Montaje con la bandera de Irán, un dron Shahed 136 y un centro de datos.

Montaje con la bandera de Irán, un dron Shahed 136 y un centro de datos. I.M / Freepik Omicrono

Tecnología

Irán lleva la guerra a la 'nube': los centros de datos y la infraestructura tecnológica son los nuevos objetivos de combate

Irán ha designado la infraestructura de empresas estadounidenses como Amazon, Microsoft, Oracle o Google como objetivos legítimos.

Más información: Irán ataca por primera vez un centro de datos: la nube de Amazon en Emiratos Árabes Unidos se habría visto afectada

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La guerra iniciada el pasado 28 de febrero por EEUU e Israel contra Irán está teniendo consecuencias imprevistas. Uno de esos daños colaterales, con el que no parecía contar la administración Trump, son los ataques por parte del ejército iraní a los centros de datos y otras infraestructuras de las empresas tecnológicas estadounidenses en la región.

Entre el 1 y el 3 de marzo, tres centros de datos de Amazon Web Services (AWS), dos en Emiratos Árabes Unidos y uno en Bahréin, fueron alcanzados por drones o misiles en el contexto de la contraofensiva iraní en represalia por la llamada operación Furia Épica.

Puede que no sean los únicos. La agencia Tasnim News, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ha publicado una lista de oficinas e instalaciones en la región pertenecientes a Google, Microsoft, Palantir, IBM, Nvidia y Oracle para designarlos como objetivos legítimos.

El objetivo, según la televisión estatal de Irán, es "identificar el papel de estos centros en el apoyo a las actividades militares y de inteligencia del enemigo", y no parece limitarse a los ataques físicos, sino que también tiene su vertiente digital a través de ciberataques.

En conjunto, la lista detalla instalaciones críticas en cuatro países: Israel, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Qatar. Así se dibuja un preciso mapa en el que la infraestructura tecnológica de EEUU en toda la región queda expuesta a los peligrosos drones Shahed, a los cientos de misiles del arsenal iraní y a hackeos coordinados que buscan tumbar sus servicios.

Defensas antimisiles

Los países de Oriente Medio han apostado en los últimos años por convertirse en polos de inversión en este tipo de infraestructuras y en la IA para diversificar sus economías centradas en el petróleo. En el caso de Israel, la apuesta va aún más lejos, y forma parte de acuerdos de gran calado con las grandes tecnológicas, que de manera directa o indirecta también están participando en la guerra contra Irán.

De hecho, el contrato de 1.200 millones de dólares entre Amazon, Google y el gobierno israelí para prestar servicios de nube e IA a entidades como las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) es la razón explícita esgrimida por Teherán para justificar la selección de estas instalaciones en su plan de ataque. Y defenderlos no entraba en los planes, ni de EEUU ni de la propia Israel.

Ataque a la refinería de petróleo Bapco, en la isla de Sitra, Bahréin.

Ataque a la refinería de petróleo Bapco, en la isla de Sitra, Bahréin. Reuters

Los centros de datos de AWS en Qatar y Bahréin contaban con mecanismos de respaldo para sobrevivir a la pérdida de uno de ellos, pero el ataque iraní fue más lejos: puso fuera de combate dos instalaciones casi simultáneamente y otra un día después, superando el umbral que los ingenieros de AWS habían previsto como escenario máximo de contingencia.

El golpe tuvo un efecto dominó inmediato. Los habitantes de las dos grandes ciudades emiratíes, Abu Dhabi y Dubái, vieron cómo se interrumpían servicios como la banca online o los pagos con tarjeta de crédito en los comercios.

El alcance militar de la operación sigue sin estar claro, pero su impacto civil y comercial fue instantáneo y masivo. Más de 11 millones de personas descubrieron en pocas horas cómo el conflicto había cruzado una nueva frontera.

Ante este panorama, Amazon ha instado a sus clientes a trasladar sus datos y cargas de trabajo críticas a otras regiones hasta que la situación se estabilice, algo que parece lejos de producirse.

Recreación del interior de un centro de datos de Amazon Web Services.

Recreación del interior de un centro de datos de Amazon Web Services.

"Con esta acción ilegítima e inusual, el enemigo nos está obligando a atacar los centros económicos y los bancos vinculados a Estados Unidos y al régimen sionista en la región", afirmó un portavoz de la empresa de ingeniería Khatam al-Anbiya, propiedad del IRGC.

