Ilustración de una mano robótica y el logo de Palantir

Ilustración de una mano robótica y el logo de Palantir Reuters Omicrono

Tecnología

Palantir, la tecnológica que quiere una autocracia digital: exige "defender Occidente con industria militar basada en IA"

En 22 puntos, Palantir defiende el uso de las armas de IA para defender Occidente, así como el papel de EEUU en casi un siglo de paz a nivel mundial.

Más información: Así es el 'Gran Hermano' digital de Trump: cómo vigilará a los ciudadanos de EEUU con la ayuda del 'tecnogurú' Peter Thiel

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“El servicio nacional debería ser un deber universal”, esta es una de las reclamaciones que ha publicado la empresa Palantir, desarrolladora de software que sirve desde hace años al gobierno de Estados Unidos en temas de defensa y vigilancia ciudadana.

En formato de 22 puntos, como si de mandamientos se tratara, Palantir ha publicado un resumen de su visión de la política, sociedad e industria tecnológica actual con afirmaciones como: “Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes”.

Estos 22 puntos resumen el libro publicado por Alex Karp, director ejecutivo (CEO) de Palantir hace un año, cuyo título es “La República Tecnológica”. Escrito por Karp y Nicholas Zamiska, director de asuntos corporativos de Palantir, sus autores describen este libro como “los inicios de la articulación de la teoría” que sustenta el trabajo de Palantir.

En el resumen se aborda desde la deuda de la industria tecnológica con Occidente, pasando por el reconocimiento de Estados Unidos como artífice de la paz internacional, hasta su postura sobre las políticas de inclusión.

El escrito ha suscitado un gran debate en internet con críticas que lo describen como “los pilares del autoritarismo tecnológico”. Entre las voces más críticas está la del exministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis quien ha ofrecido su propia interpretación de los 22 puntos de Palantir.

Por ejemplo, al planteamiento de Palantir sobre si el iPhone ha pasado de ser un hito a estar “limitando y restringiendo nuestras posibilidades”, el economista griego considera que la intención real de Palantir es “reemplazar el iPhone con otro dispositivo que disuelva lo que queda de la privacidad de las personas.”

Por otro lado, Eliot Higgins, director ejecutivo del sitio web de investigación Bellingcat, opina que esta publicación por parte de Palantir, va más allá de una simple "defensa de Occidente"; en su opinión, se trata de un ataque a lo que él considera pilares clave de la democracia que necesitan ser reconstruidos: la verificación, la deliberación y la rendición de cuentas.

Alexander Karp, CEO y cofundador de Palantir.

Alexander Karp, CEO y cofundador de Palantir. CNBC

"Estos 22 puntos no son filosofías abstractas, sino la ideología pública de una empresa cuyos ingresos dependen de las posturas políticas que defiende", argumenta Higgins.

En este sentido, Frédéric Mertens, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia explica por teléfono a EL ESPAÑOL-Omicrono el cambio que ha derivado en la mentalidad de ciertos directivos como Musk o Karp: “Trump es un hombre de negocios, algunos han fracasado, pero el mensaje que han entendido las empresas es que la clave para hacer negocios es el poder político, ya no es suficiente con pasar por la vía diplomática”.

El poder de Palantir

Para Palantir el año ha comenzado con un nuevo contrato con el Pentágono. El pasado mes de marzo se anunció que Maven, el sistema de inteligencia artificial de (IA) de Palantir, se convertiría en el sistema central del ejército de Estados Unidos. Se trata de un software de mando y control capaz de analizar datos del campo de batalla e identificar objetivos.

Esta empresa de software fue fundada por el gurú tecnológico Peter Thiel, al que el vicepresidente JD Vance considera su "mentor". Lleva años impulsando soluciones potenciadas con IA con múltiples usos, desde la vigilancia de la salud pública hasta la gestión de misiones militares y acumula cuantiosos contratos por una cifra cercana a los 1.000 millones de dólares con, entre otros organismos, el Pentágono, el Departamento de Seguridad Nacional, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o el Servicio de Impuestos Internos (IRS), la Hacienda estadounidense.

Hace un año, voces de antiguos empleados y de funcionarios del gobierno estadounidense citados por el NYT advierten sobre la capacidad de Palantir para aprovecharse de los millones de datos recabados por DOGE, el departamento de eficiencia gubernamental dirigido hasta hace poco por Elon Musk, viejo compañero de batallas de Thiel.

