La batería de nuestros smartphones es una de las cosas que más nos preocupa en el día a día. Con lo que ha avanzado la tecnología en los últimos años y la necesidad -casi imperiosa- de tener siempre un nivel de carga lo suficientemente alto, era extraño que ningún inventor se hubiera enrolado en un proyecto de este tipo.

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El primer paso lo han dado en la Universidad Nacional de Seúl, Corea del Sur, donde un grupo de investigadores del Laboratorio de Biorrobótica han desarrollado una curiosa carcasa para el smartphone.

El prototipo, que todavía se encuentra en fase experimental, alberga unas patas robóticas retráctiles que, junto a un motor, desplazarán el smartphone en una línea más o menos recta. En los diferentes vídeos que han subido a internet se puede ver cómo las pequeñas patas consiguen evitar pequeños obstáculos.

La carcasa que se mueve sola

Carcasa con patas Universidad de Seúl Omicrono

La tecnología empleada es realmente curiosa. Las patas cuentan con un pequeño mecanismo en mitad de la pieza que hace la función de una rodilla, como la humana. El motor integrado en la carcasa emplea una caja de cambios para accionar todas las seis patas con la que cuenta el dispositivo. El mecanismo ejerce un impulso contra el suelo y la rodilla se encarga de mantener la pata recta en esa fase. En el siguiente paso la rodilla se pliega liberando la presión del sistema por un momento y vuelve a realizar el primer movimiento de impulso. Así hasta que llegue a su destino.

Esquema de la carcasa con patas Universidad de Seúl Omicrono

La carcasa junto al teléfono recorrerán la distancia que les separa de una base de carga inalámbrica siempre y cuando se encuentre en línea recta. Por el momento, el sistema carece de cualquier tipo de guía y solo corre hacia adelante sin más rumbo fijo que el de encontrarse con una fuente de carga sin cables. Los investigadores están trabajando en este sentido y quizá en el futuro empleen los sensores instalados en los smartphone para poder guiar al invento.

La carcasa tiene un grosor de 24 milímetros si dejamos fuera la bahía donde se aloja el motor y tiene un peso de 82 gramos. Actualmente el dispositivo cuenta con una batería integrada para proporcionarle energía. Si algún día llega a comercializarse este sistema no será necesario pues beberá de la batería integrada en el propio smartphone.

Según han informado, los científicos han construido un prototipo sin el chasis de la carcasa y el peso que ha dado en báscula es de tan solo 13 gramos. Eso sí, ha sido capaz de transportar hasta 300 gramos.