Imagen de Ursula Von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea.

Imagen de Ursula Von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea. Europa Press

Tecnología

La UE da una lección a China: recuperará toneladas de litio y cobalto de residuos electrónicos con una tecnología pionera

Europa tiene el potencial de recuperar entre 4,1 y 5,7 millones de toneladas anuales de materias primas críticas para el año 2050 y no depender de Asia.

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Hace escasos meses vimos cómo España daba una lección a Europa al lograr extraer cobre, plata y platino de residuos electrónicos con una tecnología pionera. Ahora, es el Viejo Continente en su conjunto el que se prepara para darle un vuelco al tablero geopolítico mundial.

Frente a la dependencia histórica de la minería asiática o africana, la Unión Europea ha descubierto que su mayor yacimiento estratégico no está bajo tierra, sino escondido en sus propios vertederos: una inmensa "mina urbana" de chatarra tecnológica lista para ser explotada.

Durante décadas, el esquema industrial ha sido inamovible: el litio llegaba de Australia, el cobalto del Congo y las valiosas tierras raras de China. Sin embargo, un ambicioso proyecto de investigación financiado por la UE, denominado FutuRaM, ha puesto cifras a un cambio de paradigma radical.

Aplicando sistemas de reciclaje de vanguardia, Europa tiene el potencial de recuperar entre 4,1 y 5,7 millones de toneladas anuales de materias primas críticas para el año 2050, según un estudio publicado en EurekaAlert.

En un escenario de economía circular plena, estos materiales rescatados podrían cubrir hasta el 56 % de la demanda europea. El problema actual no es la escasez de recursos, sino la ineficiencia a la hora de retenerlos.

Como revela el informe, en 2022 entraron al mercado 5,2 millones de toneladas de estos metales, pero apenas se recuperaron 1,4 millones.

Residuos electrónicos.

Residuos electrónicos. RAEE Omicrono

Millones de teléfonos móviles antiguos que los usuarios olvidan en los cajones, junto a turbinas eólicas desmanteladas y paneles solares desechados, esconden un tesoro que, hasta hoy, escapa a los circuitos oficiales o acaba exportado sin control.

El auge imparable del coche eléctrico y la transición energética traen consigo un futuro tsunami de residuos que obliga a revolucionar las infraestructuras de recuperación. Aquí entra en juego la llamada black mass o masa negra. Tras aplicar procesos mecánicos avanzados a las baterías de iones de litio obsoletas, se obtiene este polvo oscuro fuertemente concentrado en metales vitales para la industria.

Actualmente, una gran parte de esta black mass se exporta fuera de nuestras fronteras para su refinado final, regalando a terceros una soberanía industrial clave. Para frenar esta fuga, Europa está impulsando nuevos procesos químicos y aplicando el Reglamento Europeo de Baterías.

Las previsiones para mediados de siglo son contundentes: la UE podría estar recuperando anualmente más de 171.000 toneladas de níquel, entre 30.000 y 52.000 toneladas de litio y hasta 40.000 toneladas de cobalto. A esto se sumará el titánico papel del aluminio —impulsado por la construcción y las renovables—, del que se prevé rescatar hasta 3,5 millones de toneladas al año.

Levantar esta nueva megaindustria desde cero requiere evitar inversiones a ciegas. Por ello, la UE ha desarrollado herramientas como SARA4UNFC, un innovador software diseñado para evaluar la viabilidad técnica, económica y medioambiental de las nuevas plantas de reciclaje antes de construirlas.

A esto se suma el inminente despliegue de los "pasaportes digitales de producto", que garantizarán por ley la trazabilidad exacta de los componentes de cada dispositivo comercializado.

Más allá del golpe geopolítico a gigantes como China, el beneficio climático será mayúsculo. Extraer estos metales de la basura tecnológica evitará la emisión de hasta 273 millones de toneladas de CO₂ al año en 2050, reduciendo el enorme impacto ecológico y de consumo de agua que arrastra la minería tradicional.