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Tecnología

¿Puede una persona comerse un avión?

Un avión no, pero una avioneta sí que se comió un señor afectado por el síndrome de pica, un trastorno que resulta de lo más peculiar.

11 marzo, 2016 20:09

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Ante esta pregunta os estaréis preguntando si nos hemos vuelto locos.

Lo cierto es que no, no lo estamos, al menos no mucho, y tampoco lo están los creadores del canal ASAP Science, que han grabado un vídeo en el que dan una contestación muy bien argumentada a una pregunta similar.

Lo respuesta más obvia es decir que no. Ni siquiera una avioneta cabe en la boca de ningún ser humano, ¡menuda locura! Vale, eso es verdad, ¿pero qué pasa si se despieza? La respuesta sigue pareciendo la misma, pero en este vídeo van mucho más allá. Como estaréis deseosos de conocer la respuesta, sin más dilación, os lo contamos.

El síndrome de Pica, la enfermedad de los gustos culinarios peculiares

sindrome-pica

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Básicamente, toda esta introducción es una excusa original para hablaros del Síndrome de pica, un trastorno alimenticio que puede que os suene por el programa televisivo Mi extraña adicción, ya  que lleva a quiénes la padecen a comer compulsivamente alimentos no digeribles,  sin ningún tipo de aporte nutricional, como pelo, yeso, caucho o vidrio. Aunque es común en personas con enfermedades mentales, también se puede dar en niños malnutridos y, curiosamente, en mujeres embarazadas, que suelen comer tiza o yeso para compensar el déficit de calcio resultante del embarazo.

Para poder digerir un alimento, es necesario que nuestro sistema digestivo contenga las enzimas necesarias para descomponerlo. Para que me entendáis, por ejemplo, las personas intolerantes a la lactosa carecen de lactasa, la enzima encargada de digerir esta sustancia y, por eso, tomar leche les resultas tan pesado. Como comprenderéis, nadie tiene enzimas que degraden el vidrio, por lo que estas personas suelen acabar padeciendo problemas digestivos graves.

Michel Lotito, el hombre que fue capaz de comerse una avioneta

Sin embargo, existen unas pocas personas cuyos estómagos están cubiertos de un revestimiento anormalmente grueso, gracias al cual, a pesar de la ausencia enzimática, pueden soportar estas digestiones. Un buen ejemplo es el de Michel Lotito, un señor que a lo largo de su vida se dio festines compuestos por “alimentos tan extraños” como  una bicicleta, un ordenador, una lámpara de araña, un ataúd, varios carritos de la compra, televisiones y… ¡sí! ¡Una avioneta!

Después murió antes de los sesenta años por “causas naturales”. Naturalmente que comió más de lo que humanamente un estómago puede soportar. Pero bueno, a lo nuestro. ¿Puede una persona comerse un avión? Pues quizás un avión no, pero una avioneta está demostrado que sí. Eso sí, no se os ocurra intentarlo en casa.