El sistema Canopée para proteger viñedos

El sistema Canopée para proteger viñedos Bienesis Omicrono

Tecnología

El invento robótico de un ingeniero que protege el campo de lluvias intensas: aumenta la producción hasta un 129 %

La startup francesa Bienesis utiliza toldos retráctiles que protegen los cultivos de las heladas, el granizo o el exceso de sol.

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Los cultivos al aire libre, pese a los continuos avances tecnológicos, siguen dependiendo de factores que no se pueden controlar. El sol y la lluvia, imprescindibles para el crecimiento de las plantas, también pueden ser sus peores enemigos. La sucesión de borrascas que está afecando a España, con lluvias intensas y persistentes, puede echar a perder miles de cultivos en toda la península.

Frente a estas condiciones y otras como granizos o heladas, los agricultores tienen poco margen de maniobra. Por eso Bienesis, una pequeña startup francesa, ha desarrollado un prometedor sistema robótico de toldos para proteger los viñedos que ha sido incluido en el reciente CES 2026 entre los mejores productos de innovación en tecnología alimentaria.

François Lemaire, un ingeniero francés que trabajaba en Michelin, empezó a interesarse por cómo preservar la salud de los viñedos de las inclemencias climáticas y por eso pasó un año viajando por toda Francia, conociendo de primera mano las necesidades de "productores, institutos técnicos y organismos reguladores", según cuenta en la propia página web de Bienesis.

El resultado de su investigación es una cubierta retráctil e inteligente que se despliega solo cuando hay riesgo para las plantas y permanece recogida el resto del tiempo, para no alterar el microclima ni interferir con la maquinaria agrícola.

Tras ensayos en condiciones reales, Bienesis ha demostrado la reducción de hasta un 80% de las pérdidas de producción asociadas a eventos meteorológicos y la disminución del lavado de tratamientos fitosanitarios. En algunos casos, también ha permitido el aumento significativo del rendimiento, hasta en un 129 %, en viñedos de Borgoña, donde se cultivan las uvas que dan lugar a algunos de los mejores vinos del mundo.

Cómo funciona

Los viñedos son especialmente vulnerables a los cambios del clima, porque la vid necesita un rango muy estrecho de temperatura, sol y lluvia para que la uva madure con el equilibrio de azúcar, acidez y compuestos aromáticos.

Cualquier pequeño desajuste cambia por completo la calidad y el sabor del vino: por cada grado que sube la temperatura, el ciclo de explotación de la vid se retrasa varios días, exponiendo los brotes a heladas tardías y adelantando la maduración a los meses más calurosos.

El toldo retráctil Bienesis para viñedos.

Antes de soluciones como la de Bienesis, los viticultores protegían las vides con torres antiheladas, mallas antigranizo, redes de sombreo, plásticos puntuales y, más recientemente, estructuras de agrivoltaica, sistemas que suelen requerir mucha mano de obra, agua o energía y resultan más intrusivos en el paisaje.

Por eso, Lemaire y su equipo de los Michelin Innovation Labs han desarrollado este sistema modular llamado originalmente Canopée, inspirado en cómo la propia canopia de la vid (el tronco, las hojas y los racimos) forma una especie de techo vegetal y determina cómo la planta capta la luz, regula el agua y crea su propio microclima.

Bienesis toma ese concepto y lo traslada a una canopia artificial y retráctil de 6 metros por módulo, alojada en un cajetín compacto integrado en la propia fila de viña.

La estructura de soporte se fija al emparrado existente y está diseñada para permitir el paso de tractores y vendimiadoras sin desmontar nada, con alimentación mediante paneles solares y baterías para hacerlo completamente autónomo en cuanto a sus necesidades energéticas.

Los toldos retráctiles se pueden desplegar automáticamente.

Los toldos retráctiles se pueden desplegar automáticamente. Bienesis Omicrono

A esta parte mecánica se suma una capa de sensorización y control: Canopée se conecta con datos agro‑meteorológicos y sensores instalados en cada parcela, que alimentan un algoritmo capaz de reunir todos esos datos para operar de forma autónoma.

La compañía también ha desarrollado una app móvil para que el agricultor tenga todo el control del sistema de forma fácil, rápida y remota, gracias a la tecnología 4G/Wirepas para redes industriales de IoT de alta densidad.

El viticultor es el que define en la app los umbrales de riesgo, como heladas, granizo, calor o lluvias intensas. Cuando se alcanzan esos límites, el sistema despliega automáticamente la canopia en todos los módulos afectados, manteniéndola recogida alrededor del 98% del tiempo para preservar el microclima y el paisaje.

Pruebas en entornos reales

Una vez extendidos, los toldos de Canopée actúan como una cubierta multifuncional capaz de resistir vientos de hasta 80 km/h y de proyectar sombra en los periodos de mayor radiación, además de reducir la demanda de riego en pleno verano.

Si graniza, el tejido resistente pero ligero puede amortiguar los impactos sobre hojas y racimos sin bloquear la ventilación de la planta. Y en caso de helada, la estructura crea una especie de colchón térmico que ayuda a conservar parte del calor acumulado en el suelo durante el día y atenúa los descensos bruscos de temperatura por la noche.

Uno de los ensayos de Bienesis en un viñedo de Borgoña.

Uno de los ensayos de Bienesis en un viñedo de Borgoña. Bienesis Omicrono

El despliegue de la canopia es selectivo y dirigido: protege los viñedos solo cuando y donde hace falta, lo que reduce el número de intervenciones, el uso de agua y el lavado de tratamientos fitosanitarios frente a sistemas permanentes como mallas o plásticos continuos.

Para probar la eficiencia de su invento y empezar su despliegue comercial, Bienesis ha puesto a prueba su sistema en cuatro viñedos de referencia en Borgoña durante las campañas 2024 y 2025.

Con seguimiento independiente a cargo del IFV+ (Instituto Francés de la Vid y el Vino) y de la Cámara de Agricultura, los resultados arrojan un balance muy positivo. Los incrementos de rendimiento en los cultivos se sitúan entre un 23 % y un 129 % bajo la canopia, además de una notable reducción de pérdidas asociadas a heladas, calor y lluvias intensas.

La empresa ahora planea industrializar la solución, ampliar la base de ensayos a otras regiones vinícolas francesas y europeas y, a medio plazo, adaptar la tecnología a otros cultivos en hilera de alto valor más allá de la vid, como los olivares superintensivos o los frutales.