Aunque los aviones privados son uno de las señas de identidad de los millonarios de todo el mundo, si existe algo verdaderamente exclusivo son los yates. Unas moles de miles de toneladas solo aptas para las cuentas más saneadas que nada tienen que envidiar a algunas mansiones de tierra firme. Basta con acercarse a algunos puertos de España como el de Ibiza o el clásico Puerto Banús de Marbella para hacerse una idea de las últimas novedades de la industria naval recreativa.

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Pero si hay algún multimillonario al que le guste especialmente este mundo es Roman Abramóvich, el dueño del club de fútbol inglés Chelsea que hizo fortuna con el petróleo y ahora se dedica a administrar su cartera de inversiones. Y de esta manera llegamos al Solaris.

Tras ese nombre de estrella de la constelación Pegaso se 'esconde' uno de los megayates más grandes del mundo que actualmente se está rematando en el astillero alemán Lloyd Werft en Bremerhaven. Con visas a terminarlo antes del verano de este 2021.

Hasta 36 invitados

Los datos, como cualquier megayate que se precie, son espectaculares para el común de los mortales. La eslora del Solaris alcanza los 140 metros, mucho más de los 103 metros de largo que tiene el césped del Stamford Bridge, el estadio donde juega el Chelsea. La manga -o ancho- por el momento no se ha dado a conocer pero desde The Sun ya recogen que será más grande que el palacio de Buckingham.

Yate Solaris de Abramovich FOCKE STRANGMANN EFE

En el interior del Solaris se han emplazado 48 camarotes totalmente equipados con capacidad para dar alojamiento a un total de 36 pasajeros en diferentes configuraciones de cabina. En cuanto al personal a bordo, se estima que necesitará un total de 60 tripulantes -a los que hay que dar igualmente alojamiento- y no faltarán cubiertas para todo tipo de uso.

Según las fotografías que se han publicado en The Yatch Photo, cuenta con 8 cubiertas donde habrá espacio para una piscina, una zona de baño, jacuzzi y hasta un spa. Y como buen megayate, tampoco podía faltar un helipuerto en la zona de popa.

El sistema de propulsión correrá a cargo de un par de motores azimutales que se pueden girar 360 grados para impulsar al baro en todas las direcciones, lo que proporciona una maniobrabilidad pocas veces vista y hace que el uso de timón sea testimonial.

Se ha anunciado además que los motores serán eléctricos, aunque lo más probable es que cuente con un sistema diésel-eléctrico. Todo ello para impulsarlo hasta los 18 nudos que se estiman de velocidad máxima las 11.000 toneladas de desplazamiento.

Se estima que el dueño del Chelsea ha tenido que desembolsar unos 500 millones dólares a lo que habrá que sumar el mantenimiento anual y los costes extras de los viajes que realice.

El otro yate

El Solaris no es el primer yate de Román Abramóvich. De hecho, su actual barco se sigue considerando el yate más grande del mundo jamás construido. Se trata del ya famoso Eclipse que, con 13.000 toneladas, 162 metros de eslora y 22 de manga es una de las grandes mansiones flotantes del mundo.

Este yate se botó en 2009, entró en servicio en 2010 y fue reformado entero en 2015. Entre las curiosidades del Eclipse, se encuentra su propio sistema antimisiles, 24 camarotes para los invitados, dos piscinas, bañeras de hidromasaje, una sauna y una discoteca.

Barco Eclipse DCwom

El resto de estancias las componen un cine, una sala de conferencias, zona de juegos infantil, dos helipuertos, peluquería y un puerto para un pequeño submarino, con el que sumergirse hasta 50 metros de profundidad.

El Eclipse cuenta con un total de cuatro motores diésel de triple hélice que son capaces de propulsarlo hasta los 22 nudos. En cuanto a la factura, se estima de Abramovich pagó unos 340 millones de euros por el Eclipse. Sensiblemente menos de los aproximadamente 500 que tendrá que desembolsar por el Solaris.

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