Elon Musk, en la presentación de uno de los dispositvos de Neuralink Future. Foto: Steve Jurvetson

Elon Musk, en la presentación de uno de los dispositvos de Neuralink Future. Foto: Steve Jurvetson

Tecnología

Elon Musk cambia las normas: fabrica un robot cirujano para las operaciones más peligrosas de implantes cerebrales

Neuralink, la empresa que usa implantes cerebrales para conectar con ordenadores, tiene un nuevo robot.

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Neuralink, la compañía de neurotecnología liderada por Elon Musk, ha dado un paso decisivo hacia la comercialización masiva de sus interfaces cerebro-computadora (BCI) con la presentación de su robot quirúrgico especializado.

Este sistema, diseñado para automatizar los pasos más críticos de la inserción de chips en el cerebro humano, busca transformar un procedimiento complejo en una intervención rápida, segura y escalable.

El robot, conocido internamente en fases de desarrollo como R1, utiliza una combinación avanzada de cámaras y sensores de tomografía de coherencia óptica (OCT) para navegar por el tejido cerebral en tiempo real.

Su función principal es insertar los hilos del implante, que son más finos que un cabello humano, con una precisión que supera la capacidad manual de cualquier neurocirujano.

Este dispositivo cuenta con un sistema de cinco ejes que le permite acceder a diferentes puntos de entrada en el cráneo de manera eficiente.

Uno de los avances más significativos reportados recientemente es la capacidad del robot para insertar los electrodos atravesando directamente la duramadre, la capa exterior resistente que protege el cerebro.

Anteriormente, los cirujanos debían retirar esta membrana manualmente, lo que aumentaba el tiempo de la operación y el riesgo de infecciones. Al eliminar este paso, Neuralink pretende que la cirugía se convierta en un proceso ambulatorio de "entrada y salida" el mismo día.

La empresa ha recibido recientemente una inversión de 650 millones de dólares (aproximadamente 598 millones de euros), lo que eleva su valoración a 9.000 millones de dólares (unos 8.280 millones de euros).

Este capital está destinado a mover a Neuralink desde la fase de ensayos clínicos hacia la fabricación a gran escala. Según un comunicado oficial de la firma, "hemos construido un robot quirúrgico para automatizar pasos clave en el proceso de recibir un implante Neuralink para promover la seguridad, la confiabilidad y la escalabilidad".

Hasta la fecha, cerca de 20 personas han recibido el dispositivo. Los resultados en pacientes con parálisis, como el caso de Alex Conley, han sido prometedores. Conley ha logrado pilotar un dron y operar un brazo robótico utilizando únicamente su pensamiento.

Por su parte, Noland Arbaugh, el primer receptor humano, ha demostrado que puede navegar por internet y jugar videojuegos de manera fluida.

Elon Musk ha compartido una visión ambiciosa para el futuro de la compañía, señalando que la automatización es la única vía para satisfacer la demanda futura de pacientes con lesiones de la médula espinal o trastornos neurológicos como la ELA.

Sin embargo, la comunidad médica mantiene cierta cautela respecto a la biocompatibilidad a largo plazo, advirtiendo sobre el riesgo de "cicatrización glial", un proceso donde el sistema inmunológico del cerebro aísla el implante, lo que podría degradar la señal eléctrica con el paso de los años.