Zachary Jackowski, director general del robot Atlas, junto a la máquina.

Zachary Jackowski, director general del robot Atlas, junto a la máquina. Diseño: Arte EE Omicrono

Tecnología

Jackowski, el ingeniero detrás del mejor robot humanoide del mundo: "Supera a una persona en las tareas más complejas"

El director general de Atlas en Boston Dynamics presenta la nueva versión del robot, lista para empezar a operar en las fábricas de Hyundai.

Más información: Este siniestro robot humanoide ha aprendido a hablar y gesticular viendo vídeos de humanos en YouTube

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En todas las tecnologías hay un punto de inflexión, un antes y un después que marca el momento en el que lo que parecía propio de la imaginación o la ficción especulativa empieza a aceptarse como algo real, útil y verdaderamente transformador. Es muy posible que el 5 de enero de 2026 fuera ese momento clave para los robots humanoides.

Fue el día en el que el prototipo del Atlas eléctrico, de Boston Dynamics, se presentó por primera vez en público en el Mandalay Bay Convention Center de Las Vegas, dentro del marco del CES 2026. Y no fue la reproducción de un vídeo mostrando sus habilidades, como es habitual en estos casos, sino una demostración en directo, con más de un centenar de asistentes y sin redes de seguridad.

Atlas apareció completamente plegado en el suelo, se levantó emulando a un contorsionista, caminó por el escenario con soltura, saludó a la multitud, giró la cabeza 360 grados como si fuera un búho e hizo lo propio con el torso y las manos, demostrando una movilidad única en el sector. No es casualidad que, finalizada la feria, fuera nombrado como Mejor Robot del CES 2026 por un jurado de expertos que lo situó por delante de más de 30 modelos humanoides, la mayoría chinos.

"Nuestra visión es convertir a Atlas en un robot aún más versátil y polivalente, capaz de integrarse en diversos espacios diseñados para los seres humanos y asumir tareas que, de otro modo, resultarían aburridas o peligrosas para los trabajadores", explica a EL ESPAÑOL - Omicrono Zachary Jackowski, director general y vicepresidente de la división que se ocupa de Atlas en Boston Dynamics.

Jackowski, ingeniero mecánico formado en el MIT que ya lideró el desarrollo del perro robot Spot, está centrado en el siguiente paso, el más difícil en la larga trayectoria de Boston Dynamics como pioneros de la robótica: llevar su robot de producción a las fábricas de Hyundai y ampliar su alcance en los próximos años. "Con el tiempo, vemos un lugar para Atlas en todas las áreas, incluidas las industrias de servicios y el hogar", afirma Jackowski.

De BigDog a Atlas

Fundada por Marc Raibert en 1992 como spin-off del MIT, Boston Dynamics ha recorrido un largo y fascinante camino hasta convertirse en líder mundial de la robótica móvil. Los bandazos corporativos lo han llevado de ser una startup con financiación de DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa) a pertenecer a Google.

Después pasó a manos del banco de inversión japonés SoftBank hasta llegar al momento actual, en el que la participación mayoritaria de Hyundai Motor Group en su accionariado está modelando su futuro, en el que jugará un papel importante su recién anunciada asociación estratégica con Google DeepMind.

Vídeo corporativo de Boston Dynamics

La peculiar trayectoria de Boston Dynamics ilustra el enorme potencial de los robots en la automatización de tareas, pero también los desafíos que supone comercializar esta tecnología, en la que pasar de los prototipos de laboratorio al producto final, listo para interactuar con humanos, es toda una odisea.

El primer robot de la compañía llegó en 2005 con BigDog, el aparatoso cuadrúpedo precursor de Spot. Pero detrás de los esfuerzos de Raibert y su equipo siempre hubo un objetivo en mente: desarrollar un robot humanoide polivalente y plenamente funcional.

Tras intentarlo con PETMAN, diseñado para probar trajes especiales de protección química utilizados por los militares estadounidenses, el primer Atlas llegó en 2013 y, desde entonces, lo hemos visto saltar, correr, bailar, eludir obstáculos y hasta dar volteretas en vídeos virales cada vez más espectaculares.

El salto cualitativo definitivo llegó en 2024, con la presentación de la versión eléctrica del robot, que destaca sobre una creciente competencia (el Optimus de Elon Musk incluido) por su arquitectura estructural única y sus sistemas avanzados de inteligencia artificial.

Más hábil que los humanos

Jackowski se muestra convencido del impacto inicial de Atlas "en industrias que impliquen el movimiento de piezas con formas, tamaños y pesos complejos". Es lo que esperan demostrar en las fábricas de Hyundai, que confía en tenerlos funcionando a pleno rendimiento en 2028, y con una producción anual de 30.000 unidades de este robot.

Además de estas funciones, "nos encantaría que Atlas se encargara del mantenimiento y la limpieza de entornos tanto interiores como exteriores. También prevemos que tenga un gran impacto en entornos difíciles, como el desmantelamiento de centrales nucleares o la respuesta ante desastres", señala el director general .

Atlas no tendrá que sostener el peso del mundo, como el titán de la mitología griega que le da nombre, pero tiene unas capacidades que en algunos casos superan las de los trabajadores humanos... y las de robots chinos como los de Unitree o los Optimus de Tesla.

La nueva versión de producción de Atlas, un gigante de aluminio y titanio con una altura de 1,88 m, 90 kg de peso y una capacidad de carga instantánea de 50 kg, "está diseñada para superar la capacidad humana en tareas manuales complejas, ya que es más fuerte, más rápido y capaz de realizar una gama más amplia de movimientos que las generaciones anteriores".

