Pedro Sánchez, junto al primer ministro de Portugal, Luis Montenegro, en Palos de la Frontera (Huelva).

Pedro Sánchez, junto al primer ministro de Portugal, Luis Montenegro, en Palos de la Frontera (Huelva). Europa Press

Tecnología

España y Portugal dan una lección a Europa: convertirán cientos de silos de grano en baterías para energía renovable

Extremadura ha presentado el proyecto THESILO para aprovechar edificios agrarios de la década de los 50 para baterías.

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El mundo está cambiando, y es inevitable que el panorama de España cambie con él. Las infraestructuras que en su día eran el pilar de la economía española han quedado en desuso y han sido abandonadas, pero pueden aprovecharse para la nueva necesidad mundial: la energía.

Extremadura acaba de dar un buen ejemplo de cómo eso es posible, con el proyecto THESILO que busca reaprovechar los antiguos silos de cereales que salpican el paisaje rural de la península ibérica, muchos de ellos construidos a mediados del siglo pasado.

El proyecto forma parte de una colaboración entre España y Portugal para rehabilitar estas colosales estructuras de hormigón y transformarlas en baterías térmicas gigantes, capaces de almacenar excedentes de energía renovable.

El epicentro de este proyecto se sitúa en EUROACE, un territorio que abarca Extremadura en el lado español, junto al Alentejo y la región Centro en el lado portugués. En este espacio geográfico se contabilizan actualmente 1.050 silos de cereal en desuso.

Estas infraestructuras agrícolas de mediados de los años 50 poseen características técnicas idóneas para albergar sistemas de almacenamiento energético.

Sus ubicaciones estratégicas en zonas rurales, su gran volumen de almacenamiento y sus robustas estructuras de hormigón altamente resistentes a las presiones mecánicas facilitan su reconversión sin necesidad de construir nuevas plantas desde cero.

El concepto se basa en la tecnología conocida como Power-to-Heat (potencia a calor). Los excedentes de electricidad generados durante las horas de máxima producción solar o eólica, que de otro modo se perderían por la falta de capacidad en la red, se transforman en calor utilizando resistencias eléctricas.

Este calor se conserva dentro del silo utilizando medios de almacenamiento sólidos, como materiales reciclados, subproductos industriales o áridos, actuando de forma similar a otros proyectos de almacenamiento de energía.

El proyecto está liderado por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE), situado en Extremadura, en consorcio con entidades tecnológicas y de desarrollo de ambos países como AGENEX, INTROMAC, ADAI, AreanaTejo, el Instituto Politécnico de Portalegre e ITECONS.

Para validar la viabilidad del sistema en condiciones reales de funcionamiento, el Ayuntamiento de Torremocha, una pequeña localidad de la provincia de Cáceres, ha cedido su propio silo municipal para albergar el primer piloto experimental de la iniciativa.

Durante la presentación del proyecto en Torremocha, el secretario general de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Junta de Extremadura, Javier de Francisco Morcillo, destacó la relevancia de este tipo de cooperaciones al afirmar que esto es lo que nos pide Europa, que todo el conocimiento que se genere desemboque en una transferencia de resultados que repercuta en una mejora socioeconómica inmediata.

La iniciativa THESILO cuenta con una dotación económica de 1.514.396 euros, financiada en un 75% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), y su desarrollo contempla cuatro fases de ejecución que se extenderán hasta finales de diciembre de 2028.

La primera etapa comprende la selección, evaluación estructural mediante herramientas de digitalización y la adecuación de las infraestructuras de los silos elegidos. A continuación, se investigarán y optimizarán los materiales acumuladores térmicos usando opciones sostenibles y de bajo coste.

La tercera fase se centrará en el diseño de ingeniería e integración de los intercambiadores y fluidos caloportadores, con la subsiguiente validación del piloto experimental. Por último, se llevará a cabo un análisis exhaustivo sobre la viabilidad regulatoria, el impacto legal y el potencial del modelo en otras regiones con características similares.

La energía recuperada en forma de calor acumulado se puede liberar posteriormente para abastecer de agua caliente, calefacción o vapor a baja y media temperatura a la industria agroalimentaria local, granjas o sistemas de climatización de municipios rurales vecinos.

THESILO puede ser clave para mitigar el problema de la intermitencia de las energías renovables, además de impulsar la reactivación económica del entorno rural mediante el aprovechamiento de un patrimonio arquitectónico industrial obsoleto.