Si alguien pensaba que China iba a perderse la inminente carrera espacial hacia la Luna estaba muy equivocado. Menos de una semana después del desastre espacial de España, el gigante asiático ha dado un paso al frente en la carrera espacial lunar, igualándose a la histórica disputa de Estados Unidos y Rusia: también traerá rocas lunares.

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Para ello, la Administración Espacial Nacional de China está llevando a cabo la misión Chang'e-5 que pondrá una plataforma perforadora en la superficie de la Luna en poco tiempo. El primer paso se dio en la noche del 23 de noviembre cuando un cohete despegó con éxito del Centro de Lanzamiento Espacial Wechang, situado en la sureña isla de Hainan.

Una misión científica con el objetivo aparente de conocer más sobre la Luna, cómo se formó y demás características geológicas claves para comprender al satélite. Con la vista puesta en un futuro muy halagüeño que espera tener una colonia humana permanente.

Explorar la Luna

China, a pesar de haber llegado tarde a esto de la exploración espacial, se está poniendo al día como la potencia mundial militar, económica y poco a poco también espacial. Con la discreción que les caracteriza, la nación asiática ha lanzado ya varias misiones con resultados satisfactorios como la del rover Yutu-2, que ya explora la cara oculta de la Luna.

Lanzamiento de la misión Chang'e-5 Reuters

Tras despegar a bordo del cohete Long March-5, la nave Chang'e-5 recorrerá durante 8 largos días la distancia que separa la Tierra de la Luna para situarse en órbita. Una vez establecida en esa órbita, la nave desplegará un par de vehículos lunares: un módulo de aterrizaje y otro de despegue.

El plan a seguir es que el propio módulo de aterrizaje sea el responsable de perforar la superficie lunar para sacar muestras de suelo extrayendo tierra y rocas con un brazo robótico. El siguiente paso de la misión china es colocar esas muestras en el módulo de despegue que las enviará a un módulo que estará orbitando alrededor de la Luna.

Cohete Long March 5 Reuters

El suelo lunar excavado se transferirá a una cápsula que estará preparada para su regreso a la Tierra, donde los científicos las recibirán para llevar a cabo sus estudios. El tiempo estimado entre el despegue de la Tierra -ocurrido la noche del 23 de noviembre- y recibir las muestras es de 23 días.

"Pensamos que hay dos objetivos principales para la implementación de esta misión de muestreo lunar", ha declarado Pei Zhaoyu, portavoz de la misión Chang'e-5. "Uno es el propósito científico. Podemos realizar muestreos a través de exploraciones circunlunares y de alunizaje, pero es más intuitivo y más directo obtener muestras para la investigación científica".

El segundo propósito al que hace referencia es al del campo de la ingeniería como herramienta para la futura exploración lunar. "A través de las tareas de muestreo y retorno, podríamos tener una comprensión más completa de las tecnologías relevantes de exploración lunar". Esto es, conocer mejor la superficie lunar mejorará las futuras misiones de exploración.

La Luna se ha convertido en el 'objeto de deseo' del corto plazo de la NASA. Una vez han recuperado la posibilidad de lanzar cohetes desde suelo estadounidense, el Programa Artemisa pretende poner a humanos en la superficie lunar en 2024. Para ello, empleará a las clásicas gigantes de la industria aeroespacial como Boeing o Lockheed Martin y también a las más nuevas como SpaceX de Elon Musk y Blue Origin del también dueño de Amazon Jeff Bezos.

Muestras de Marte

Con un planteamiento muy similar al de China en la misión Chang'e-5, la Agencia Espacia Europea (ESA) y la NASA están trabajando en un proyecto que pretende recoger muestras de Marte y traerlas a la Tierra en 2031.

Para ello, han contratado a la rama espacial de Airbus que trabajará en algunas naves desde su sede en Tres Cantos, Madrid. Tiene previsto el lanzamiento en algún momento del año 2026 y tomará aproximadamente un año en cubrir la distancia a Marte. Desde allí, las sondas proporcionadas por NASA y un módulo de despegue llevará las muestras al satélite fabricado en España, que será el encargado de enviar las muestras a la Tierra de forma segura.