Las cápsulas inteligentes recubiertas de gelatina (izqda) y la cápsula sin recubrir (derecha).

Las cápsulas inteligentes recubiertas de gelatina (izqda) y la cápsula sin recubrir (derecha). MIT Omicrono

Tecnología

Las pastillas inteligentes que cambiarán la medicina: ayudan a las personas a tomarse su medicación según lo indicado

Investigadores del MIT desarrollan cápsulas con antenas de radiofrecuencia biodegradables para mejorar el cumplimiento del tratamiento farmacológico.

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Los sectores de la medicina y la tecnología siguen avanzando conjuntamente, y en este comienzo de 2026 ya se han presentado algunas novedades: desde la versión de ChatGPT para hacer consultas a la inteligencia artificial sobre salud y bienestar hasta unas pastillas inteligentes diseñadas para facilitar el cumplimiento del tratamiento farmacológico.

Unos investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han diseñado unas cápsulas con antenas de radiofrecuencia biodegradables que se comunican desde el estómago y que ayudan a las personas a tomarse su medicación según lo indicado por su médico.

Estas pastillas pueden informar cuándo se ha ingerido la medicación y se han ideado con el objetivo de "ayudar a las personas a recibir la terapia que necesitan para maximizar su salud", según indica en un comunicado Giovanni Traverso, profesor asociado de ingeniería mecánica en el MIT y autor principal del estudio.

El incumplimiento de los tratamientos médicos sigue siendo un desafío global que causa cientos de miles de muertes evitables y eleva los costes sanitarios a miles de millones cada año. Para afrontarlo, estas cápsulas inteligentes son capaces de permanecer en el tracto digestivo durante días o semanas y liberar el fármaco en dosis programadas.

Pastillas con antenas

Las cápsulas ideadas por el MIT incluyen un sistema de notificación, que se podría incorporar igualmente a las de las pastillas existentes, que contiene una antena de radiofrecuencia biodegradable que envía la señal de que la pastilla recetada ha sido consumida.

Así son las pastillas que mejorarían la adherencia a la medicación

"Hemos desarrollado sistemas que pueden permanecer en el organismo durante mucho tiempo y sabemos que esos sistemas pueden mejorar la adherencia, pero también reconocemos que, en el caso de ciertos medicamentos, no podemos cambiar la píldora", señala Traverso.

Los investigadores han centrado su estudio, publicado en la revista científica Nature, en una estrategia que permita a los médicos supervisar más de cerca si los pacientes están tomando su medicación.

La pastilla usa radiofrecuencia, una señal que se detecta fácilmente desde fuera del cuerpo y que es segura para el ser humano, para comunicarse después de que el paciente se la trague.

Tras ello, la mayoría de los componentes de la cápsula se descomponen en el estómago, mientras que el chip de radiofrecuencia, que tiene un tamaño pequeño, sale del cuerpo a través del tracto digestivo.

Diseño de la pastilla inteligente del MIT.

Diseño de la pastilla inteligente del MIT. MIT Omicrono

Los investigadores explican que, para minimizar el riesgo potencial de obstrucción del tracto gastrointestinal, apostaron por un sistema de radiofrecuencia que se pudiera descomponer y ser absorbido por el cuerpo. Por su parte, la antena que envía la señal está hecha con zinc e incrustada en una partícula de celulosa.

Una de las claves es que la antena y la celulosa se enrollan y colocan dentro de una cápsula con un exterior hecho de gelatina recubierta con celulosa y molibdeno o tungsteno, junto con el fármaco que se tiene que tomar.

Cuando el usuario toma la cápsula, el recubrimiento se descompone y libera el fármaco junto con la antena de radiofrecuencia, que puede captar una señal enviada desde un receptor exterior y enviar una señal para confirmar que se ha ingerido la pastilla.

Una comunicación que se produce en los 10 minutos siguientes a la ingestión de la pastilla, según los investigadores del MIT.

Esquema del funcionamiento de la pastilla inteligente.

Esquema del funcionamiento de la pastilla inteligente. Nature Omicrono

"Los componentes están diseñados para descomponerse en unos días utilizando materiales con perfiles de seguridad bien establecidos, como el zinc y la celulosa, que ya se utilizan ampliamente en medicina", comenta Mehmet Girayhan Say, otro de los autores.

"Nuestro objetivo es evitar la acumulación a largo plazo y, al mismo tiempo, permitir una confirmación fiable de que se ha tomado la píldora. La seguridad a largo plazo seguirá evaluándose a medida que la tecnología avance hacia su uso clínico", añade el investigador.

Ya se ha probado

Los investigadores del MIT ya han realizado pruebas en un animal de su pastilla inteligente. Estas demostraron que la señal de radiofrecuencia se transmitía correctamente desde el interior del estómago y que se podía leer con un receptor externo a una distancia de hasta 60 centímetros.

Si se termina desarrollando para usarse en humanos, el siguiente paso sería diseñar un dispositivo portátil que pueda recibir la señal y transmitirla al médico. En la hoja de ruta de los investigadores también se encuentra realizar más estudios preclínicos y probar esta tecnología con personas.

Según los investigadores, las personas con infecciones crónicas como el VIH o la tuberculosis, que requieren tratamientos prolongados, así como los pacientes trasplantados que deben tomar inmunosupresores, podrían beneficiarse de este tipo de sistema diseñado para mejorar el control y el seguimiento de la medicación.

Esta tecnología también sería de gran utilidad para personas que han recibido un trasplante de órganos y necesitan tomar medicamentos inmunosupresores para asegurarse de que su cuerpo no rechace el nuevo órgano.

"Queremos dar prioridad a los medicamentos que, cuando no se cumplen las pautas de tratamiento, podrían tener un efecto realmente perjudicial para el individuo", afirma Giovanni Traverso.