Demostración del sustrato

Demostración del sustrato Yanko Design Omicrono

Tecnología

Turquía puede cambiar las ciudades para siempre: crean un nuevo material que convierte muros en jardines

Este proyecto de una universidad de Estambul puede redefinir el paisaje urbano con algo tan simple como una pegatina.

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La creación de zonas verdes urbanas es uno de esos temas que siempre son candentes en cualquier ayuntamiento de España; no siempre es posible construir un parque o plantar la suficiente cantidad de árboles para cumplir estos requisitos.

El proyecto Green Anarchy (vía Yanko Design), presentado por la diseñadora Yasemmin Keyif de la Universidad Bahçeşehir de Estambul en la exposición UNFOLD 2026, es uno de los muchos que han nacido para intentar resolver este problema, aunque posiblemente es uno de los más originales que hemos visto hasta ahora.

A través de un sistema de adhesivos biodegradables, la iniciativa busca transformar las grietas y el yeso desmoronado de las fachadas en micro-ecosistemas vivos, cumpliendo dos funciones al mismo tiempo al mejorar el aspecto de estos muros.

Hay que aclarar que esta técnica no busca reparar el daño estructural, al menos no en el sentido tradicional. Más bien se basa en las imperfecciones de la arquitectura como soporte para la vida, con el crecimiento de plantas directamente en la fachada.

El material desarrollado consiste en una mezcla de pulpa de papel, fibra de coco, perlita y semillas, unidos por un sistema adhesivo natural compuesto de goma arábiga, metilcelulosa y glicerina.

El sustrato combina retención hídrica, aireación y soporte mecánico; la pulpa de papel actúa como la matriz estructural primaria, proporcionando la flexibilidad necesaria para adaptarse a las irregularidades de las grietas urbanas.

Demostración del sustrato

Demostración del sustrato Yanko Design Omicrono

La fibra de coco, por su parte, facilita la retención de agua, algo crítico en superficies verticales donde la evaporación rápida es un desafío. La perlita se usa para garantizar la porosidad del parche y evitar la compactación del sustrato para que el oxígeno llegue a las semillas.

Esta composición permite que el parche se adhiera a superficies rugosas y degradadas sin recurrir a componentes químicos nocivos, y de la misma manera, es un material biodegradable que no suma al problema de la contaminación en la ciudad.

Una vez aplicado, el sustrato se activa con la humedad, permitiendo que las semillas germinen y sus raíces se anclen en las cavidades preexistentes del muro, creando una especie de "simbiosis", con la naturaleza colonizando el espacio vacío dejado por el deterioro de la construcción.

Una importante innovación es que el material está diseñado para desaparecer de manera gradual. A medida que las semillas germinan y las raíces penetran en las cavidades del yeso o el ladrillo, el parche empieza a degradarse por la acción de los elementos.

Este proceso de descomposición libera nutrientes que son aprovechados por las plantas durante su crecimiento. Por lo tanto, no se trata de un material que vaya a permanecer para siempre en los muros y paredes, sino un catalizador para que se llenen de plantas sin necesidad de maceteros de plástico o sistemas de riego complejos.