Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Europa Press

Tecnología

La UE cambia las normas: las redes sociales deberán detectar emojis usados como 'código' para actividades ilegales

Bruselas publica un informe pionero que identifica cómo los delincuentes usan emojis como "códigos" para la venta de drogas y actividades ilícitas.

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La forma en la que usamos los emojis en redes sociales está a punto de cambiar bajo la atenta mirada de Bruselas. Lo que para un usuario medio es una simple berenjena, un copo de nieve o una hoja verde, para los algoritmos de seguridad de la Unión Europea se ha convertido en una señal de alerta roja.

La Comisión Europea y la Junta de Coordinadores de Servicios Digitales han publicado un informe sin precedentes que pone el foco en los riesgos sistémicos de las grandes plataformas, y su veredicto es claro: el lenguaje cifrado en iconos ya no pasará desapercibido.

Este documento, el primero de una serie anual bajo el marco de la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés), constituye una radiografía minuciosa de los peligros que habitan en gigantes como Instagram, TikTok o Google.

Entre las medidas de mitigación más destacadas, la UE exige a las plataformas el uso de sistemas automatizados de detección de emojis utilizados como 'código' para actividades ilegales, especialmente en el narcotráfico y la explotación.

"Un emoji no siempre es solo un emoji", escribió la organización en las redes sociales, alegando que algunos usos de los pictogramas representan intentos de vender drogas en línea.

Hasta ahora, muchos mercados ilícitos operaban a la vista de todos utilizando iconografía inocente para evadir los filtros de palabras clave.

Sin embargo, la UE ha decidido cambiar las reglas del juego. Las plataformas ya no pueden alegar ignorancia: ahora deben implementar herramientas capaces de entender el contexto en el que se publican estos símbolos.

Este movimiento forma parte de un esfuerzo de transparencia y rendición de cuentas que obliga a las plataformas de muy gran tamaño (VLOP) y a los motores de búsqueda (VLOSE) a auditar sus propios sistemas.

No se trata solo de borrar el contenido, sino de demostrar que tienen la tecnología necesaria para predecir y mitigar el riesgo antes de que el daño se produzca.

El informe no se detiene en los emojis. Los reguladores europeos han identificado la inteligencia artificial (IA) generativa como uno de los vectores de riesgo más volátiles de la actualidad.

La facilidad para crear deepfakes o desinformación a gran escala ha puesto en alerta a la Junta de Coordinadores, que exige medidas de control mucho más estrictas para evitar que estas tecnologías manipulen la opinión pública o los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Asimismo, la protección de los menores y la salud mental ocupan un lugar central en este análisis. La UE advierte que los algoritmos de recomendación están diseñados para maximizar el tiempo de retención, lo que a menudo deriva en "madrigueras de conejo" que exponen a los más jóvenes a contenidos nocivos.

La DSA obliga ahora a las tecnológicas a abrir sus datos a investigadores independientes para que estos puedan verificar si las medidas de protección son reales o simple maquillaje de relaciones públicas.

Este informe es solo el punto de partida. La UE planea convertir este análisis en una cita anual obligatoria, profundizando cada vez más en las "mejores prácticas" y señalando a aquellas empresas que no cumplan con los estándares de seguridad europeos.