Alexander Van der Bellen, actual presidente de Austria, tras votar este domingo.

Alexander Van der Bellen, actual presidente de Austria, tras votar este domingo. Reuters

Tecnología

Austria da una lección a España: crean muros de ladrillos que se pueden desmontar, mover y levantar de nuevo tras tirarlos

Un sistema de paneles prefabricados prescinde del cemento tradicional para acabar definitivamente con los escombros y reducir las emisiones de CO₂.

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Desde hace miles de años, el ladrillo ha sido el rey indiscutible de la construcción. En el mercado actual conviven múltiples variantes adaptadas a cada necesidad técnica: desde los tradicionales ladrillos macizos hasta unos hechos de plástico reciclado u otros que se colocan como un Lego. Sin embargo, todos comparten un defecto histórico: una vez unidos con cemento, su destino final es convertirse en escombros.

En este contexto, Austria acaba de dar una auténtica lección de innovación que deja en evidencia los métodos tradicionales. Un equipo de la Universidad Tecnológica de Graz (TU Graz), junto a Wienerberger —el mayor productor austriaco de ladrillos—, ha desarrollado el proyecto Re-Use Ziegelwand.

¿Su hito? Crear paredes prefabricadas industrialmente que prescinden del mortero convencional y se unen mediante conexiones reversibles, desvinculando la vida útil del material de la del propio edificio. Es decir, que se pueden desmontar, mover y construir de nuevo tras demolerlas.

Esta tecnología ataca el problema de edificaciones comerciales que suelen demolerse tras apenas diez o veinte años de uso.

"Los ladrillos son materiales de construcción de muy alta calidad y su producción requiere muchos recursos. Por lo tanto, ofrece enormes ventajas poder retirarlos sin dañar el edificio una vez que este ha sido utilizado, y reutilizarlos en otro lugar", afirma Hans Hafellner, jefe de proyecto del Instituto de Física de la Edificación de la TU Graz, al medio TechXplore.

Los muros de ladrillo se pueden desmontar y reconstruir sin sufrir daños.

Los muros de ladrillo se pueden desmontar y reconstruir sin sufrir daños. IBPSC—TU Graz Omicrono

Este sistema logra un ahorro de emisiones de CO2 en torno a un 60 % a lo largo de tres ciclos de vida. Y para que estos muros no sacrifiquen seguridad, los ingenieros han diseñado paneles de 44 centímetros de grosor que incluyen lana aislante. Además, salen pre-enlucidos directamente de fábrica, agilizando el trabajo en la obra

El gran reto fue asegurar la estabilidad estructural. Para ello, el equipo recurrió a dos alternativas: aprovechar el peso del techo para estabilizar la estructura, o introducir unas varillas roscadas verticales que atraviesan los ladrillos y se pretensan para aportar rigidez.

Para garantizar la seguridad a largo plazo, los científicos emplean el análisis modal: someten el muro a vibraciones para determinar su frecuencia natural y su capacidad portante sin necesidad de ensayos destructivos.

La viabilidad técnica ya se ha demostrado en un edificio de prueba. "La exitosa construcción, desmontaje y reensamblaje del prototipo a gran escala confirma la viabilidad técnica y la robustez del sistema en condiciones realistas", asegura Andreas Trummer, supervisor del proyecto en el Instituto de Diseño Estructural, al mismo medio.

Construcción inicial del edificio con sus muros de ladrillo reutilizables.

Construcción inicial del edificio con sus muros de ladrillo reutilizables. IBPSC—TU Graz Omicrono

Como él mismo concluye, la solución va más allá de lo puramente económico: "En definitiva, esta solución no solo beneficia a los usuarios del edificio, ya que tiene un mayor valor residual al final de su vida útil, sino también al medio ambiente".

El próximo gran desafío para este consorcio austriaco será llevar la tecnología de la fase de prototipo a la comercialización masiva. Para lograrlo, los investigadores y Wienerberger ya trabajan en la estandarización del sistema y en la obtención de las estrictas certificaciones de construcción europeas.

Si logran escalar su producción y optimizar los costes iniciales, este "ladrillo del futuro" podría convertirse en una pieza clave para cumplir con las exigencias medioambientales de la Unión Europea y transformar, de una vez por todas, un sector tradicionalmente contaminante en un modelo de economía circular real.