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Demasiado azúcar puede alterar tus bacterias intestinales... y tu cerebro

6 julio, 2015 10:41

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Sabemos de sobra que el exceso de azúcar en nuestra dieta es perjudicial para nuestra salud, por su elevada contribución a la creciente epidemia de obesidad, entre otras razones. Asimismo, actualmente conocemos la relación directa que existe entre nuestra flora intestinal o bacterias intestinales y la salud cerebral, pues parece haber una conexión que desconocíamos hasta hace poco.

Pero, ¿y si dicha conexión entre bacterias intestinales y cerebro fuera la causante del daño que ocasiona el azúcar a nuestro aprendizaje y nuestra memoria?

La alteración de las bacterias intestinales puede afectar al cerebro

Según el reciente estudio publicado en Neuroscience a cargo de la Universidad Estatal de Oregon, una dieta con alto contenido en azúcar y grasas podría llegar a provocar cambios en las bacterias intestinales, lo que en consecuencia ocasionaría una pérdida significativa de adaptación cognitiva por parte del cerebro. En otras palabras, se podría alterar el aprendizaje y la memoria a partir de la alteración bacteriana intestinal por parte del azúcar.

Como bien comenta Kathy Magnusson, autora principal del estudio, los resultados no son sorprendentes. Como bien indicábamos al principio, existe una gran cantidad de estudios en los últimos años que han demostrado una clara relación entre las bacterias intestinales y la función cerebral y mental. Por tanto, que el azúcar afecte de esta forma a dichas bacterias intestinales y estas, a su vez, tengan efectos sobre el cerebro es algo bastante lógico. Aunque anteriormente creíamos que el daño producido por el azúcar era de tipo directo (a nivel de los vasos sanguíneos, por ejemplo), y no una consecuencia de la alteración de la flora intestinal.

Para llegar a estos hallazgos, los investigadores alimentaron a varios grupos de ratones con una dieta alta en grasas, una dieta alta en azúcar o una dieta normal, y midieron varias funciones físicas y mentales. Para evaluar los cambios a nivel de microbioma intestinal, los investigadores analizaron muestras fecales al principio (antes de la dieta) y tras cinco semanas del consumo de la nueva dieta.

Tan solo cuatro semanas después de realizar cada una de las dietas, el grupo de ratones que consumían una dieta alta en grasa o en azúcar desempeñaban peor las pruebas físicas y mentales, en comparación a los ratones control. Concretamente, la prueba que peor realizaban era la de flexibilidad cognitiva, en la cual se esperaba que encontrasen una nueva ruta de escape de sus jaulas.

Asimismo, los ratones que consumieron una dieta alta en azúcar también obtuvieron un peor desempeño en las pruebas de memoria de trabajo y memoria a largo plazo.

El exceso de azúcar y los cambios en bacterias intestinales

Según los análisis, los mayores porcentajes de bacterias intestinales “malas” en el microbioma intestinal entre los grupos de consumo de alto contenido en azúcar y alto contenido en grasa se correlacionaron directamente con un peor rendimiento en las pruebas de flexibilidad cognitiva. En seres humanos, esta mala flexibilidad cognitiva puede manifestarse como dificultades para entender nuevos conceptos o adaptarse a nuevas experiencias, por ejemplo.

Una persona con altos niveles de flexibilidad cognitiva tendría la capacidad de encontrar rápidamente rutas alternativas a problemas, mientras que alguien con baja flexibilidad cognitiva tendría problemas para encontrar el camino frente a un atasco o corte de una calle por la que suele circular habitualmente.

Según los investigadores, aunque no se sabe a ciencia cierta como funciona la comunicación entre bacterias intestinales y cerebro, la hipótesis actual es que activarian una respuesta inflamatoria del sistema inmune, o que liberarían sustancias químicas a modo de transmisores de mensajes hacia el cerebro.

Vía | The Huffington Post.

Fuente | Neuroscience.