Una fotografía de una parte del campus de Huawei en China.

Una fotografía de una parte del campus de Huawei en China. Nacho Castañón Omicrono

Tecnología

La ciudad de Huawei inspirada en el pasado europeo: "Parecía sacada directamente de una película de Harry Potter"

Huawei tiene un complejo enorme, Xi Liu Bei Po, en Dongguan, inspirado en ciudades europeas, y su arquitectura parece sacada de otra época.

Más información: China da una lección al mundo: incorpora a su arsenal vehículos antiminas lanzados desde submarinos y perros robot

Publicada

A veces, la tecnología no solo se trata de semiconductores, de redes 5G o de si el último sensor de salud es capaz de medir el ritmo cardíaco con precisión quirúrgica. A veces, la tecnología va de ladrillos, de arquitectura y de una ambición que roza lo cinematográfico.

Dentro de Dongguan, en el corazón tecnológico de China, hay una ciudad muy particular levantada por una sola empresa. Es uno de los campus de investigación más llamativos y espectaculares del mundo.

Lo que Huawei ha levantado aquí es, literalmente, un trozo de nuestra alma europea trasplantado al suelo asiático.

Entrar en el campus Xi Liu Bei Po es sufrir un choque cultural inverso. Uno espera el bullicio frenético de Shenzhen, el olor a nuevo de las fábricas y el diseño funcionalista que impera en los gigantes del sector.

En su lugar, te recibe el empedrado de una calle de Brujas o la majestuosidad de un palacio que jurarías haber visto en Versalles.

Es una ciudad dentro de otra ciudad, un ecosistema de 140 hectáreas donde el tiempo parece haberse detenido en la estética del Viejo Continente mientras, de puertas para adentro, se cocina el futuro de las telecomunicaciones mundiales.

Origen de la ciudad

La pregunta que cualquiera se hace al cruzar los arcos de piedra es sencilla: ¿por qué? ¿Qué lleva a un gigante tecnológico chino a invertir miles de millones de yuanes en replicar la arquitectura de Granada, Oxford o París?

Una fotografía de una parte del campus de Huawei en China.

Una fotografía de una parte del campus de Huawei en China. Nacho Castañón Omicrono

La respuesta oficial que nos dan durante la visita es tan romántica como estratégica. Huawei no buscaba un simple complejo de oficinas, buscaba un entorno que fomentara la creatividad y el pensamiento lateral.

El origen de este proyecto reside en la admiración del fundador de la compañía por los centros de conocimiento europeos. Históricamente, Europa ha sido la cuna de las grandes revoluciones industriales, artísticas y científicas.

Al replicar estos entornos, Huawei pretende que sus ingenieros se sientan herederos de esa tradición. No es solo postureo arquitectónico; es un intento de importar la atmósfera de los centros de innovación más importantes de la historia.

El complejo se divide en 12 distritos diferenciados, cada uno inspirado en una región o ciudad específica. Entre otros tenemos a Oxford y Windermere representando el orden británico; Bolonia y Verona aportando la calidez italiana; Borgoña y París el refinamiento francés, o Granada poniendo el acento español con edificios basados en la Alhambra.

Es un mapa de Europa concentrado en 1,4 millones de metros cuadrados, un parque temático del conocimiento donde el objetivo no es divertirse, sino investigar.

Población y trabajadores

Si la estética es de museo, las cifras de población son de metrópolis. En este campus trabajan y, en gran medida, hacen su vida unas 50.000 personas. Es más población de la que tienen muchas capitales de provincia en España.

Pero no es una masa laboral cualquiera. De ese total, unos 30.000 son empleados dedicados exclusivamente al I+D. Es decir, hay un ejército de ingenieros pensando en inteligencia artificial, computación en la nube y redes 6G bajo techos que imitan el Renacimiento o el Gótico.

La logística para mover a semejante cantidad de gente es igualmente impresionante. El campus cuenta con su propio sistema ferroviario de cercanías. Son 7,8 kilómetros de vías por los que circulan pequeños trenes eléctricos con un diseño vintage inspirado en el Jungfrau suizo.

Un tren eléctrico inspirado en los trenes suizos

Un tren eléctrico inspirado en los trenes suizos Nacho Castañón Omicrono

Ver aparecer uno de estos trenes rojos y blancos entre los edificios de piedra es lo más parecido a estar en un cuento, y algunos incluso comparan algunas estructuras con los diseños de Harry Potter.

El ritmo de vida aquí dentro es una coreografía perfectamente ensayada. Hay 15 comedores y 10 cafeterías, cada uno con una temática diferente, donde los trabajadores pueden elegir desde comida tradicional china hasta platos que intentan emular la gastronomía de las regiones representadas.

El objetivo es que el empleado no tenga que salir del campus para nada, que su única preocupación sea el próximo avance tecnológico.

Qué edificios hay

La magnitud de la obra se resume en un dato: 108 edificios. Y no son fachadas de cartón piedra. Son estructuras funcionales que albergan 600.000 metros cuadrados de oficinas y 200.000 metros cuadrados de laboratorios.

Durante el recorrido, uno se topa con más de 800 salas de reuniones, pero lo que realmente te deja sin aliento es la biblioteca. Es un templo al saber que custodia 110.000 libros, con una colección que mezcla el chino y el inglés, incluyendo ejemplares tan raros que apenas existen un millar en todo el planeta.

Incluso hay una universidad propia dentro del recinto. El campus es, en esencia, un centro de formación continua. Mientras caminamos por la zona de París, que está prácticamente pegada a la de Granada, vemos una réplica de Versalles que sirve como núcleo operativo.

Una fotografía de una parte del campus de Huawei en China.

Una fotografía de una parte del campus de Huawei en China. Nacho Castañón Omicrono

Es fascinante pensar que, tras esos ventanales de estilo francés, se está trabajando en la ciberseguridad global o en el despliegue de las redes que conectarán el mundo dentro de una década.

Además de la parte laboral, el campus integra residencias, gimnasios y tiendas. Es una burbuja arquitectónica rodeada de lagos artificiales con nenúfares y ríos que fluyen bajo puentes de piedra.

Es, probablemente, el lugar más extraño y a la vez más fascinante del área tecnológica china. Una demostración de fuerza de Huawei que dice mucho sobre su visión del mundo: tomar lo mejor del pasado europeo para construir su propio futuro tecnológico.