No es un movimiento tan imprevisto como podría parecer. Eric Schmidt, expresidente de la Comisión de Seguridad Nacional de EEUU sobre IA, ya advirtió en 2025 sobre la posibilidad de que un país rezagado en la carrera armamentística de la IA podría tomar la calle de en medio y bombardear los centros de datos de sus rivales geopolíticos.

"A partir de ahora quizá veamos a operadores de centros de datos destacados como AWS invirtiendo en defensa aérea, de forma similar a como los operadores navieros se armaron contra los piratas", ha llegado a decir en The Guardian Vili Lehdonvirta, profesor de política tecnológica en la Universidad Aalto (Finlandia) e investigador principal del Oxford Internet Institute.

Además de estas instalaciones diseñadas para almacenar, gestionar y procesar datos, la otra gran preocupación son los cables submarinos que conectan estas instalaciones y las conexiones de Internet con el resto del mundo atravesando el estrecho de Ormuz.

Imagen de archivo de un cable submarino de fibra óptica.

Imagen de archivo de un cable submarino de fibra óptica. Lyntia

Con la creciente presión internacional para controlar este enclave estratégico, Irán podría cortar estos cables mediante submarinos no tripulados (UUV) o minas en un enclave en el que convergen sistemas como el SMW5, que conecta Singapur con Francia pasando por el Golfo, o los cables que enlazan los Emiratos Árabes Unidos con el resto del mundo.

De hecho, no sería la primera vez. Los ataques hutíes en el mar Rojo en 2024 ya dañaron tres cables similares. En este caso, las consecuencias serían devastadoras: un corte en esa zona afectaría aproximadamente al 30% del tráfico global de internet, paralizaría los servicios de nube, pagos y comunicaciones militares en toda la región.

Ciberataques

Al mismo tiempo que se lanzan drones explosivos contra infraestructuras físicas, el conflicto se traslada al ciberespacio. Palo Alto Networks, a través de su unidad de inteligencia de amenazas Unit 42, ha documentado “una escalada del riesgo cibernético global” ligada a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Según esta información, actualmente habría más de 60 grupos proiraníes y prorrusos coordinados para lanzar ataques de DDoS, phishing y malware contra infraestructuras críticas de Israel, EEUU y sus aliados en la región.

Entre los colectivos más activos, Unit 42 cita a Handala Hack, vinculado al Ministerio de Inteligencia iraní, y a la Cyber Islamic Resistance, que coordina distintas células para operaciones de denegación de servicio, borrado de datos y sabotaje de sistemas de pago y defensa.

El informe señala que los objetivos prioritarios de estos actores suelen ser “espionaje y disrupción”, mediante campañas mejoradas con IA, explotación de vulnerabilidades y uso de infraestructura encubierta para operaciones de espionaje.

Los ataques a objetivos occidentales se han podido comprobar esta semana con el hackeo a Stryker, multinacional estadounidense que figura como una de las mayores fabricantes de tecnología médica del mundo. Según Bloomberg, la compañía ha sufrido “un ciberataque paralizante” en el entorno interno de Microsoft que ha dejado a muchos empleados sin poder trabajar y ha obligado a desconectar decenas de equipos.

El grupo proiraní Handala ha reivindicado el ataque y lo ha presentado como el inicio de “un nuevo capítulo en la guerra cibernética”, aunque ni la empresa ni las agencias de ciberseguridad han confirmado oficialmente la autoría iraní.

Edificio de oficinas de Stryker.

Edificio de oficinas de Stryker. Stryker Omicrono

Tasnim News ha asegurado que en la operación se habrían “borrado más de 200.000 sistemas, servidores y dispositivos móviles” y extraído “50 terabytes de datos”, unas cifras que Bloomberg no ha podido verificar de forma independiente.

Al mismo tiempo, el propio Irán ha sufrido severos cortes de conectividad interna lo que, según los analistas, puede dificultar la coordinación de operaciones sofisticadas dentro del país, aunque no limita la actividad de células situadas en el exterior.

Los países del Golfo y las tecnológicas que operan allí van a tener que pensar en sus infraestructuras como activos estratégicos que requieren defensa antimisiles, seguridad perimetral y sistemas avanzados de ciberdefensa, en una región en la que la guerra puede prolongarse de forma indefinida.