Donald Trump y Xi Jinping, presidentes de EEUU y China, respectivamente.

Donald Trump y Xi Jinping, presidentes de EEUU y China, respectivamente. Invertia

Tecnología

Estados Unidos cambia las reglas: se acabó el truco de las empresas chinas para conseguir chips prohibidos de AMD

EEUU bloquea el canal secreto que permitía a China conseguir chips avanzados de Nvidia y AMD mediante filiales extranjeras.

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Las tensiones tecnológicas globales entre Estados Unidos y China repercuten de forma directa en los mercados de toda Europa, afectando de manera singular a la estabilidad de las empresas en todo el continente.

El gobierno de Washington ha decidido tomar medidas drásticas para bloquear una importante vía de escape que permitía a las corporaciones del gigante asiático conseguir componentes críticos para la inteligencia artificial pese a las restricciones.

Esta estrategia busca frenar de forma definitiva el flujo de semiconductores de alta gama desarrollados por las firmas estadounidenses Nvidia y AMD. Este canal de distribución clandestino permitía sortear las sanciones internacionales previas mediante un entramado corporativo global muy difícil de rastrear.

La administración actual ha puesto el foco de atención sobre las filiales de empresas chinas ubicadas estratégicamente en territorio extranjero. Estas sedes secundarias adquirían de forma legítima los potentes procesadores gráficos para luego transferir su capacidad de cálculo o los propios componentes a sus matrices en Pekín.

La normativa previa implementada en años anteriores había dejado algunos vacíos legales respecto a la posibilidad de acceso a cierta tecnología. Los controles iniciales se centraron principalmente en restringir el crecimiento de los semiconductores Ascend desarrollados de forma local por la compañía Huawei.

Aquellas directrices iniciales buscaban evitar que la tecnología norteamericana fuera utilizada directamente en el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje dentro de territorio asiático. Sin embargo, el vacío legal permitió que las oficinas extranjeras de corporaciones chinas compraran enormes volúmenes de hardware sin restricciones.

Fuentes internas de la industria de semiconductores sugieren que cientos de miles de chips avanzados habrían llegado al país asiático mediante este mecanismo específico durante el último año. Las alarmas en los departamentos de comercio occidentales saltaron al comprobar el volumen masivo de estas operaciones comerciales encubiertas.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha actualizado recientemente su web oficial para anunciar la aplicación estricta de nuevos requisitos de licencia. Estas autorizaciones especiales afectarán directamente a cualquier entidad que, estando físicamente en el extranjero, tenga su sede central en la capital china.

Los esfuerzos gubernamentales para desactivar estas redes de suministro ya se habían iniciado de forma discreta a mediados del pasado año en países del sudeste asiático. Los servicios de inteligencia comercial detectaron flujos inusuales de componentes avanzados hacia empresas pantalla situadas en territorios como Tailandia y Malasia.

Aquellas investigaciones iniciales no se tradujeron de forma inmediata en una advertencia formal o en una prohibición legal explícita para los distribuidores de la zona. La reciente publicación del marco regulatorio consolida finalmente la postura restrictiva de las autoridades comerciales frente a este tipo de triangulaciones y envíos de esta mercancía.

Esta ofensiva legal coincide en el tiempo con un importante proceso judicial dirigido contra altos cargos del sector. La fiscalía federal ha presentado acusaciones formales contra los fundadores de una conocida empresa de servidores por participar en un sofisticado esquema de desvío.

Las investigaciones judiciales apuntan a que se desviaron de forma ilegal procesadores gráficos avanzados por un valor aproximado de 2.100 millones de dólares. El grupo utilizaba una densa red de empresas pantalla para realizar los pedidos originales y camuflar el verdadero destino final del material.

El transporte de los sofisticados componentes de Nvidia se realizaba mediante empaquetados discretos y rutas de envío sumamente complejas para eludir las inspecciones aduaneras. Las nuevas medidas regulatorias pretenden erradicar por completo este tipo de prácticas comerciales que debilitan el control tecnológico de Occidente.

Los fabricantes norteamericanos se enfrentan ahora a un escenario de supervisión extrema que alterará sus previsiones de ventas y sus canales tradicionales de exportación en Asia. Las corporaciones afectadas deberán auditar de forma exhaustiva la identidad de cada comprador internacional para evitar sanciones millonarias por parte de su propio gobierno.

El impacto de estas decisiones políticas alterará el ritmo de avance de las plataformas digitales que dependen de la potencia de cálculo para sus servicios diarios. Los analistas consideran que este movimiento legal representa el intento más contundente hasta la fecha para congelar la capacidad técnica del competidor oriental.

Los próximos meses determinarán si las nuevas licencias aduaneras consiguen sellar de forma definitiva todas las grietas del sistema de distribución internacional. Las empresas tecnológicas de todo el mundo deberán adaptar sus operaciones logísticas a un entorno regulatorio cada vez más fragmentado y vigilado.