Más allá de los estadounidenses y los rusos, que copan una parte importante de los proyectos militares junto a China, existen países más pequeños que poco a poco también se aventuran y lanzan sus propios aviones caza. En España, por poner un ejemplo cercano, el AFJT será el avión escuela supersónico dentro de unos años mientras que participa en el programa Eurofighter y en el FCAS.

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En el otro lado del mundo uno de los focos de innovación tecnológica más importantes es Corea del Sur. Este país asiático, férreo aliado de Estados Unidos, acaba de mostrar su último avión caza. Uno en cuyo proyecto se lleva trabajando más de 20 años y que pretende reemplazar a las aeronaves de la fuerza aérea a medio plazo.

Se trata del caza KAI KF-21 Boramae, bautizado anteriormente como KF-X en su fase experimental, cuyo diseño y desarrollo tiene una participación del 80% de Corea del Sur y un 20% de Indonesia. Al menos por el momento. Pues tal y como indican desde Seúl, Yakarta se estaría retrasando con los pagos y las negociaciones parece que todavía no se han cerrado.

La 'copia' coreana

Tal y como mencionamos anteriormente, Corea del Sur es uno de los enclaves principales de Estados Unidos en aquella zona del planeta. La perpetua amenaza de Corea del Norte a la seguridad mundial y la relativa cercanía con China hacen del país un lugar estratégico. Pero lo que nadie se esperaba es que el KAI KF-21 fuera tan sumamente parecido al F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

KF-21 Boramae MBC

Similitudes a un lado, el programa de Corea del Sur para impulsar su nuevo caza contempla una inyección de 5.200 millones de dólares. Que servirán para desarrollar todo lo necesario para la fabricación en cadena del KF-21. "Una nueva era de defensa independiente ha comenzado, y es un hito histórico en el desarrollo de la industria aeronáutica de Corea del Sur", ha declarado el presidente Moon Jae-in en el evento de presentación retransmitido por YouTube.

Al ser un proyecto que se ha estado cociendo dentro de las plantas surcoreanas bajo secreto, no se conocen muchos más detalles acerca de sus capacidades en combate ni mucho menos especificaciones técnicas. Los que han ido cayendo con cuentagotas -como que tendrá versiones de una y de dos plazas- se han centrado principalmente en la apariencia física y en la parte económica del programa.

KF-21 Boramae MBC Omicrono

Tan solo se conoce que será un caza de generación 4.5 al no disponer de todas las cualidades furtivas que se esperan de un quinta generación, como puede ser el F-22 Raptor original o el F-35. Lo que sí se espera es que algunas características de rendimiento como la altitud máxima de vuelo y la velocidad sean superiores a este último modelo estadounidense. Del mismo modo que mejoraría el apartado armamentístico, aunque de esto último se sabe todavía menos.

"Cuando comience la producción en masa a gran escala, se crearán 100.000 puestos de trabajo adicionales", ha apuntado Moon. El retorno de la inversión también podría aumentar si consiguen exportar algunas unidades. De esto último también se ha escrito en alguna ocasión incluyendo en la lista de posibles compradores a Irak, Tailandia, Filipinas y la propia Indonesia, que participa activamente en le programa, según el analista Abraham Ait en The Diplomat.

KF-21 MBC

Las expectativas de Corea del Sur pasan por la fabricación de seis prototipos de KF-21 que serán empleados en tareas de desarrollo y pruebas de sistemas. Los tres primeros saldrán de las instalaciones de montaje al final de este mismo año 2021 y los tres siguientes harán lo propio antes de terminar la primera mitad del 2022.

Asimismo, la fuerza aérea de Corea del Sur pretende tener operativas un total de 40 unidades para el año 2028 y 120 unidades en el 2032. Unos años clave donde tendrán que sustituir a la ya vetusta flota de F-4 y F-5 -ambos desarrollados en los 60- y, por qué no, también a los F-15 y F-16 más modernos.

El F-22 original

Tal y como apuntamos anteriormente, el KF-21 surcoreano nos puede despertar ciertas reminiscencias a uno de los modelos actuales más famosos: el F-22 Raptor. Este caza, que da de lleno en la quinta generación, es la joya de la corona de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y su fabricación es uno de los secretos mejor guardados por el Departamento de Defensa del país norteamericano.

Por el momento, no existe un caza más avanzado que el F-22 Raptor. El desarrollo de la aeronave corrió a cargo de Boeing y Lockheed Martin, dos de las gigantes de la industria militar aeronáutica de Estados Unidos, y les salió realmente 'redondo'. La única pega es el precio, que le condujo a cortar la producción en 2011.

Lockheed Martin F-22 Omicrono

En cuanto a especificaciones, las propiedades furtivas son uno de sus puntos fuertes con una pintura que debe restaurarse cada pocas horas de vuelo y cuya composición -secreta- hace que sea prácticamente invisible a los radares. También su integración con todo tipo de ecosistemas de guerra que le permiten recoger información de sensores en tierra y mar.

El F-22 tiene un peso máximo al despegue de 38 toneladas que se impulsan gracias a un par de motores firmados por la casa Pratt & Whitney. Con una velocidad máxima superior a los 2.000 kilómetros por hora y una autonomía de combate 850 kilómetros, esconde en sus bodegas el armamento compuesto por todo tipo de misiles aire-aire y aire-superficie.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos decidió que no iba a exportar ninguna unidad de F-22 por lo que quedó prohibida su venta. En cambio, el F-35 ya está desplegado en algunos países como Israel y otros como Japón o Italia cuentan con pedidos en firme. El F-35 también ha aparecido en las quinielas de compras de Marruecos recientemente.

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