Pedro Sánchez este viernes en Chipre.

Pedro Sánchez este viernes en Chipre. Yiannis Kourtoglou Reuters

Tecnología

España y Alemania dan una lección a Europa: crean paneles solares ultraeficientes usando una innovadora tecnología

Investigadores valencianos y alemanes desarrollan un método revolucionario que permite fabricar paneles de perovskita en solo 10 minutos y sin químicos.

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La energía fotovoltaica se encuentra en mitad de una carrera silenciosa en la que los paneles de silicio tradicionales, que hoy dominan tejados y plantas solares, han comenzado a tocar su techo físico de eficiencia. Un escenario en el que España y Alemania acaban de dar una lección a Europa creando paneles solares ultraeficientes usando una innovadora tecnología.

Un equipo internacional liderado por el Karlsruhe Institute of Technology (KIT) de Alemania y la Universidad de Valencia, en España, ha desarrollado un método de fabricación para células solares tándem de perovskita y silicio que no solo es más rápido, sino que elimina los disolventes químicos y permite una producción a escala industrial que hasta ahora parecía inalcanzable para la tecnología europea.

Este avance es especialmente relevante porque las células tándem son consideradas la próxima gran evolución del sector. Al combinar una capa superior de perovskita, que absorbe la luz más energética, con una base de silicio que aprovecha el resto del espectro, estos paneles generan mucha más electricidad en la misma superficie.

Para Europa, dominar esta tecnología supone una oportunidad única para romper la hegemonía de China, que actualmente controla cerca del 80 % de la producción mundial de paneles de silicio. Si el gigante asiático es el dueño de la tecnología actual, Europa aspira a liderar la industria que vendrá mañana.

El núcleo de esta "lección" tecnológica reside en una técnica denominada sublimación de espacio cerrado (CSS). Hasta la fecha, fabricar perovskitas de alto rendimiento dependía de procesos lentos y del uso de disolventes químicos líquidos, lo que generaba residuos y dificultaba la producción en masa.

El nuevo sistema europeo utiliza una deposición al vacío donde los materiales se evaporan y reaccionan directamente sobre la célula.

Lo más disruptivo es que este proceso reduce el tiempo de conversión a apenas 10 minutos, una cifra récord que permite imaginar fábricas capaces de escupir paneles de última generación a una velocidad sin precedentes.

La célula fotovoltaica de perovskita europea.

La célula fotovoltaica de perovskita europea. KIT Omicrono

Además de la velocidad, los investigadores han resuelto un "problema invisible" que solía arruinar los prototipos en el laboratorio: la rugosidad del silicio industrial. Mientras que la mayoría de los récords científicos se logran sobre superficies perfectamente lisas, los paneles reales tienen texturas diseñadas para atrapar la luz.

El método CSS ha demostrado ser capaz de crear capas de perovskita uniformes y estables sobre estas superficies rugosas sin necesidad de reconfigurar la maquinaria. Esto significa que la tecnología europea es directamente integrable en las líneas de producción que ya existen hoy en día, lo que facilita enormemente el salto del laboratorio a la fábrica.

Este hito refuerza la soberanía tecnológica del continente en un momento crítico. Actualmente, gran parte de la fabricación fotovoltaica mundial se concentra en Asia, dejando a Occidente en una posición de dependencia.

Sin embargo, mediante programas como Horizon Europe, centros de investigación en España y Alemania están demostrando que es posible liderar no solo en la invención de nuevos materiales, sino también en el diseño de los procesos industriales necesarios para fabricarlos de forma sostenible y competitiva.

Todavía quedan retos importantes por delante, especialmente en lo que respecta a la estabilidad y durabilidad de estos paneles bajo condiciones meteorológicas extremas durante décadas.

No obstante, al resolver el rompecabezas de la fabricación rápida, económica y escalable, los investigadores europeos han puesto la primera piedra para que la próxima gran revolución solar no dependa de las importaciones.

El objetivo final es claro: que los paneles que alimenten nuestras ciudades en la próxima década no solo sean más eficientes, sino que lleven el sello de innovación y fabricación europea.