Los vehículos terrestres robóticos armados de EM&E.

Los vehículos terrestres robóticos armados de EM&E. EM&E Omicrono

Tecnología

España apuesta por los robots militares: pueden disparar en movimiento a 1.200 metros y los controla un solo operador

El Ejército español ya está probando una serie de vehículos terrestres robóticos armados capaces de atacar objetivos en movimiento en escenarios reales.

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Los robots militares son piezas esenciales en las guerras modernas. Una tecnología que ya se prueba en conflictos como el de Ucrania, donde los modelos humanoides ya están en el frente. España no se quiere quedar atrás y está apostando por una serie de vehículos terrestres robóticos armados.

El Ejército español ha dado un paso importante hacia la integración de sistemas robóticos en el campo de batalla con una nueva serie de pruebas de vehículos terrestres no tripulados armados, como informan desde Defenceblog.

La empresa española EM&E ha llevado a cabo ensayos con fuego real de sus plataformas Aunav, demostrando que este tipo de tecnología ya es capaz de operar en escenarios complejos y atacar objetivos en movimiento con un alto nivel de precisión.

Unas pruebas que tuvieron lugar entre el 7 y el 17 de abril en la base de entrenamiento Álvarez de Sotomayor, en Viator, Almería.

Este ejercicio se enmarca dentro de la tercera Campaña de Experimentación Táctica del Ejército de Tierra, organizada por el Centro de Fuerzas del Futuro y la Brigada 'Alfonso XIII' II de la Legión, como parte del ambicioso programa de modernización Fuerza 35, que busca adaptar las capacidades militares españolas a los desafíos del futuro.

Ataques precisos

Durante las pruebas, EM&E presentó dos de sus vehículos más avanzados: el aunav.BEST y el aunav.LINK, este último mostrado recientemente. Ambos sistemas fueron equipados con la estación de armas remota Guardian Aspis, también desarrollada por la compañía, lo que permitió integrar en una única plataforma tanto la movilidad como la capacidad ofensiva. Este tipo de combinación convierte a estos robots en auténticas unidades de combate no tripuladas.

Uno de los aspectos más destacados de las pruebas fue la capacidad de estos vehículos para disparar en movimiento. Equipados con una ametralladora estabilizada de 7,62 mm, los sistemas fueron capaces de atacar objetivos a distancias de hasta 1.200 metros sin necesidad de detenerse.

Un vehículo terrestre robótico armado de EM&E.

Un vehículo terrestre robótico armado de EM&E. EM&E Omicrono

Este punto es clave en entornos de combate reales, donde permanecer estático aumenta significativamente la vulnerabilidad frente a amenazas enemigas. La estabilización del armamento juega aquí un papel fundamental, ya que permite compensar las irregularidades del terreno y el desplazamiento del vehículo.

De este modo, el sistema mantiene la precisión incluso en condiciones dinámicas, algo esencial para su uso en primera línea. El aunav.LINK introduce además un concepto especialmente relevante: el control por operador único.

A través de una interfaz unificada, una sola persona puede gestionar tanto la conducción del vehículo como el uso del armamento, eliminando la necesidad de dividir estas funciones entre varios soldados. Esto simplifica el despliegue y mejora la eficiencia operativa en situaciones de combate.

Esta integración no solo reduce la carga de personal, sino que también acelera la capacidad de respuesta. El operador puede reaccionar de forma inmediata ante una amenaza sin tener que coordinarse con otros sistemas o cambiar de controles, lo que puede marcar la diferencia en entornos donde cada segundo cuenta.

Además, permite mantener a los soldados alejados de las zonas más peligrosas, reforzando la seguridad de las tropas. El desarrollo de estas plataformas en España supone también un impulso para la industria tecnológica y de defensa nacional.

Los resultados obtenidos durante la campaña de pruebas evidencian el potencial de estos sistemas para integrarse en futuras operaciones militares. Más allá de tareas de apoyo o reconocimiento, los robots terrestres comienzan a posicionarse como elementos activos en combate.