El logo de Palantir.

El logo de Palantir. Reuters Omicrono

Estas mismas voces críticas advirtieron del peligro de un Gran Hermano con esta ingente cantidad de datos, llegando a recordar el origen del nombre de la compañía. En la Tierra Media creada por J.R.R. Tolkien, las llamadas palantiri son las siete piedras videntes, cuya función principal es acceder a lugares o tiempos distantes.

Estas bolas de cristal con propiedades únicas son usadas en El señor de los anillos para espiar (y prever) todo tipo de acontecimientos y en malas manos “podían utilizarse para distorsionar la verdad”, recordaba la carta abierta.

Los demócratas del Congreso enviaron recientemente una carta al ICE y al Departamento de Seguridad Nacional exigiendo más información sobre cómo se están utilizando las herramientas desarrolladas por Palantir.

Acusando a Silicon Valley

Las diferentes guerras en Ucrania o Irán han confirmado el papel que tiene actualmente tecnologías como la Inteligencia artificial en estos conflictos. “La cuestión no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito”, dice Palantir.

La empresa señala directamente al resto de la industria tecnológica, representada por Silicon Valley, por eludir su responsabilidad en el fortalecimiento de Occidente.“Nuestros adversarios no se detendrán en debates teatrales sobre los méritos de desarrollar tecnologías con aplicaciones militares y de seguridad nacional críticas”, con estas palabras marca su vínculo con el Pentágono que otros han puesto en duda recientemente.

En los últimos meses, Anthropic, rival de OpenAI, ha protagonizado cierto enfrentamiento con el Gobierno de Estados Unidos. Los responsables del chatbot Claude, recalcaron en un comunicado su amplia colaboración con las autoridades militares, pero marcando dos líneas rojas.

“Estos casos de uso nunca se han incluido en nuestros contratos con el Departamento de Guerra, y creemos que no deberían incluirse ahora”, indicaba en un comunicado público. Bien por considerar que su uso puede socavar los valores democráticos o por que la tecnología actual no ofrece seguridad y fiabilidad, Anthropic no quiere que su tecnología se use para vigilancia masiva o en armas totalmente autónomas, respectivamente.

“Sin la supervisión adecuada, no se puede confiar en que las armas totalmente autónomas ejerzan el juicio crítico que nuestras tropas profesionales y altamente entrenadas demuestran a diario”, explican.

Estas reuniones continúan celebrándose mientras la empresa ha publicado recientemente la versión preliminar de Claude Mythos, una herramienta de IA que, según afirma la compañía, puede superar a los humanos en algunas tareas de piratería informática y ciberseguridad y que la NSA ya estaría usando.

Aun así, Mertens advierte que la ética que muestran estas compañías al poner límites a la hora de usar su tecnología suele ser “papel mojado”: “Las empresas que ponen reservas, no nos equivoquemos, no es por cuestión moral o ética, es por sus clientes y, además Trump no va ser un presidente eterno aunque lo quiera”.

Su visión política

Esta posición ha causado un importante debate, pero no sorprende, pues el propio fundador de Palantir, Peter Thiel, mostraba en 2009 un visión similar con afirmaciones como “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles” en su manifiesto "La educación de un libertario". En su libro de 2014, De cero a uno, Thiel declaró que la monarquía era la mejor forma de gobierno.

Más de 10 años después, el nuevo manifiesto de Palantir asegura que "ningún otro país en la historia del mundo ha promovido valores progresistas tanto como este (EEUU)", poniendo de ejemplo el llamado sueño americano por “las oportunidades que existen en este país para quienes no pertenecen a élites hereditarias”.

El directivo también denuncia censura: “La cautela en la vida pública que fomentamos sin darnos cuenta es corrosiva. Quienes no dicen nada incorrecto a menudo no dicen gran cosa.” Además defiende posturas como la de Elon Musk, fundador de SpaceX y dueño ahora de X (Twitter) por su "interés por los grandes relatos".

Incluso se atreven a opinar sobre la "tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco", en una sociedad en la que "todas las culturas son consideradas iguales", pero en opinión de los artífices de este manifiesto, algunas culturas son "mediocres y, peor aún, regresivas y dañinas."