comer-picante

comer-picante

Tecnología

¿Bebes agua después de comer picante? Craso error

Tomar picante y beber agua después para aminorar el ardor es una práctica muy habitual, pero lo cierto es que no sirve de nada y hoy os explicamos por qué.

2 agosto, 2016 18:01

Noticias relacionadas

A los seres humanos nos gustan las emociones fuertes.

Desde los parques de atracciones hasta las películas de terror son muchas las situaciones en las que buscamos un poquito de sufrimiento para transformarlo en euforia y una curiosa sensación de bienestar.

El ámbito culinario no podía ser menos y, por eso, algunas personas (sólo algunas) se vuelven locas por tomar comida con picante, aun sabiendo que en cuanto entre en contacto con su lengua les va a resultar imposible contener las lágrimas. Sin embargo, aunque a estas personas a veces les cueste admitirlo, llega un punto en que el picor se hace insoportable y no queda más remedio que beber agua. ¡Pues muy mal! Comedores de picante del mundo, ¿no os dais cuenta que así pica más? Es lo peor que podéis hacer y hoy os vamos a explicar por qué, para que no volváis a hacerlo la próxima vez que os paséis con el tabasco.

La capsaicina, la sustancia por la que pica el picante

capsaicina

capsaicina

¿Conocéis una sustancia responsable de lloros, gritos y malestar general momentáneo? No, no, no es la factura de la luz (que también).

En este caso me refiero a la capsaicina, un compuesto químico presente en los pimientos picantes que actúa como irritante con el fin de evitar su consumo por parte de algunos animales, como los incautos humanos.

Se le han encontrado diversos usos a nivel  de la medicina; pero, sin duda, su aplicación más extendida es la culinaria, ya que se usa en todo tipo de condimentos picantes.

¿Por qué no debemos tomar picante y beber agua después?

agua

agua

Todos nosotros alguna vez hemos comido picante e inmediatamente después hemos corrido en busca de agua para tratar de aliviar el ardor que sentíamos en la boca.

Es una práctica muy común, como la de echar agua a los incendios. Si le funciona a los bomberos, ¿por qué no me va a apagar a mí el fuego que siento en la boca?

Sin embargo, con un poco de química básica entenderéis por qué no sólo no sirve de nada, sino que será muchísimo peor.

El motivo reside en que las moléculas de capsaicina son un compuesto apolar o, lo que es lo mismo, que no se puede mezclar con el agua, por lo que lo único que haremos al beber será utilizar el fluido para esparcir la capsacina por toda la boca, sin diluirla.

Pero no os preocupéis, porque sí que existe una solución: ¡beber leche! Esto se debe a la acción de la caseína, una proteína presente en los lácteos que tiene la capacidad de envolver las moléculas de capsaicina y disolverlas, aminorando el picor, aunque sea por un momento.

Así que, ya sabéis, las próxima vez que os paséis con el picante dejad de correr en busca de jarras, grifos o floreros. El agua no tiene la solución. ¡Corred hacia la nevera en busca de un cartón de leche!