El primer ministro sueco, Ulf Kristersson.

El primer ministro sueco, Ulf Kristersson. Europa Press

Tecnología

La UE va a dar una lección a Trump: el increíble plan para pasar Internet por el Polo Norte y evitar Oriente Medio

El proyecto Polar Connect pretende proteger las comunicaciones de Europa con Asia pasando por un "punto ciego".

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La guerra entre EEUU e Irán en el Estrecho de Ormuz ha dejado en evidencia la importancia de la zona en el tráfico mundial, no solo de bienes, sino también de Internet; y es que los centros de datos y los cables submarinos se han convertido en el nuevo objetivo de la guerra.

En esta situación, la UE tiene mucho que perder, así que no es de extrañar que ya esté buscando alternativas, pero el proyecto Polar Connect, que busca desplegar una red de cables submarinos que atraviesen el Polo Norte, es tal vez el más interesante.

Al evitar el Oriente Medio y el territorio ruso, la UE busca una autonomía digital que blinde sus datos frente a tensiones geopolíticas. "Mirando el globo desde el Polo Norte, es obvio que una ruta a través de la región ártica es la más corta entre el norte de Europa y Asia", señala un informe del consorcio que respalda el proyecto.

Esta ventaja geográfica no solo aporta seguridad, sino también rendimiento: se estima que la latitud del Ártico permitirá reducir a la mitad el tiempo que tarda un paquete de datos en viajar entre ambos continentes, gracias a que la ruta es significativamente más directa.

La construcción de esta infraestructura no será barata ni sencilla. La inversión estimada para el establecimiento de estas conexiones ronda los 2.150 millones de euros. Hasta el momento, la Unión Europea ya ha destinado cerca de 9,3 millones de euros únicamente para los trabajos preparatorios, que incluyen estudios de ruta programados para este verano.

Polar Connect

Polar Connect NORDUNet Omicrono

A diferencia de otros mares, el Ártico presenta barreras naturales extremas. El mayor riesgo para la integridad de los cables es el movimiento de los icebergs, que pueden raspar el lecho marino y romper las fibras.

Además, la logística de instalación es compleja: actualmente no existen barcos para tender cables que sean también rompehielos. Esto obligará a utilizar al menos dos buques simultáneamente (uno para abrir paso en el hielo y otro para colocar el cable) o a desarrollar una nueva clase de embarcación híbrida, lo que eleva los costes operativos y de mantenimiento.

Pero Polar Connect no se limita a ser una autopista de datos. El proyecto incluye la tecnología de cables SMART (Science Monitoring And Reliable Telecommunications), que integra sensores ambientales a lo largo de la infraestructura.

Esto convertirá el cable en un observatorio submarino de largo alcance que proporcionará datos inéditos sobre el océano profundo del Ártico, contribuyendo a la investigación sobre el cambio climático y la monitorización sísmica.

A pesar de los retos técnicos, la UE ha clasificado a Polar Connect como un proyecto prioritario, y el objetivo es que el sistema esté operativo para el año 2030. Polar Connect es una colaboración entre empresas gubernamentales de Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca e Islandia, y ha recibido financiación del gobierno sueco y la UE.

Esta iniciativa se suma a otros planes similares, como el Far North Fiber, que planea una ruta a través del Paso del Noroeste, entre Groenlandia y Canadá. Esto demuestra que la combinación de una menor capa de hielo debido al calentamiento global y la urgente necesidad de seguridad digital ha convertido al Ártico, antes impracticable, en una opción a tener en cuenta para las comunicaciones globales.

Si el proyecto tiene éxito, Europa logrará por primera vez una conexión transcontinental que no dependa de la jurisdicción de gobiernos extranjeros ni de la estabilidad de regiones en conflicto permanente.