Científicos comparan las redes sociales con las máquinas tragaperras

Científicos comparan las redes sociales con las máquinas tragaperras Omicrono-Gemini Omicrono

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Las redes sociales, ante su 'momento tabaco': así son las funciones que pueden enganchar "como tragaperras"

Los 'likes', el scroll infinito, la reproducción automática: el cóctel que ha llevado a las redes sociales a ser consideradas adictivas y peligrosas para la salud.

Más información: De TikTok a Instagram, así tendrán que cambiar las redes sociales su actual límite de edad tras la prohibición de Sánchez

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Estados Unidos marcó un antes y un después a finales de los 90 cuando los cuatro grandes fabricantes de tabaco fueron condenados a pagar casi 30 millones de dólares por engañar a sus clientes. Esta semana ha vuelto a la memoria de muchos este hito tras un juicio contra las principales redes sociales por provocar adicción en un usuario.

Es una sentencia histórica, un jurado ha decidido que las plataformas de Internet tienen responsabilidad si el diseño de sus aplicaciones y servicios provoca la adicción de los usuarios y consecuencias como la depresión y la ansiedad.

Tras este juicio está la demandante, identificada como KGM, o Kaley, que alegó que se volvió adicta a aplicaciones como Instagram y YouTube durante su adolescencia. Meta y YouTube han sido condenados a pagar a esta joven californiana de 20 años, 3 millones de dólares. Meta deberá abonar el 70% y YouTube el 30% restante.

Kaley demandó a las principales marcas, incluidas TikTok y Snap, pero estas dos optaron por alcanzar un acuerdo extrajudicial. Por su parte, Meta y YouTube decidieron arriesgarse en un juicio que ahora les ha estallado en la cara.

El veredicto sienta jurisprudencia y servirá de ejemplo para miles de demandas que ya están en marcha en EEUU. Mientras, en Europa y el resto del mundo, los gobiernos debaten la creación de nuevas leyes que protejan al usuario ante los peligros de estas plataformas

Por qué pueden ser adictivas

La comunidad científica aún no ha encontrado consenso en el impacto de las redes sociales en la salud mental de las personas, la mayoría de los trabajos que se han realizado hasta el momento son correlacionales. Sin embargo, algunos estudios sí que han comprobado que las personas con depresión sí dedican más tiempo en estas plataformas.

Científicos como Bradley Zicherman, profesor clínico asociado de la Universidad de Stanford, compara las redes sociales con las máquinas tragaperras. Los "me gusta", el aumento de seguidores y el scroll infinito que siempre te ofrece contenido nuevo sin saber cuál va a aparecer después desencadenan una descarga de dopamina que anima a los usuarios a dedicarles horas.

Antonio Ortiz, analista tecnológico especializado en internet e inteligencia artificial, así como cocreador del pódcast Monos estocásticos, comparte esta idea de que más allá del contenido que se difunde en ellas, el peligro está en "el diseño de la experiencia".

Las redes sociales persiguen captar y mantener la atención de los usuarios el mayor tiempo posible. Se han convertido, en cierto sentido, en la nueva caja tonta, en las que las personas recurren para desconectar, navegando sin rumbo fijo simplemente para darle un respiro a su cerebro. Aunque en ellas, los usuarios también se informan o conocen a otras personas.

Usuario consultando Instagram

Usuario consultando Instagram

Además del scroll eterno, la reproducción automática de cada vídeo corto que aparece en la pantalla y capta inmediatamente la atención de la persona. Cuando se habla de vídeos cortos, es justo poner el foco en una red social en concreto. "Hay un antes y un después de la irrupción de TikTok", explica Ortiz a EL ESPAÑOL-Omicrono.

Ante la sentencia judicial de esta semana, un portavoz de Google ha declarado que "este caso malinterpreta a YouTube, que es una plataforma de streaming construida de manera responsable, no una red social”. En YouTube los vídeos verticales que TikTok popularizó se renombraron como Shorts y también ofrecen scroll infinito y reproducción automática, una tendencia que han ido adoptando todas las redes.