Más allá de sus capacidades para doblar y girar sus articulaciones gracias a sus actuadores de alto rango de movimiento, uno de los elementos realmente revolucionarios de Atlas es su capacidad para gestionar su propia energía sin intervención humana gracias a su doble batería intercambiable.

Cuando detecta que le queda poca energía, el robot se dirige autónomamente a una estación de carga, intercambia sus packs de baterías en tres minutos, y regresa al trabajo.

Funciones y habilidades del Atlas eléctrico de producción

"Atlas está diseñado específicamente para trabajos industriales pesados, y ofrece una fuerza, un equilibrio y una destreza superiores en entornos diseñados para los seres humanos", incluida la posibilidad de que opere 24/7 sin parar, maximizando el retorno de inversión.

Entre los elementos más distintivos del robot, Jackowski señala "la movilidad y estabilidad gracias a nuestros controladores de equilibrio con aprendizaje por refuerzo", "actuadores que permiten una densidad de par sin igual y un amplio rango de movimiento", y por último, "las capacidades de secuenciación de tareas".

El 'cerebro' de la máquina

Para que el nuevo Atlas eléctrico se mueva y ejecute distintos tipos de trabajo de forma rápida y eficiente, utiliza el NVIDIA Jetson Thor como 'cerebro' central, con tres computadoras encargadas de procesar percepción, control y estimación sin latencia de nube.

El sistema fusiona a través de sus algoritmos de IA los datos recibidos a través de LIDAR, cámaras RGB-D y otros sensores en tiempo real, lo que permite que el robot razone, aprenda y ejecute tareas industriales con precisión milimétrica.

La versión de producción de Atlas

La versión de producción de Atlas Boston Dynamics Omicrono

"La IA y el aprendizaje automático son fundamentales para el rendimiento y la adaptabilidad de Atlas", sostiene Jackowski. "El robot utiliza herramientas como el aprendizaje por refuerzo y la visión por ordenador para percibir su entorno, identificar objetos y reaccionar de forma autónoma en tiempo real. Este sofisticado sistema de percepción permite a Atlas secuenciar todos los pasos necesarios para completar las tareas sin movimientos prescritos o teleoperados".

Sin embargo, todavía quedan importantes retos por superar para que un robot humanoide pueda moverse y reaccionar con la misma naturalidad que un ser humano y pueda considerarse 100 % seguro.

La lección más importante que han aprendido en Boston Dynamics tras más de 30 años de investigación y desarrollo en robótica "es que el camino hacia la comercialización puede ser largo. Pasar de un robot que funciona el 90 % del tiempo a uno que sea realmente valioso y seguro para los clientes requiere tiempo, muchas habilidades especializadas y una enorme perseverancia".

Según el ingeniero estadounidense, el mayor desafío pasa por "comprender el contexto completo del entorno en el que también se encuentran los seres humanos, incluidas las intenciones de quienes rodean a Atlas. No basta con comprender la forma del entorno, es necesario comprender lo que significa todo".

Para ilustrarlo, Jackowski pone como ejemplo "si una persona o una carretilla elevadora quiere que te apartes o espera a que pases primero". Más allá de eso, "comprender y razonar sobre cómo se comportarán los objetos con los que Atlas interactúa es realmente clave para que pueda dar los siguientes pasos y actuar con total naturalidad".

Impacto en el empleo

La llegada de los robots a las fábricas primero y a los hogares después debe superar otros obstáculos antes de ser masiva. Los más complejos tienen que ver con la aceptación social entre nosotros, los humanos, que todavía los vemos con recelo cuando no los consideramos una amenaza directa para miles de puestos de trabajo.

De hecho, el comité de empresa de Hyundai Motor ha manifestado su firme oposición al plan del fabricante de automóviles de contar con Atlas en sus principales líneas de montaje, tanto en Corea del Sur como en el extranjero, sin su aprobación.

"La introducción de robots con inteligencia artificial, cuyo objetivo es reducir los costes laborales, se hace evidente", afirma el comité, que también ha advertido de que "no se podrá implantar ningún robot en los centros de trabajo sin un acuerdo entre el comité y la dirección".

Atlas en la fábrica de Hyundai en Georgia.

Atlas en la fábrica de Hyundai en Georgia. 60 Minutes Omicrono

Para Jackowski, "las películas y la series de televisión de la cultura pop han estado contando historias aterradoras sobre robots desde hace décadas. Aunque estas historias son ficción, algunos sienten cierto temor o vacilación a la hora de trabajar con robots".

Más allá de las comparaciones con los androides ficticios del cine y la televisión, el líder del departamento de Boston Dynamics encargado del desarrollo de Atlas espera y confía "en que el escepticismo desaparezca a medida que los robots humanoides demuestren su valor práctico".

Jackowski sostiene que Atlas "está diseñado para apoyar, proteger y trabajar junto a los humanos, no para sustituirlos, realizando tareas aburridas, sucias o peligrosas. Este enfoque en enriquecer la vida de las personas y en el uso ético es clave para superar los malentendidos".

Por último, Jackowski es rotundo al afirmar que sus robots "deben utilizarse para ayudar, no para dañar", por lo que Boston Dynamics "prohíbe estrictamente el uso de nuestros robots con fines bélicos". Así que, al menos de momento, Atlas está mucho más cerca de Isaac Asimov y sus tres leyes de la robótica que del implacable Terminator de James Cameron.