Maqueta del nuevo láser antidrones montado en un camión de China.

Maqueta del nuevo láser antidrones montado en un camión de China. Army Recognition Omicrono

Tecnología

China cambia la guerra: crea un láser antidrones montado en un camión que alcanza objetivos a 1.370 metros de altura

El nuevo sistema NI-L3K utiliza un cañón de tres kilovatios para rastrear y destruir objetivos con precisión a una distancia de hasta 1,4 kilómetros.

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La guerra moderna está viviendo una transformación radical donde los drones baratos y letales, se han convertido en la mayor pesadilla de las infraestructuras críticas y las unidades de primera línea. En este escenario, China ha dado un golpe de autoridad en el sector de la defensa con un láser antidrones montado en un camión que alcanza objetivos a 1.370 metros de altura.

Se trata del NI-L3K, un arma láser de última generación diseñada para un despliegue ultra rápido. A diferencia de los complejos y pesados sistemas antiaéreos tradicionales, este dispositivo se monta sobre una camioneta ligera, combinando movilidad extrema con una precisión quirúrgica.

Desarrollado por la firma Novasky Technology, con sede en Hunan, el NI-L3K ha sido concebido como la "última línea de defensa". Se trata de un sistema móvil de bajo coste capaz de neutralizar amenazas aéreas a una altura de 4.500 pies (unos 1.370 metros).

El gigante asiático, que ya domina más del 35% de la producción mundial de láseres de fibra, ha aprovechado su músculo industrial para crear una herramienta que no necesita munición, solo electricidad

El funcionamiento del NI-L3K es tan sencillo como devastador. El sistema opera con una potencia de tres kilovatios (kW) y utiliza un sensor electroóptico de alta tecnología para rastrear objetivos con precisión a una distancia de hasta 1,4 kilómetros. Una vez fijado el blanco, el láser concentra toda su energía en los componentes críticos del dron, como el motor o las baterías, logrando neutralizarlos en apenas 10 segundos.

Lo que realmente separa a esta tecnología de los interceptores tradicionales es su rentabilidad económica. Mientras que un misil antiaéreo puede costar decenas de miles de dólares por disparo, cada ráfaga de este láser tiene un coste operativo de apenas 10 dólares.

Esta eficiencia permite a las unidades de defensa enfrentarse a oleadas de cuadricópteros o drones FPV (de visión en primera persona) sin el temor de agotar inventarios de munición costosa o depender de complejas cadenas de suministro.

Maqueta del nuevo láser antidrones montado en un camión de China (el del medio).

Maqueta del nuevo láser antidrones montado en un camión de China (el del medio). Novasky Technology Omicrono

La arquitectura del sistema ha sido optimizada para la flexibilidad total. El NI-L3K cuenta con una torreta láser instalada en el techo del vehículo, mientras que las unidades de alimentación y refrigeración se ubican en la parte trasera.

Este diseño permite que el arma pueda atacar objetivos en un arco horizontal casi completo (de -175 a 175 grados), cubriendo múltiples direcciones de aproximación a baja altitud. Su integración en vehículos ligeros facilita que sea operado por equipos reducidos y trasladado rápidamente a puntos calientes de conflicto o protección de fronteras.

Sin embargo, como toda tecnología de vanguardia, el sistema enfrenta retos importantes. El NI-L3K depende de una batería interna que limita su autonomía de funcionamiento a media hora, y su eficacia puede verse alterada por condiciones ambientales extremas, como el polvo, la humedad o temperaturas fuera del rango de los -20 a 50 grados Celsius.

Aun así, su capacidad para integrarse en vehículos ya existentes con modificaciones mínimas lo convierte en un producto altamente atractivo para el mercado de exportación, como ya se ha demostrado en sus recientes exhibiciones en París y Malasia.

Con este lanzamiento, China refuerza su visión de una defensa aérea por capas, donde los láseres actúan como el último filtro de seguridad.

El objetivo es que estos sistemas intercepten aquellos drones quelogran esquivar los sistemas de guerra electrónica o los misiles de largo alcance. A medida que los ataques con enjambres de drones se vuelven más comunes en los conflictos globales, la implementación a gran escala de soluciones como el NI-L3K parece inevitable.