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Tecnología

La ciencia detrás del arte

Hay mucha ciencia detrás del arte y mucho arte detrás de la ciencia, por lo que ambas disciplinas no pueden vivir por separado.Hoy os damos algunos ejemplos

20 mayo, 2016 20:22

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A menudo nos empeñamos en creer que la ciencia y las humanidades nunca pueden ir de la mano.

Tendemos a encasillar a la gente en personas “de ciencias” o “de letras” dando por sentado que si perteneces a uno de esos dos grupos el otro no tiene por qué atraerte en absoluto.

Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad. Las humanidades, tanto las ramas del arte como las de la filosofía, fomentan el pensamiento crítico, muy necesario para el desarrollo de teorías científicas, mientras que la ciencia puede ayudar a conocer qué colores encajarán mejor en un cuadro, qué sonidos formarán la mejor canción o, simplemente, qué estaba pensando un autor cuando llevó a cabo su obra. Por eso, con este artículo quiero dar unas pinceladas (nunca mejor dicho) sobre algunos ejemplos en los que arte y ciencia se unen estrechamente de tal modo que una disciplina no podría existir sin la otra.

La ciencia detrás del arte de Dalí

salvador-dali-feature

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Si hay un pintor español que sirve para explicar lo que os refiero hoy es el catalán Salvador Dalí.

Como sabéis, era un personaje bastante extravagante, no sólo en su forma de vestir y comportarse, sino también en su manera de pintar. Esto precisamente es lo que otorgó a sus obras la genialidad que las envuelve, pero también la ciencia fue muy responsable de este resultado.

Para empezar, el pintor reconoció recurrir a la hipnagogia cuando se quedaba sin ideas para sus pinturas, aunque él la llamaba “sueños con llave”. Esta técnica consiste en hacer uso de las “alucinaciones” obtenidas en esa pequeña fase del sueño en la que aún permanecemos con un poco de consciencia, pero nuestro cerebro se ha “desactivado” hasta el punto de comenzar a generar sueños. Seguro que si en algún momento habéis sentido esa sensación os habréis dado cuenta que podéis intervenir en el sueño y modelarlo con cierta libertad. Pues bien, eso básicamente es lo que aprovechan muchos artistas, partiendo de una idea que estaba escondida en su subconsciente y modificándola a su gusto.

Además de esta curiosa forma de buscar a las musas, Dalí también era un ferviente seguidor de la ciencia, especialmente de las teorías de Sigmund Freud, que quedaron plasmadas en obras como La Persistencia de la Memoria o El Gran Masturbador.

Del mismo modo, también se interesó mucho por la física cuántica y las matemáticas, que influyeron enormemente en obras como el Corpus Hypercubus, en cuya cruz se ven plasmadas las cuatro dimensiones.

Otro de los descubrimientos científicos que atrajeron enormemente su interés fue el descubrimiento de la estructura de la molécula de ADN por parte de Watson y Crick (Y Rosalind Franklin, no lo olvidemos). De hecho, este hito se ve clarísimamente representado en obras como Galacidalacidesoxyribonucleicacid, en la que se ve como Gala, su mujer y musa, asiste al milagro de la vida.

Un cuadro de Dalí para comprender la mente humana

Salvador-Dali-Voltaire

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Fijaos hasta qué punto llega la genialidad de Dalí que uno de sus cuadros ha sido elegido por un grupo de investigadores del área de neurociencias de la Universidad de Glasgow para desentrañar los entresijos de los mecanismos visuales de la mente humana.

La obra en cuestión es Mercado de esclavos, una pintura que incluye una ilusión óptica que puede llevar al espectador a observar el busto de Voltaire según cómo se mire la imagen, por lo que suponía un método excelente para analizar cómo analiza la información visual nuestro cerebro.

Leonardo da Vinci, el genio de las humanidades… y de las ciencias

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El Renacimiento fue una de las épocas más prolíficas en lo que a unión entre ciencias y humanidades se refiere. Fueron muchos los personajes del momento que destacaron con la convergencia de ambas disciplinas, pero si hay que mencionar a uno siempre nos quedaremos con Leonardo da Vinci.

De hecho, hace poco os hablamos de un estudio que va a comenzar en el que un grupo multidisciplinar de científicos de varios países, entre los que se encuentra España, pretenden descifrar todo sobre el artista, desde sus costumbres hasta su apariencia ¡y hasta su ADN!

Para ello pretenden buscar restos de su material genético en sus cuadernos y otros objetos que le pertenecieron o incluso incrustados en sus pinturas, ya que no es seguro que sea él quién se encuentra en su supuesta tumba.

