El sistema de detección de 'Search Party' localiza a un perro perdido.

El sistema de detección de 'Search Party' localiza a un perro perdido. Ring Omicrono

Tecnología

La crisis del 'Gran Hermano' de las cámaras de Amazon: de encontrar perros perdidos al miedo de una vigilancia masiva

Tras un anunico viral en la SuperBowl, la marca Ring de Amazon ha levantado sospechas sobre el uso de una red de vigilancia masiva.

Más información: Las cámaras de Ring vigilarán mejor tu casa: reconocerán lo que ocurre y lo describirá al usuario usando IA

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Días después de la SuperBowl no sólo se sigue hablando de Bad Bunny, cuya actuación disparó las escuchas en Spotify en España más del 85%, sino también de uno de los anuncios que se pudieron ver durante el espectáculo deportivo.

No era el de Anthropic burlándose de la inclusión de anuncios en ChatGPT, sino el de Ring, la marca de timbres y cámaras inteligentes de Amazon. El spot se centra en la nueva función Search Party, diseñada para ayudar a localizar perros perdidos, pero que implica convertir los dispositivos de todo un barrio en una red de vigilancia masiva, lo que inevitablemente hace pensar en el 'Gran Hermano' de George Orwell o El show de Truman.

La polémica en medios estadounidenses ha sido tan sonada, y la reacción de los usuarios en redes tan virulenta, que la compañía ha tenido que emitir un comunicado anunciando la cancelación del acuerdo alcanzado el pasado mes octubre con Flock Safety, una empresa de tecnología de vigilancia que despliega cámaras con lectura automática de matrículas e inteligencia artificial para apoyar investigaciones policiales en barrios y ciudades de EEUU.

La función 'Search Party' de Ring.

El argumento de ese comunicado es que "la integración prevista de Flock Safety requeriría mucho más tiempo y recursos de lo previsto", en el que también se asegura que "nunca se enviaron vídeos de clientes de Ring a Flock Safety" y que la misión de Ring "siempre ha sido hacer que los barrios sean más seguros".

Sin embargo, el verdadero motivo parece ser la presión ejercida por medios y usuarios, alertados ante la conversión de sus dispositivos en piezas de un sistema con un siniestro potencial de control de la población. El contexto es lo que más sorprende: el anuncio se emite en un momento delicado en EEUU, en el que los oficiales federales de ICE utilizan todo tipo de avances tecnológicos para sus cacerías de inmigrantes supuestamente ilegales en ciudades como Mineápolis.

La tecnología detrás de 'Search Party'

La sofisticación de la IA mostrada en el spot ha puesto en alerta a usuarios y defensores de la privacidad, pero a nivel tecnológico convertir todas las cámaras Ring de un barrio en un dispositivo de vigilancia automatizada no es un logro menor.

Las cámaras Ring exteriores son el primer componente de este sistema: graban vídeo cuando detectan movimiento y lo suben a la nube, siempre que el usuario tenga esta función activada. Según Amazon, Party Search solo funciona con esas cámaras que están en una zona cercana al perro perdido (y cuyos propietarios no han desactivado la función en la configuración).

La función 'Search Party' en la app Neighbors

La función 'Search Party' en la app Neighbors Ring Omicrono

El segundo elemento es precisamente la nube de Ring, donde se almacenan los clips y se ejecutan los modelos de IA. Search Party no usa la visión en tiempo real, sino los vídeos guardados: la IA recorre el historial de eventos recientes de las cámaras cercanas al aviso para localizar posibles coincidencias.

El tercer y último componente es la app Neighbors, que actúa como panel de control para los usuarios. Desde ahí se crea el aviso de perro perdido con una foto y datos básicos, se activa la Search Party y se reciben las notificaciones tanto para el dueño del animal como para los propietarios de cámaras que han captado algo relevante.

La clave del sistema es la tecnología de visión por ordenador entrenada con decenas de miles de vídeos de perros para reconocer diferentes razas, tamaños, patrones de pelaje, formas y colores. A nivel práctico, el modelo detecta primero 'hay un perro en este vídeo' y después compara sus rasgos con la imagen de referencia del perro perdido.

