Imagen de archivo del presidente de China, Xi Jinping.

Imagen de archivo del presidente de China, Xi Jinping. Mark R. Cristino EFE

Tecnología

China va a romper las reglas de la RAM: quiere multiplicar la producción de módulos y derrumbar los precios

El oligopolio de la memoria RAM podría llegar a su fin gracias a la inminente irrupción de China, que abaratará los precios del mercado.

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España, al igual que el resto de países europeos, está sufriendo las consecuencias directas de un mercado tecnológico completamente descontrolado. Durante décadas, el mercado de la memoria RAM ha funcionado como un oligopolio donde unas pocas marcas marcaban las normas.

Samsung, SK Hynix y Micron han controlado aproximadamente el 70% de la producción mundial de DRAM sin ninguna competencia real. Sin embargo, en los últimos meses este lucrativo equilibrio ha empezado a mostrar grietas preocupantes debido a una presión inesperada proveniente de China.

Cualquier consumidor que haya intentado comprar memoria recientemente sabe perfectamente que los precios han alcanzado niveles totalmente irracionales.

El coste de los módulos ha llegado a multiplicarse varias veces, dejando a los usuarios domésticos y corporativos en una situación muy complicada.

Los datos muestran que los chips DDR5 experimentaron un encarecimiento brutal a finales del año pasado. En ciertos mercados europeos, los precios al contado acumularon subidas de más de un 400% en cuestión de pocos meses.

Los distribuidores del sector ya tienen un nombre para esta crisis sin precedentes y la denominan abiertamente como RAMageddon. Existen productos específicos que han registrado inflaciones de precio del 1.000% debido a las decisiones de los principales fabricantes.

El origen fundamental de este problema radica en que Samsung, SK Hynix y Micron han modificado sus prioridades de producción. Estas corporaciones han redirigido su capacidad hacia la memoria de alto ancho de banda para inteligencia artificial, abandonando el suministro del segmento convencional.

Memoria de la empresa china CXMT

Memoria de la empresa china CXMT Omicrono

Esta escasez de componentes básicos no tiene un final cercano según los pronósticos de grandes analistas financieros como Goldman Sachs. La firma de inversión anticipa que la memoria para servidores dominará más de la mitad de la demanda global hasta el 2027.

Mientras los tres grandes dominadores del sector tecnológico celebran sus enormes márgenes de beneficio, la escasez sigue asfixiando al resto del mercado. Los propios directivos de estas empresas asiáticas han reconocido que la falta de suministro se prolongará al menos un par de años más.

Curiosamente, las advertencias más serias sobre el futuro de este mercado no provienen de analistas externos o entidades independientes. Kye-hyun Kyung, un antiguo alto cargo del negocio de semiconductores de Samsung, ha dado la voz de alarma en un foro reciente en Corea.

Este experto considera que la rápida expansión de la capacidad global terminará provocando una caída drástica en los precios de la memoria. Según su criterio, esta corrección tan esperada por los consumidores podría comenzar a materializarse a partir de la segunda mitad del año próximo.

El argumento principal que expone este veterano directivo es que el mercado actual se encuentra inflado artificialmente por la falta de competencia. La oferta se ha concentrado de manera interesada en los productos de mayor margen de beneficio, descuidando por completo las necesidades del mercado generalista.

Cuando las nuevas fábricas empiecen a producir chips a gran escala, el ajuste de precios en el mercado puede ser sumamente brusco. Además, existe la posibilidad de que los gigantes tecnológicos reduzcan sus inversiones si los retornos económicos de la inteligencia artificial no cumplen las expectativas.

Una hipotética reducción en el gasto de las grandes empresas frenaría enormemente la demanda global de memorias a partir del próximo año. Es precisamente en este escenario de incertidumbre donde la industria china de semiconductores ha visto una oportunidad de oro para asaltar el mercado.

Mientras los fabricantes tradicionales se centraban obsesivamente en los componentes para inteligencia artificial, el gigante asiático llevaba años preparando su propia alternativa. Las compañías chinas YMTC y CXMT han estado ampliando silenciosamente su capacidad de producción y mejorando drásticamente su estructura de costes.

El objetivo de estas empresas respaldadas por el gobierno oriental es inundar el mercado internacional con chips de memoria muy asequibles. Las condiciones actuales de precios astronómicos han creado el momento ideal para que estas compañías den el salto definitivo hacia la dominación mundial.

Los números financieros que presentan estas empresas emergentes demuestran que su crecimiento no es una simple especulación de los expertos económicos. CXMT reportó unos ingresos equivalentes a 7.700 millones de dólares solo en el primer trimestre de este mismo año.

Esta cifra supone un incremento de más del 700% respecto a los ingresos registrados durante el mismo periodo del año anterior. La compañía cuenta con el apoyo de inversores tan importantes como Alibaba y Xiaomi, lo que garantiza su viabilidad a largo plazo.

Además del enorme músculo financiero privado, esta firma de semiconductores cuenta con un sólido respaldo estatal desde su fundación hace casi una década. Actualmente preparan una ambiciosa salida a bolsa en la ciudad de Shanghai para recaudar fondos adicionales destinados a labores de investigación y desarrollo.

La inyección de más de 4.000 millones de dólares permitirá a la industria china construir nuevas líneas de producción masiva. Los expertos estiman que esta colosal expansión oriental podría aplastar los precios actuales del mercado hacia el tercer trimestre del próximo año.

Evidentemente, este movimiento del gigante asiático no responde a un deseo altruista de ayudar a los consumidores internacionales a ahorrar dinero. La estrategia consiste en aprovechar los precios elevados para construir volumen de ventas y alcanzar una posición de liderazgo irremplazable a medio plazo.

Una vez que las fábricas chinas consigan la masa crítica necesaria, la simple lógica del mercado se encargará de destruir el oligopolio actual. Las implicaciones de este cambio de paradigma son enormes para el desarrollo futuro de las herramientas basadas en el aprendizaje automático.

Es fundamental entender que una memoria económica equivale directamente a un procesamiento de inteligencia artificial mucho más barato y accesible. En la actualidad, una parte gigantesca de los costes de entrenamiento de los algoritmos informáticos recae sobre los caros sistemas de memoria RAM.

Si las empresas chinas logran romper este férreo control mediante la fuerza bruta de su volumen de producción, todo el ecosistema cambiará radicalmente. El impacto positivo llegaría hasta el usuario doméstico que simplemente desea comprar unos cuantos GB de capacidad para su ordenador personal.

Sin embargo, a corto plazo las previsiones siguen siendo bastante negativas para los compradores que necesitan actualizar sus equipos urgentemente. Las consultoras tecnológicas calculan que las tarifas de los contratos seguirán subiendo más de un 50% en el trimestre de este año.

Esto demuestra que la agonía económica para el consumidor final está muy lejos de terminar de manera inmediata. El debate empresarial ya no se centra en descubrir si los costes volverán a su cauce natural, sino en saber cuándo ocurrirá exactamente.