Y si es tan importante conocer más sobre este artista es precisamente porque fue un hombre extraordinario, que destacó en todas las disciplinas que se propuso. Es sobradamente conocida su obra como pintor, con cuadros como La Gioconda, cuya relación con la ciencia mencionaremos más adelante, pero también fue un magnífico científico que basaba sus teorías en la observación de la naturaleza y la experimentación.

De ese modo, realizó dibujos totalmente fidedignos sobre la anatomía humana, incluyendo una reproducción exacta de un bebé en el útero de su madre. Además, también fue un gran ingeniero, ya que se le conocen inventos totalmente revolucionarios en su época, como paracaídas, cuenta kilómetros y algunos vehículos hasta entonces desconocidos como helicópteros, submarinos o bicicletas.

La Mona Lisa, un cuadro lleno de misterios

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Muchos dicen que la expresión de la cara de la Mona Lisa es un misterio, porque no se sabe si está seria o sonríe, pero después de los descubrimientos que se han hecho en torno a ella eso es lo más trivial de lo que nos podemos preocupar.

Por ejemplo, a finales del año pasado, el científico francés Pascal Cotte encontró otro retrato oculto dentro del cuadro, que podría representar a la verdadera Gioconda. El hallazgo se pudo obtener gracias a una tecnología basada en intensos rayos de luz que no dañan el cuadro y, aunque es posible que sólo sea el resultado de un intento por reaprovechar el lienzo para ahorrarse el gasto de comprar otro, es imposible no pensar que pueda esconder algún misterio que no hemos alcanzado a entender.

Y pensar en eso no es algo tan descabellado si tenemos en cuenta otro estudio de 2014 según el cual si se superponen las dos versiones del cuadro (la de da Vinci y la pintada por su aprendiz) se obtiene la que podría ser la primera imagen en 3D de la historia.

Van Gogh, un artista turbulento

van-gogh (2)

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Si pensamos en Vincent van Gogh lo primero que nos viene a la cabeza es el episodio de la oreja, pero este pintor era mucho más que eso.

Un buen ejemplo de ello son los resultados de un estudio que fue llevado a cabo por un grupo de científicos del CSIC, la Universidad Autónoma de México y la Universidad de Oxford, en el que se pone de manifiesto que los trazos de algunos cuadros, como la famosa Noche Estrellada, siguen los mismos patrones que los fluidos turbulentos, de modo que la probabilidad de las fluctuaciones de la luminancia en dos puntos del cuadro separados por una distancia concreta, se corresponde con las diferencias de velocidad de dos puntos cualesquiera separados a una misma distancia en uno de estos fluidos según las teorías físicas de Kolmogorov.

Además, se sospecha que este tipo de patrones se encuentran también en cuadros famosos de otros autores, como El Grito de Munch.

Usando pinturas para comprender la evolución del ser humano

meninas

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En este caso, al referirme a evolución no me refiero exactamente a la evolución de la especie cómo la conocemos, sino a la evolución de nuestras formas de vida y, especialmente, de las enfermedades a las que nos hemos visto expuestos a lo largo de los siglos.

Existen muchos estudios científicos antiguos y todo tipo de documentos que pueden ayudarnos a conocer este tipo de datos, pero a veces basta con pasear por un museo para aprender sobre el tema.

Por ejemplo, el cuadro de Las Meninas, de Velázquez, ayuda a comprender el gran número de casos de consanguinidad (reproducción entre familiares cercanos) existentes en la familia de los Habsburgo, ya que se pueden observar dos casos de enanismo, debidos a acondroplasia o déficit de hormona del crecimiento. Además, si se comparan los personajes del cuadro con otras pinturas en las que aparecen sus familiares, se puede ver que prácticamente el cien por cien de los miembros de la casa de los Austrias tenían la misma nariz y el mismo mentón adelantado.

También en algunos cuadros se puede observar cómo se veían afectados los marineros por el déficit de vitamina C que les causaba el escorbuto, responsable de la apariencia que se observa en algunos cuadros como Defensa de Cádiz contra los Ingleses, de Zurbarán.

Además, los cuadros también pueden servir incluso para conocer trastornos del propio pintor, algo que se puede observar en algunas obras del Greco en las que deformaba los cuerpos de sus personajes, llevando a que haya algunas personas que apuntan a una posible deficiencia visual. Sin embargo, es sólo una simple hipótesis para la que también hay muchos detractores que afirman que simplemente era uno de los sellos personales de sus cuadros.

Sea como sea, los mejores pintores de la historia se basaron en la ciencia para perfeccionar sus obras y un gran número de científicos a lo largo de la historia se han basado en los cuadros para comprender mejor la fisiología y el comportamiento de los seres humanos.

Es inútil tratar de separar dos disciplinas que necesariamente deben avanzar juntas. ¿No creéis?