Yuriko Koike, Gobernadora de Tokio

Yuriko Koike, Gobernadora de Tokio

Tecnología

Japón va a por lo imposible: tendrá el parque eólico más grande del mundo en 10 años

El gobierno de Tokio ha anunciado un nuevo y ambicioso proyecto para renovar su apuesta por la energía eólica frente a la nuclear.

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La transición a las energías renovables continúa en todo el mundo, aunque es cierto que algunos países están invirtiendo más que otros; en Japón quieren estar a la vanguardia, con la intención no solo de acabar con los combustibles fósiles, sino también dejar de depender tanto de la energía nuclear.

El Gobierno Metropolitano de Tokio ha anunciado la puesta en marcha un ambicioso plan para construir el mayor parque eólico marino flotante del mundo de aquí a 2035.

Este proyecto, ubicado frente a la cadena de islas Izu, aspira a generar una potencia de al menos 1 gigavatio, una cifra equivalente a la producción de un reactor nuclear estándar.

Para financiar las fases iniciales de este despliegue, la administración de la gobernadora Yuriko Koike ha triplicado el presupuesto destinado a estudios de viabilidad, alcanzando los 2.700 millones de yenes, aproximadamente 15,7 millones de euros, según Asahi Shimbun.

La viabilidad de este proyecto descansa en innovaciones críticas dentro de la tecnología eólica flotante obtenidas en los últimos años.

A diferencia de los parques eólicos marinos fijos, que requieren cimientos clavados en el lecho marino y están limitados a profundidades de unos 50 o 60 metros, los sistemas flotantes permiten instalar turbinas en zonas de gran profundidad. Esto es vital para Japón, cuya plataforma continental es estrecha y desciende rápidamente.

Una turbina eólica marina

Una turbina eólica marina Iberdrola Omicrono

La tecnología clave en este desarrollo son las plataformas semisumergibles y los sistemas de amarre de alta resistencia. Estas estructuras utilizan cables de acero y cadenas que anclan la plataforma al fondo marino, permitiendo que la turbina se mantenga estable incluso ante las fuertes corrientes y tifones que azotan el Pacífico.

Otro avance tecnológico fundamental es el desarrollo de cables submarinos dinámicos, capaces de soportar el movimiento constante de la plataforma flotante sin sufrir roturas, transportando la energía generada de manera eficiente hasta el continente.

Tokio a la vanguardia

En comparación con otros proyectos internacionales, la escala de 1 gigavatio situaría a Tokio a la vanguardia absoluta. Actualmente, los proyectos más avanzados se encuentran en Europa, concretamente en el Reino Unido y Noruega.

El parque Hywind Tampen, en Noruega, es uno de los referentes actuales, aunque su capacidad es notablemente inferior, con 88 megavatios destinados a alimentar plataformas petrolíferas y de gas. Escocia también lidera este sector con el proyecto Kincardine, que cuenta con una capacidad instalada de 50 megavatios.

España se ha posicionado como un laboratorio tecnológico esencial para esta industria en Europa. Aunque todavía no cuenta con parques comerciales de la escala proyectada en Japón, dispone de prototipos avanzados como el DemoSATH, instalado en las costas de Armintza, Vizcaya, o el proyecto PivotBuoy en Canarias.

El Gobierno de España ha establecido una hoja de ruta con el objetivo de alcanzar entre 1 y 3 gigavatios de potencia eólica marina flotante para el año 2030, lo que sitúa las metas españolas en una cronología similar a las de Tokio.

Sin embargo, el proyecto japonés enfrenta desafíos económicos importantes. La retirada de Mitsubishi Corp. de otros proyectos eólicos en 2025 subraya los riesgos de la inflación y el aumento de costes de materiales.

El éxito de esta infraestructura de 1 gigavatio dependerá no solo de la ingeniería de sus boyas y anclajes, sino de la capacidad del gobierno para atraer a contratistas en un mercado marcado por la volatilidad de los precios y la complejidad técnica de operar en mar abierto.