De la idea inicial en la que se compartía contenido con amigos simplemente, las principales plataformas han evolucionado a espacios para creadores de contenido, "ves lo que publican desconocidos que son profesionales más o menos y utilizan su contenido como negocio para que el algoritmo les muestre más".

No obstante, no solo se trata de navegar sin fin ni propósito por este extenso mundo, como el que salta de un canal de televisión a otro sin encontrar nada potable. Los algoritmos conocen los gustos de cada usuario y adaptan los vídeos e imágenes que le ofrecen para retener su atención.

TikTok Photos es la apuesta nueva de la red social

TikTok Photos es la apuesta nueva de la red social El Androide libre

Las plataformas registran cada clic, desplazamiento, lo que se comparte, incluso, el tiempo que los usuarios pasan antes de saltar a una nueva publicación. Recopilan datos contextuales como la hora del día, la ubicación, el idioma y las aplicaciones conectadas. Así, cuando detectan que un tipo de contenido gusta o interesa, ofrecen más de esa temática.

El objetivo no es que el contenido sea educativo, interesante o beneficioso para la salud, sino que le genere curiosidad y le retenga. Así, el contenido emocional, como la indignación, la belleza, el humor, la controversia y el miedo, tienden a tener mejor rendimiento que los mensajes serenos.

Qué medidas están aplicando

El debate y las críticas por esta dinámica llevan tiempo sobre la mesa. Como respuesta, las diferentes empresas han desarrollado ciertas funciones para proteger al usuario como la moderación del contenido, eliminando publicaciones que promueven la violencia, las autolesiones o trastornos como la anorexia.

Sin embargo, este trabajo de limpieza ha sido criticado por ser insuficiente, acusando a las redes de tener un papel clave en la polarización de la sociedad o en problemas para la salud. Incluso, Meta ha reducido el número de moderadores que gestionan sus plataformas y ha anunciado que recurrirá a la IA para esta labor.

Las empresas no tienen toda la carga, el propio usuario cuenta con algunas funciones para intentar controlar lo que ve en las redes. Así, Instagram permite marcar aquello que no se quiere volver a ver o no resulta interesante. Por su parte, TikTok cuenta desde hace años con funciones para controlar el tiempo que se dedica a su scroll.

“Algo que estaría bien comentar y publicitar es que existen controles parentales que limitan el acceso a ciertos contenidos y el tiempo de uso, que permiten revisarlo, estudiarlo y hablarlo con los niños”, recuerda Antonio Ortiz, más partidario de educar que de prohibir por completo el acceso de los jóvenes a las tecnologías.

Qué medidas piden los países

Todas las medidas aplicadas parecen no ser suficientes para frenar el incremento de una corriente que pide soluciones más drásticas y que empiezan a liderar las autoridades de diferentes países. Explica Ortiz que se perciben dos vertientes diferentes.

La primera es el uso de sistemas de verificación de edad, la que ya se está aplicando en Australia, Reino Unido o Dinamarca con diferentes resultados. España, junto a la Unión Europea, también se ha sumado a esta opción, como anunció el presidente, Pedro Sánchez en febrero. "Creo que es con los que están más cómodas porque pierden a los quinceañeros y catorceañeros pero no son el grueso de su público y ya los cogerán”, asegura el entrevistado.

Adolescentes usando un teléfono móvil.

Adolescentes usando un teléfono móvil. Europa Press

Al otro lado, estaría la propuesta que, según este experto, "está un poco presente dentro de esta parte judicial de EEUU que dice que ni siquiera eso es suficiente". En vez de limitar su uso, piden forzar cambios en los diseños de estas aplicaciones, lo que preocuparía más a las empresas, "porque es el propio diseño con el que han conseguido mayor retención de usuario, mayor fidelización, mayor tiempo de uso y todo eso correlaciona con los ingresos".

La pregunta está ahora en si una posible oleada de sentencias como la conocida esta semana forzará a las plataformas a aplicar restricciones que hasta ahora han eludido o si el resultado será similar al recorrido por las tabacaleras y veremos avisos de sus peligros antes de acceder al contenido de las mismas.