La IA se encarga de examinar los fotogramas de las últimas horas en las cámaras cercanas y puntúa qué fragmentos parecen mostrar un perro similar al de la foto: postura general, proporciones del cuerpo, color dominante, manchas visibles, etc.

Cuando el algoritmo encuentra un sujeto que supera cierto umbral de similitud, no avisa directamente al dueño del perro, sino al propietario de la cámara. Esa persona recibe una notificación con la foto del perro buscado y el clip donde la IA cree haberlo visto, para que sea un humano quien confirme si realmente coincide.

Esta arquitectura mantiene el procesamiento pesado en la nube, lo que permite mejorar o cambiar el modelo de IA sin cambiar el hardware de las cámaras. También facilita que Amazon ajuste el modelo con nuevos datos, por ejemplo, mejorando el rendimiento para detectar perros negros de noche o con ángulos complicados.

Amazon subraya que las Search Parties son temporales: se activan durante unas horas y el usuario que ha perdido a su perro debe renovarlas o crear una nueva si el animal no aparece. La compañía también insiste en que son los dueños de las cámaras quienes deciden caso a caso si comparten sus vídeos, lo que, según la compañía, preserva su privacidad al tiempo que les permite “ser héroes del vecindario”.

En su comunicado oficial, Ring presume de eficacia: asegura que desde su lanzamiento inicial en noviembre, Search Party ha ayudado a reunir “más de un perro al día” con sus dueños en EEUU. Sin embargo, más allá del logro técnico, esta capacidad de las cámaras Ring para escanear y clasificar de forma autónoma ha reabierto la discusión sobre los límites de la vigilancia en espacios residenciales en EEUU.

Vigilancia extrema

La misma infraestructura que hoy se usa para localizar perros perdidos puede adaptarse, con cambios mínimos, a la búsqueda de personas concretas, 'sospechosos' o colectivos enteros, como inmigrantes indocumentados, a criterio de vecinos o autoridades.

Chris Gilliard, experto en privacidad citado por 404 Media, resume esta preocupación. Para él, el anuncio es “un torpe intento de Ring de poner una cara adorable a una realidad más bien distópica: vigilancia en red a gran escala por parte de una compañía con relaciones muy estrechas con las fuerzas del orden y otras empresas de vigilancia igualmente invasivas”.

Representación de funcionamiento de Search Party

Representación de funcionamiento de Search Party Ring Omicrono

Su crítica encaja con el historial de la empresa, marcada por años de acuerdos con departamentos de policía locales en Estados Unidos, que les permitían solicitar grabaciones a usuarios sin orden judicial a través de la app Neighbors.

En 2024, la compañía anunció que iba a desactivar su herramienta de solicitud de asistencia (RFA), un programa que permitía a las fuerzas del orden solicitar grabaciones a los usuarios de forma voluntaria, pero en la práctica, acuerdos como el de Flock Safety alimentan las dudas sobre quién puede ver realmente lo que graban estas cámaras.

Lo que asusta, en un momento en el que Palantir sigue acaparando contratos con la Administración Trump y gobiernos locales y federales con herramientas de vigilancia masiva, es que en este caso es una red de cámaras que los propios consumidores han desplegado en sus casas, impulsados por el miedo al crimen y por la promesa de seguridad doméstica.

En este contexto, una función como Party Search amplifica viejos y bien fundados temores. La visión por ordenador, alimentada con otros modelos de IA, podría identificar rostros, matrículas o patrones de movimiento, y cruzarse con bases de datos policiales o comerciales. Esta red masiva contribuiría así a difuminar la fina línea entre “ayudar al vecino” y “vigilar al diferente”.

La polémica no gira, por tanto, en torno a si es deseable o no encontrar más rápido a un pobre perro perdido, algo que casi nadie discute. El debate debería centrarse en que, al mismo tiempo, se está construyendo una infraestructura técnica, cultural y comercial que asume como natural que las calles estén bajo la mirada constante de cámaras inteligentes cuyas grabaciones pueden ser usadas para establecer un omnipresente estado policial.