Exterior de un muro trombe

Exterior de un muro trombe The Homesteading RD Omicrono

Tecnología

Adiós a la calefacción de toda la vida: el ingenioso método para calentar tu casa gratis gracias al sol y sin consumir energía

Un proyecto de construcción autosuficiente muestra cómo la arquitectura solar pasiva puede ser una alternativa a la calefacción convencional

Más información: El invento que aísla cualquier ventana para no pasar frío en casa: una película que mantiene el calor y deja pasar la luz

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La borrasca Francis ha teñido buena parte de España de blanco. Las estampas nevadas han venido acompañadas de una masa de aire ártico que ha dejado temperaturas mínimas negativas, algo que se puede prolongar durante las próximas semanas en varias zonas del país.

Cuando se producen este tipo de situaciones, las facturas de la calefacción suelen dispararse. Afortunadamente, en los últimos años han surgido diferentes alternativas y métodos complementarios que reducen el consumo de energía y aumentan la eficiencia, desde una bomba de calor termoacústica hasta mejores materiales aislantes.

A veces, las soluciones llevan con nosotros mucho más tiempo. Es lo que ha intentando demostrar la pareja responsable del blog The Homesteading RD, Katie Krejci y su pareja Ryan, dos jóvenes estadounidenses especializados en soluciones autosuficientes para una vida más ecológica.

Aprovechando sus habilidades para el hazlo-tú-mismo, en su pequeño taller al norte de EEUU, Ryan y Katie han construido su propio muro Trombe, un sistema de calefacción pasiva que aprovecha la energía del sol para calentar espacios interiores sin recurrir a combustibles fósiles.

El proyecto, construido con materiales comunes y mucho ingenio, busca demostrar que aún es posible reducir los costes energéticos con soluciones sencillas y sostenibles. El sistema, según afirma el propio Ryan en un vídeo de YouTube, "es capaz de calentar el edificio de forma pasiva y sin paneles solares, de forma barata y fácil de instalar".

El muro trombe

El muro Trombe es un sistema pasivo de calefacción y refrigeración basado en la ganancia directa de radiación solar. Consiste esencialmente en una pared maciza, pintada de negro en su cara exterior y separada del exterior mediante un cerramiento de vidrio.

Entre ambos elementos se crea una cámara de aire que actúa como colector solar: el sol calienta la superficie oscura, esta acumula calor y, por convección, el aire del interior asciende y se distribuye en la vivienda a través de aberturas estratégicas.

Esquema que explica el funcionamiento del muro trombe

Esquema que explica el funcionamiento del muro trombe I.M. / Gemini Omicrono

El concepto, basado en un invento de Edward Morse, un profesor de biología estadounidense que patentó su diseño en 1881, fue popularizado en los años 60 del pasado siglo por el ingeniero francés Félix Trombe y el arquitecto Jacques Michel, quienes lo aplicaron en edificios experimentales en la región de Odeillo, al sur de Francia.

Su propuesta, respaldada por investigaciones sobre física solar, pretende captar el máximo calor posible durante el día y liberarlo de forma controlada por la noche. Sus grandes ventajas frente a otros sistemas de climatización es que apenas requiere mantenimiento, no genera emisiones y puede integrarse en edificaciones nuevas o rehabilitadas.

Inspirados por ese diseño, Ryan y Katie decidieron construir su propia versión del muro Trombe para calentar su taller sin recurrir a calefacción eléctrica o de gas. Primero, levantaron una pared falsa con bloques de cemento, siguiendo un entramado clásico de postes y vigas.

Luego rellenaron los huecos con espuma expansiva para aislarla completamente y pintaron el exterior con pintura negra mate, para “permitir una máxima absorción de la radiación solar”.

“Los paneles del invernadero están compartimentados individualmente y las columnas verticales están separadas 2,40 metros, creando una cámara de aire entre ellas”, detallan en el vídeo.

Esa capa intermedia actúa como aislante térmico, reduciendo la pérdida de calor y permitiendo que la energía solar se concentre sobre el muro. A diferencia del vidrio tradicional, los paneles de policarbonato reforzado que utilizó Ryan se comercializan para invernaderos y destacan por su durabilidad y ligereza.

En la parte inferior de la pared, Katie y Ryan instalaron respiraderos por los que el aire frío del taller entra en la cámara situada entre el muro y el vidrio. A medida que el sol calienta la superficie, el aire se eleva por diferencia de temperatura y se extrae desde la parte superior mediante ventiladores controlados por termostatos.

Este sencillo sistema automatizado, equipado con varios booster AC Infinity (ventiladores de refuerzo diseñados para mejorar el flujo de aire en sistemas de climatización o en espacios cerrados) y un sensor térmico, reactiva el flujo solo cuando la temperatura interior alcanza el nivel programado, optimizando así el consumo.

Los ventiladores, de apenas 18 vatios, son lo bastante potentes para mover el aire sin un gasto energético significativo. “El sensor detecta la temperatura y activa el ventilador, que extrae el aire caliente de la habitación”, explica Ryan. Con ello, consigue mantener un flujo constante de aire templado sin pérdidas térmicas notables.

Durante el día, el aire circula por convección natural: entra frío por las aberturas inferiores, se calienta en la cámara y sale caliente por las superiores. Por la noche, cuando el sol desaparece, las rendijas se pueden cerrar para retener el calor almacenado.

En climas templados, este sencillo mecanismo puede mantener una temperatura confortable sin necesidad de sistemas de calefacción complementarios.

Una pequeña inversión

Uno de los elementos más llamativos de este proyecto es su bajo coste. Los responsables de The Homesteading RD detallan los costes, que suman un total de 1.720 euros. Los paneles de invernadero, piezas clave del cerramiento exterior, tuvieron un coste de alrededor de 850 euros, mientras que los paneles de cemento tipo Durock sumaron otros 430 euros.

Una pared construida con un muro Trombe.

Una pared construida con un muro Trombe. Sony Ester/ Wikipedia Omicrono

Los cinco ventiladores supusieron unos 275 euros, a los que hay que sumar cerca de 170 euros destinados al acristalamiento. En conjunto, es una inversión bastante modesta para un sistema que, según estiman, podría amortizarse en pocos inviernos gracias a los significativos ahorros en calefacción.

La otra gran ventaja de este sistema está en las aberturas de la parte superior o inferior, que se pueden abrir o cerrar para dejar entrar o bloquear el aire caliente, en función de las necesidades de cada momento. Eso es lo que permite tanto calentar el interior de una casa en invierno como enfriarla en verano sin utilizar electricidad ni gas.

Así, la solución de Ryan y Katie y, a nivel más general, el recurso de los muros Trombe, se enmarcan dentro de la conocida como arquitectura bioclimática, que busca aprovechar los recursos naturales del entorno para reducir la demanda energética a través de sistemas pasivos. De esta manera, cuanto mejor se planifique la orientación y la masa térmica del muro, mayor será su rendimiento.