El marcapasos más pequeño del mundo, que no necesita cirugía para su implantación, ya tiene su primer dueño.

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Este marcapasos, desarrollado por MedTronic y que fue anunciado recientemente tras los buenos resultados de un ensayo clínico llevado a cabo en 719 personas, ha sido por fin implantado oficialmente por parte del Centro Médico de la Universidad de Jersey Shore, el primer hospital de Nueva Jersey que ha podido usar por primera vez el TPS o Micra® Transcatheter Pacing System (aunque para nosotros seguirá siendo simplemente “el marcapasos más pequeño del mundo”).

Tras ser aprobado el pasado mes de abril por parte de la Foods & Drugs Administration, el TPS será una nueva forma de tratar un fallo del ritmo cardíaco llamado bradicardia, donde el corazón funciona más lento de lo normal, con un ritmo irregular.

El marcapasos más pequeño del mundo tratará la bradicardia

bradicardia

El hito ha sido realizado gracias a los neurofisiólogos Edmund Karam y Mark Mascarenhas. Al ser un dispositivo que no necesita el uso de cirugía para su implantación, como los antiguos marcapasos, no se necesitan incisiones ni personal especializado en actos quirúrgicos (pero alguien debe ponerlo, ¿no?).

La dolencia a tratar, la bradicardia, es una dolencia donde un individuo tiene menos de 60 latidos por minuto. Si esto se mantiene a largo plazo el corazón es incapaz de bombear suficiente sangre hacia el cerebro y otros órganos durante una actividad normal, cosa que se agraba durante el ejercicio, llegando a causar mareo, fatiga, dificultad para respirar e incluso desmayos. La forma más común de tratamiento de una bradicardia con síntomas es un marcapasos para restablecer el ritmo normal del corazón y aumentar la eficiencia cardíaca mediante impulsos eléctricos.

En este caso, el marcapasos más pequeño del mundo tiene una serie de ventajas respecto a los antiguos marcapasos:

  • Tiene un tamaño de una décima parte de los marcapasos tradicionales.
  • Es el único marcapasos sin plomo aprobado en Estados Unidos.
  • La implantación del marcapasos no requiere cirugía, tardando menos de una hora.
  • A diferencia de los marcapasos tradicionales, el TPS no es visible, por su pequeño tamaño.

A todo esto podemos sumar la nula necesidad de cables para su funcionamiento. El marcapasos más pequeño del mundo no necesita conectarse a distancia al corazón, sino que se implanta directamente por un cateter sobre nuestra bomba cardíaca con unos pequeños “dientes”, pudiendo así ajustarse automáticamente de forma más fácil. Además, el dispositivo puede permanecer implantado pero desactivado si se requiere implantar otro dispositivo cardíaco a parte, evitando así las interacciones.