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Tecnología

Por qué las grandes mentiras empiezan con pequeños engaños

Las grandes mentiras, sin darnos cuenta, empiezan poco a poco desde pequeños engaños "sin importancia". Nuestro cerebro lo sabe y se acostumbra a ello.

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La ciencia de la mentira es complicada, pero algunas evidencias son visibles para cualquiera.

Por ejemplo, el hecho de que las grandes mentiras siempre empiezan poco a poco, con el tiempo, y casi siempre con simples engaños sin apenas importancia. Probablemente esa situación os sonará, pues es algo que les sucede a muchos políticos de hoy en día, y ya ocurría hace décadas.

Ahora un estudio llevado a cabo por la University College de Londres, y publicado en Nature Neuroscience, corrobora la situación: Los pequeños engaños, con el tiempo, se acaban transformando en grandes mentiras. Y lo que es peor, el cerebro humano se adapta a la falta de honradez.

Cómo afectan las grandes mentiras en el cerebro

limpiar_cerebro

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Todos hemos contado alguna pequeña mentira para salir del paso (como aquellas sobre lo bien que le queda la ropa a nuestra pareja); sin embargo, en muchos casos, las cosas empiezan con pequeños engaños que cada vez se van haciendo más y más complejos, acabando en grandes mentiras e incluso en actos muy graves.

La falta de honradez es complicada de estudiar, pero gracias al uso de resonancia magnética funcional (donde se estudia el flujo sanguíneo cerebral), la Dra. Sharot y sus colegas han diseñado una situación donde los participantes han podido ejercer su voluntad. Mientras tanto, los investigadores le echaban un ojo a su amígdala cerebral, una zona asociada a las respuestas emocionales (como el miedo).

Se pedía a los voluntarios asesorar a un compañero sobre el dinero que había en un frasco. Si los voluntarios creían que mentir sobre la cantidad de dinero era beneficioso, se inclinaban más a la falta de honradez, y esto se intensificaba con el tiempo. Curiosamente, a medida que se iban produciendo grandes mentiras, la respuesta de la amígdala cerebral disminuía; a su vez, la disminución de la respuesta de la amígdala predecía lo grande que iba a ser la siguiente mentira de cada voluntario.

¿Nos vuelven insensibles las mentiras?

mentira_insensible

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Según sugieren los investigadores, estas señales cerebrales asociadas a las grandes mentiras implicarían que, a medida que mentimos, nos volvemos insensibles emocionalmente a las consecuencias de una mentira. Y eso se refleja a nivel cerebral, pues nuestro cerebro también se vuelve insensible, como bien describe metafóricamente la Dra. Sharot:

“Pensad en ello como un perfume. El primer día, un perfume nuevo huele muy fuerte. Más tarde, huele menos. Y un mes más tarde, ya no huele en absoluto”

Otros expertos que no participaron en el estudio opinan que las grandes mentiras por sí mismas podrían aumentar la propensión a mentir, o bien que aquellos que no han sido castigados de ninguna manera por su falta de honradez, inconscientemente, llegan a la conclusión de que mentir “no es tan malo“. En este estudio el asunto fue justo al revés, pues a aquellos voluntarios que mentían se les premiaba económicamente.

Evidentemente esto tan solo se trata de un estudio de laboratorio, en un medio controlado, y a pesar de que ya existen algunos estudios similares al respecto de las mentiras sería buena idea repetirlo en condiciones más realistas. De hecho, sería buena idea usar métodos de estudio donde lo que se haga es castigar la falta de honradez para evitar las grandes mentiras (en lugar de premiar la mentira, como esta vez). Deberíamos evitar las mentiras, pues las consecuencias pueden llegar a ser realmente graves.