Icono de Claude sobre imagen del Pentágono

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Tecnología

Anthropic se planta ante las presiones del Pentágono: no quiere que su IA se utilice para controlar armas autónomas

La compañía ha publicado un comunicado en el que remarca las líneas rojas de su IA y más de 250 empleados de Google y OpenAI se alinean con ella.

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La tensión en los pasillos del Pentágono está en aumento. Es ahí donde el futuro de la inteligencia artificial aplicada a la seguridad nacional se decide en reuniones con posiciones que parecen imposibles de encontrar un punto en común.

El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha convocado una nueva reunión el martes 3 de marzo con el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, en el Departamento de Defensa.

Según diversas fuentes cercanas a la situación, no se trata de una toma de contacto ordinaria, sino de una negociación para establecer las condiciones definitivas sobre el uso militar de Claude, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por la firma dirigida por Dario Amodei.

La importancia de este encuentro radica en que Claude es actualmente el único modelo de inteligencia artificial integrado en los sistemas clasificados del ejército estadounidense, algo que cambiará en un futuro cercano.

Su capacidad para procesar información sensible en labores de defensa e inteligencia supera a otros sistemas disponibles, lo que sitúa al Pentágono en una posición delicada.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth. Reuters

Por un lado, los altos mandos militares no desean perder el acceso a una herramienta tan potente, pero por otro, existe una profunda indignación debido a la negativa de Anthropic de eliminar por completo las salvaguardas éticas y operativas que limitan su uso en combate.

Las dos partes llegan a la mesa de negociación con visiones contrapuestas sobre la autonomía tecnológica.

Mientras que los portavoces de Anthropic mantienen que las conversaciones son productivas y se llevan a cabo de buena fe, los funcionarios de defensa sugieren que el progreso es inexistente y que el diálogo está al borde del colapso total.

La empresa tecnológica ha mostrado cierta flexibilidad para relajar algunas restricciones, pero mantiene dos líneas rojas infranqueables: el uso del sistema para la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y el desarrollo de armamento que pueda disparar sin la intervención directa de un ser humano.

Así lo ha vuelto a explicar el CEO de la compañía en un comunicado que ha hecho público hace unas horas.

Desde la perspectiva del Pentágono, estas restricciones son excesivas y entorpecen la operatividad. El Departamento de Defensa exige que los laboratorios de inteligencia artificial pongan sus modelos a disposición para todos los usos legales permitidos por la normativa vigente, sin tener que validar cada aplicación individual con la empresa proveedora.

La presión ha escalado hasta el punto de que el Pentágono ha amenazado con declarar a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro.

Esta medida no solo anularía los contratos actuales, sino que obligaría a otras empresas que colaboran con el gobierno a certificar que no utilizan la tecnología de Amodei en sus procesos de trabajo.

El conflicto también refleja un choque cultural profundo entre la administración militar actual y la filosofía de seguridad de las empresas tecnológicas modernas.

Dario Amodei ha sido una voz pública constante sobre los peligros de una inteligencia artificial mal gestionada, posicionando a su compañía como una entidad que prioriza la seguridad.

Por el contrario, los funcionarios del Pentágono describen esta postura como un obstáculo ideológico que ignora las necesidades urgentes de la seguridad nacional. Un antecedente directo de esta enemistad fue el uso de Claude durante una operación en enero para capturar a Nicolás Maduro, lo que exacerbó las diferencias sobre dónde terminan los límites éticos de la tecnología y dónde empieza la necesidad estratégica del Estado.

Fragmento de la carta abierta de empleados de Google y OpenAI

Fragmento de la carta abierta de empleados de Google y OpenAI Omicrono

La posición de Anthropic es la defendida por muchos en Silicon Valley. De hecho, se ha publicado una carta abierta por parte de cientos de empleados de OpenAI y Google, dos de las empresas de IA más importantes, en la que apoyan la decisión de Dario Amodei.

Ahora hay que esperar a la respuesta del Pentágono, que seguro que no va a ser ligera dado el carácter de su máximo responsable y lo beligerante que es la Administración Trump.