Modo viejo cascarrabias ON: recuerdo cuando hace años el cine en 3D se puso de moda. Todo el mundo iba al cine y salía con unas gafas ridículas que les hacía maravillarse al recibir una experiencia cinematográfica avanzada. Con los avances tecnológicos, ya están llegando las primeras películas en VR, es decir, en realidad virtual. Y el ciclo se está repitiendo.

Mencionando otra vez a las películas 3D podremos recordar que las primeras producciones de este estilo fueron puramente experimentales y que eran de una calidad media tirando a mala (todos recordamos a Spy Kids 3D). Pero ¿realmente merece la pena la realidad virtual en el mundo cinematográfico? ¿Qué diferencias hay? Para ello tendremos que hablar de “The Limit”, una producción del cineasta Robert Rodriguez pionera en estas cuestiones.

“The Limit”, una película en realidad virtual en el que el prota eres tú

“The Limit” es una producción estadounidense con 3 estrellas estelares como protagonistas: Michelle Rodríguez, actriz famosa por su papel de Letty Ortiz en “The Fast and the Furious”, Norman Reedus, el inolvidable Daryl Dixon en “The Walking Dead” y… tú. Vale, quizás son 2 estrellas en vez de 3, pero lo importante es que formarás parte del elenco desde tu casa, porque esta es una “experiencia inmersiva cinematográfica”.

La cinta de acción pretende ponerte en el escenario en primera persona de una película de acción y que vivas sus trepidantes y alocadas aventuras de acción con tiros, explosiones y bares llenos de moteros borrachos. La película está disponible para las plataformas de VR principales como la de Steam o Daydream.

La principal baza de este tipo de experiencias es la sensación de libertad cuando usamos la VR. Cuando vemos una película, juego u obra siempre nos muestran los planos o imágenes que quieren que veamos; el VR nos permite tener esa sensación de libertad absoluta pudiendo mirar a todos los rincones posibles y aportando una sensación de inmersión y realismo como nunca antes se ha visto.

The Limit VR 3

En los juegos esta sensación es mucho menor debido a que es un juego y se nota. Pero “The Limit”, siendo una cinta de acción bastante básica en cuanto a argumento, está en un mundo real con personas reales y encima que conocemos (porque a Norman Reedus lo conocéis). “The Limit” no pretende ser una buena película, sino una experiencia que gracias al VR te haga sudar en sus 18 minutos de duración.

Según el mismo cineasta, Robert Rodríguez, el hacer la película en VR le ha permitido expandirse mucho más y contar historias que antes no hubieran podido ser. La principal diferencia radica en que el POV (la perspectiva en primera persona que nos hace creer que estamos ahí) no siempre funciona como recurso, pero el VR transforma dicha perspectiva en algo muchísimo más útil. Por lo que la primera diferencia está clara: el director tiene muchísimo más juego para poder contar sus historias y en el mundo cinematográfico esto es una ventaja muy grande aunque no lo parezca.

The Limit VR 2

Además, también es importante recalcar el potencial del VR en este tipo de metrajes. No nos podemos limitar a las gafas; con la tecnología y los recursos adecuados, unos mandos de VR podrían hacer (con dificultad) que hiciéramos cosas dentro de la película. “The Limit” pone a nuestro personaje POV a hacer cosas como derrotar a los malos con movimientos karatekas, pero por ahora no es más que una experiencia visual.

Una buena vía por la que tirar

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Aunque el cine 3D se ha instaurado en nuestra sociedad, no ha tenido el éxito que se esperaba en la época en la que empezaba a estar presente. Las primeras obras estaban demasiado centradas en mostrar las virtudes de las tres dimensiones y por ende algunas escenas en las que algunos personajes acercaban cosas a la pantalla quedaban demasiado irreales y se acabó dejando de usar esta baza. Porque después de todo el 3D es un efecto óptico.

El VR es distinto. Otorga muchísimo más potencial a los cineastas para querer mostrar lo que quieren que los espectadores veamos desde un punto de vista mucho más íntimo. Además que el VR se cuele en el cine tiene el efecto colateral de que ambos mundos intimen y que dichas tecnologías resulten en películas no sólo más elaboradas sino con mayor peso. Eso sin contar la posibilidad de recibir experiencias personalizadas. ¿Queremos una película VR de amor? ¿De acción? Básicamente es lo que ya tenemos, los géneros cinematográficos, pero llevados al cuadrado.

No podemos pretender que estas películas sean una gran obra cinematográfica como “La lista de Schlinder”, ya que además de que no pretenden serlo estamos en la fase en la que todavía estamos viendo conceptos, ya que estas películas son más caras de producir y son más complicadas de realizar y montar. Pero el primer paso ya está dado. Y es un muy buen paso que si sigue el camino adecuado puede llevarnos por una buena senda de emociones.

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