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Las consecuencias del desastre de Chernobyl para los animales salvajes

15 febrero, 2016 19:23

En abril de 1986 tuvo lugar la explosión de la central de Chernobyl, una de las mayores catástrofes nucleares de la historia. Desde entonces, un área de 30 km a la redonda se encuentra deshabitada por los humanos, debido al peligro para la salud que supone la radiación que aún existe en la zona. Además, sólo se puede acceder allí con un permiso especial y a la salida es obligatorio someterse a un escáner completo para garantizar que los niveles de radiación que se han absorbido son aceptables. Sin embargo, dicha área no está sellada para los animales salvajes, que siguen viviendo allí, con todo el peligro que eso conlleva para ellos. Concretamente, se ha comprobado un curioso incremento de la aparición de cataratas en ratas de campo, por lo que un grupo de científicos ha analizado la correlación existente entre este trastorno y la radiación.

¿Qué son las cataratas?

Las cataratas son una enfermedad ocular, producida cuando el cristalino se vuelve opaco, de modo que llega muy poca luz a la retina y se pierde una gran cantidad de visión. Como sabéis,  normalmente se asocia a la edad, aunque también hay otros muchos factores que influyen en su aparición, como el tabaquismo, la deshidratación o la radiación ultravioleta. Todos estos factores están relacionados de un modo u otro con el estrés oxidativo, asociado también a la radiación nuclear, por lo que parece altamente probable que las cataratas observadas en los ratones de campo presentes en los alrededores de Chernobyl se deban a esa causa.

 ¿Cómo se llevó a cabo el estudio?

Para llevar a cabo este estudio, publicado en la revista Scientific Reports, se tomaron 8o ratones de campo, procedentes de 41 zonas diferentes, todas cercanas a la central nuclear, cuyos niveles de radiación variaban entre 0’05 y 59’70 microsieverts. Para que os hagáis una idea de la brutalidad que suponen estos datos, la radiación media presente en Europa es de 0’27, bastante cercana al inicio del intervalo, pero tremendamente alejada del otro extremo.  Más del 70% de los animales recogidos tenían cataratas, pero era necesario evaluar las causas, por lo que los separaron según el nivel de radiación. Como cabía esperar, la frecuencia de cataratas, aumentaba cuanto mayores eran los niveles de radiación, de modo que parecía más que claro que la deformidad del cristalino estaba causada por este motivo.

Se observó también que las hembras estaba más afectadas, aunque las causas por la que el estrés oxidativo  les había afectado más a ellas no parecían claras. Además, las hembras con cataratas tenían más problemas reproductivos, algo que sí tiene fácil explicación, no sólo por la radiación, sino también por la dificultad que les supone la ceguera a la hora de encontrar un compañero con el que aparearse.

Como veis, el desastre de Chernobyl sigue causando estragos, incluso treinta años después. Es realmente terrible.

Vía: IFL Science

Foto cataratas: Láser ocular