Pedro Sánchez, en una imagen de archivo

Pedro Sánchez, en una imagen de archivo EFE

Tecnología

España da una lección a Europa: logra extraer cobre, plata y platino de residuos electrónicos con una tecnología pionera

El CENIM-CSIC culmina la primera colada experimental mediante un horno de lanza sumergida que recupera minerales críticos de forma sostenible.

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España se sitúa a la vanguardia de la soberanía tecnológica europea y da una lección al continente. Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM), perteneciente al CSIC, han marcado un hito en la denominada "minería urbana" al realizar con éxito la primera colada experimental de metales obtenidos a partir de basura electrónica.

Este avance, logrado gracias a un horno vertical de lanza sumergida, permite recuperar minerales de alto valor como cobre, plata o platino, reduciendo la dependencia exterior de la Unión Europea tal y como ha confirmado el CSIC en un comunicado.

El proyecto, adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, supone un salto cualitativo en la gestión de residuos. La clave del éxito reside en una tecnología de fusión que inyecta combustible y oxígeno directamente en la escoria fundida. Este proceso no solo es más rápido, sino que permite separar los metales de una manera "sencilla y limpia", transformando lo que hasta ahora era un problema medioambiental en un recurso estratégico.

El corazón de este avance es una planta piloto donde los residuos electrónicos se someten a temperaturas extremas, superando los 1.200 grados. A diferencia de los métodos convencionales, el horno del CENIM-CSIC optimiza el uso de la energía y el tiempo de procesado.

"En los hornos tradicionales, el calor se aplica desde fuera, por lo que tarda en llegar al interior", ha explicado Félix Antonio López, investigador del CENIM-CSIC y figura clave en el desarrollo. La innovación radica en el uso de una lanza metálica que introduce oxígeno y combustible en el corazón del material fundido, generando una turbulencia que homogeniza la mezcla.

Según López, esta técnica "acelera las reacciones químicas, mejora la eficiencia energética y permite procesar materiales heterogéneos". La separación de los materiales se produce de forma casi natural gracias a la física de fluidos.

Debido a su densidad, el cobre y los metales preciosos como el oro o la plata se hunden en el fondo del reactor, mientras que los materiales no metálicos —la escoria— quedan flotando en la superficie.

Horno vertical de lanza sumergida del CENIM-CSIC. Félix Antonio López (CENIM-CSIC)

Horno vertical de lanza sumergida del CENIM-CSIC. Félix Antonio López (CENIM-CSIC) Félix Antonio López (CENIM-CSIC) Omicrono

Esta capacidad de "cribado" es vital para tratar residuos complejos, como los teléfonos móviles o los ordenadores, donde conviven multitud de componentes. La primera colada experimental ha confirmado que es posible obtener un mayor aprovechamiento del material con un menor impacto ambiental, validando un modelo de negocio circular que hasta ahora parecía lejano para la industria continental.

Este hito no ha sido un esfuerzo aislado del sector público. Se trata de un éxito de la colaboración público-privada, donde el CENIM-CSIC ha trabajado mano a mano con Atlantic Copper —la tercera fundición más importante de Europa— y Glencore Technology. Esta unión ha permitido trasladar el conocimiento del laboratorio a un entorno de aplicación industrial real.

La relevancia de este avance trasciende lo científico para entrar de lleno en la geopolítica. Europa genera millones de toneladas de basura electrónica al año, pero una gran parte de sus metales críticos se pierde o acaba siendo procesada fuera del continente.

"Este avance permite avanzar hacia un modelo en el que Europa no solo gestiona sus residuos electrónicos, sino que extrae de ellos materias primas de alto valor y las reincorpora a su propio sistema productivo", subraya el investigador López.

La investigación demuestra que España tiene la capacidad de liderar el tratamiento de estos residuos dentro del territorio europeo. Al evitar que los materiales y los beneficios económicos salgan de la Unión Europea, se refuerza la autonomía estratégica y se fomenta la creación de empleo especializado.

En definitiva, la ciencia española ofrece una solución real a tres de los grandes retos de la industria moderna: la gestión de residuos, la seguridad de suministro de materias primas y la competitividad frente a potencias como China o Estados Unidos.

"Este avance demuestra la capacidad de Europa para transformar sus residuos electrónicos en una fuente propia de metales críticos y estratégicos, asegurando que el valor económico e industrial permanezca en el continente", concluye Félix Antonio López