Jorge Rodrigo Domínguez, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid.

Jorge Rodrigo Domínguez, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid. @Transportes_CM Omicrono

Tecnología

España cambia las normas: a partir del 1 de junio se podrá pagar con tarjeta o el móvil en los tornos del Metro de Madrid

Metro de Madrid permitirá el pago con tarjeta bancaria y dispositivos móviles en sus tornos, eliminando la necesidad de usar billetes o tarjetas de transporte.

Más información: Así es el ingenioso invento español para viajar en metro sin gente y yendo directo a tu parada

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La movilidad en la capital de España está a punto de dar el salto tecnológico que los usuarios llevaban años reclamando. A partir del próximo 1 de junio, el Metro de Madrid, que se prepara para la visita del Papa, permitirá el acceso a toda su red mediante el sistema de pago abierto o "contactless", lo que significa que cualquier viajero podrá validar su entrada directamente en los tornos utilizando su tarjeta bancaria, su smartphone o su smartwatch.

Esta medida, que elimina de un plumazo las colas y la necesidad de adquirir tarjetas de transporte físicas o de pasar por las máquinas expendedoras, sitúa a Madrid a la vanguardia de las grandes metrópolis mundiales en cuanto a digitalización de servicios públicos.

La puesta de largo de esta innovación tuvo lugar ayer, lunes 25 de mayo, en la estación de Feria de Madrid, en un acto que ha servido para escenificar el compromiso del Gobierno regional con la modernización de las infraestructuras.

El encuentro institucional fue encabezado por Jorge Rodrigo Domínguez, Consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid; junto a Ignacio Vázquez Casavilla, consejero delegado de Metro; Eduardo Prieto, director general de Visa en España; Juan Pablo Vivas, director general de Mastercard España; Isaac Centellas García, responsable de Instalaciones y Sistemas de Información, y Juan Tébar Molinero, director de Explotación Ferroviaria de Metro de Madrid.

Aunque la gestión técnica recae en el suburbano, el trasfondo político es claro: se trata de una apuesta estratégica de la Comunidad de Madrid por la digitalización total de la experiencia ciudadana, simplificando la burocracia física en favor de la inmediatez digital.

El funcionamiento del sistema es tan sencillo como el gesto que ya realizamos a diario en cualquier comercio: el "tap". Al acercar el dispositivo o la tarjeta al lector verde del torno, el sistema valida el acceso de forma instantánea. Esta tecnología EMV contactless no solo es una cuestión de comodidad; supone una mejora crítica en la eficiencia operativa de la red.

Al agilizar el flujo de pasajeros en las horas punta y evitar los embotellamientos en las zonas de máquinas, Metro de Madrid busca optimizar cada segundo del trayecto del usuario. Es, en esencia, la culminación de un proceso que ya se inició en los autobuses de la EMT y en Renfe Cercanías, logrando por fin una integración total en el ecosistema de transportes de la región.

Desde el punto de vista del usuario, la mayor ventaja es la tranquilidad de saber que siempre se aplicará la tarifa correcta sin necesidad de entender previamente el complejo sistema de zonas o títulos de transporte. Esta barrera, que solía ser un dolor de cabeza especialmente para los turistas, desaparece por completo.

Madrid se vuelve así una ciudad mucho más "amigable" para el visitante internacional, que ahora puede aterrizar en Barajas y moverse por toda la ciudad usando la misma tarjeta con la que paga en Londres, Nueva York o Ámsterdam.

Los datos que Mastercard comparte en un comunicado de esta tecnología en otras capitales demuestran que esta facilidad no solo mejora la satisfacción del cliente, que en ciudades como Sídney rozó el 98 %, sino que también incentiva el gasto en el comercio local al eliminar fricciones en el desplazamiento.

Pero más allá del beneficio económico, el impacto ambiental de esta medida es una de las victorias silenciosas de la digitalización. Al reducir drásticamente la emisión de billetes de papel y la fabricación de tarjetas plásticas, Metro de Madrid se alinea con los objetivos de sostenibilidad más ambiciosos.

Ejemplos internacionales, como el caso de Ámsterdam, muestran que la transición al pago digital en el transporte puede ahorrar miles de toneladas de CO2 al año.