Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea.

Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea. Imagen de archivo

Tecnología

La UE cambia las normas: los móviles que se vendan a partir de ahora deberán ser más fáciles y baratos de reparar

La entrada en vigor del 'Derecho a Reparar' obligará a las marcas a eliminar los bloqueos de software y facilitar piezas asequibles para priorizar su arreglo.

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Tras obligar a los teléfonos móviles que se vendan en 2027 a tener baterías extraíbles, la Unión Europea (UE) vuelve a apuntar a estos dispositivos: a partir de ahora deberán ser más fáciles y baratos de reparar; al igual que los ordenadores portátiles.

A todos nos ha pasado. El teléfono se resbala de las manos, la pantalla se astilla y, al pedir presupuesto en el servicio técnico oficial, la cifra es tan alta que resulta más rentable comprar un smartphone completamente nuevo.

Esta frustrante realidad tiene los días contados en la Unión Europea: este mes de julio entra en vigor el esperado 'Derecho a Reparar', una directiva que España integra a través del Anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible y que promete cambiar radicalmente nuestra relación con la tecnología de bolsillo.

El objetivo es claro: que reparar vuelva a ser la norma y no la excepción. El cambio más agresivo de esta nueva legislación apunta directamente a la línea de flotación de los gigantes tecnológicos: la prohibición del emparejamiento de piezas (o serial pairing).

Hasta la fecha, fabricantes líderes programaban sus componentes de tal forma que, si un taller de barrio o el propio usuario sustituía una cámara o una batería por una pieza no oficial, el teléfono capaba sus funciones o bombardeaba la pantalla con mensajes de error.

Imagen de archivo de dos jóvenes utilizando su teléfono móvil.

Imagen de archivo de dos jóvenes utilizando su teléfono móvil. David Zorrakino Europa Press

A partir de ahora, la UE ilegaliza estas prácticas. Los fabricantes están obligados a permitir el uso de recambios compatibles y de segunda mano, y deberán poner a disposición de talleres y usuarios piezas originales a precios que sean "razonables y no disuasorios".

Además, para fomentar que el consumidor elija el taller antes que la tienda, quienes reparen su teléfono durante el periodo de garantía legal recibirán automáticamente una extensión de la misma por 12 meses adicionales.

Aunque el marco legal actual ya exige índices de reparabilidad claros antes de la compra, la verdadera revolución del diseño llegará en febrero de 2027.

La Unión Europea ha marcado esa fecha en rojo en el calendario de la industria: todos los teléfonos que se vendan a partir de entonces deberán contar con baterías fácilmente extraíbles y reemplazables por el usuario final, desterrando para siempre los diseños sellados con adhesivos industriales.

Detrás de esta legislación no solo hay un afán por proteger el bolsillo del consumidor, sino una urgencia climática inaplazable. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el planeta genera anualmente 62 millones de toneladas de basura electrónica, aportando España un millón a esa fatídica estadística.

Desde organizaciones como 'Right to Repair', que agrupa a más de 180 entidades europeas, aplauden la directiva y subrayan su impacto: alargar la vida útil de nuestros teléfonos móviles y portátiles no es solo una cuestión de ahorro; tiene el potencial de evitar la emisión de 28 millones de toneladas de CO2 de aquí a 2040.