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¿Por qué es tan importante lavarse las manos tras ir al baño?

10 febrero, 2015 16:41

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La “costumbre” de lavarse las manos no es tan antigua como pudiese parecer. Hoy en día vemos totalmente lógico lavarnos las manos tras ir al baño, o tras comer, o tras tocar cualquier cosa que nuestro sentido común nos diga que ensucia. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando los médicos descubrieron la importancia del lavado de manos previo a entrar en quirófano, cosa que se ha aplicado en la vida cotidiana de forma sistémica hasta nuevos tiempos. Pero, ¿hasta que punto es realmente importante este lavado de manos?

La importancia de lavarse las manos en la medicina

Para que os hagáis una idea de lo reciente del descubrimiento, y de su importancia, debemos volver al siglo XIX, cuando los cirujanos empezaron a oír que un gesto que parece tanto “tonto” como es lavarse las manos antes de entrar a quirófano puede salvar muchas vidas (de hecho, se ofendieron cuando se les dijo tal cosa). Quién dio la voz de alarma fue el obstetra húngaro Ignacio Felipe Semmelweis, cuando en 1846, con tan solo 28 años, fue nombrado asistente del profesor Klein en la zona de maternidad del Hospital General de Viena.

Semmelweis empezó a preocuparse por la baja supervivencia de las madres que daban a luz en el hospital, en comparación a las que parían en casa, pues entre el 30 y el 96% llegaban a morir por fiebre puerperal tras el parto. ¿La causa? Curiosamente, las salas de maternidad con mayor mortalidad eran aquellas visitadas por estudiantes de medicina, los cuales atendían a las pacientes justo tras asistir a sesiones de medicina forense. En aquel entonces no había evidencia de la existencia de los microorganismos que conocemos hoy en día (no se sabía que existía tal mundo microscópico), pero Semmelweis ya empezó a olerse algo. Por ello, colocó un lavabo y un desinfectante para que se lavaran las manos antes de entrar en quirófano y… ¡EUREKA! Las muertes de las pacientes cayeron por debajo del 1%.

Por desgracia, en el mundo de la ciencia y la medicina también hay idiotas, y el profesor Klein llegó a ponerse en contra de su discípulo consiguiendo que lo desterraran, e incluso que Semmelweis acabara viviendo de mendigo y confinado al final de sus días a un psiquiátrico. Nadie le creyó hasta que, tras 15 años de su muerte, Louis Pasteur demostrara la existencia de microbios. El pobre Semmelweis tenía razón, y de la misma forma que el genetista Mendel, murió sin su más que merecido reconocimiento.

La importancia de lavarse las manos en el día a día

Pero la importancia de lavarse las manos va mucho más allá de la medicina, pues es algo necesario en nuestro día a día. Tanto, que la OMS celebra desde 2008, cada 15 de octubre, el Día Mundial del Lavado de Manos, ya que parece que una cosa tan poco costosa, y que tantas vidas puede salvar (hasta 230.000 vidas al año), aún no se ha instaurado por completo en la sociedad, y así lo afirman en sus informes:

“Enraizar la práctica del lavado de manos con jabón antes de comer y después de usar el inodoro podría salvar más vistas que cualquier vacuna o intervención médica, reducir las muertes por diarrea casi a la mitad y evitar una cuarta parte de las muertes por infecciones respiratorias agudas en todo el mundo”

¿Cómo debemos lavarnos las manos?

La pregunta parece tener una contestación obvia, pero no debe serlo tanto si aún nos lo preguntamos. Estas son las recomendaciones de los expertos, y los pasos que da la OMS para el lavado correcto de manos.

Agua y jabón, jamás agua sola: Usar jabón facilita la frotación, disuelve las grasas y elimina la suciedad que contiene la mayoría de los microorganismos.

Momentos importantes: Según los expertos, hay momentos más importantes que otros, como tras ir al baño, limpiar a un niño o previamente a la manipulación de alimentos.

La técnica apropiada: Las manos húmedas se deben cubrir con jabón y frotar toda la superficie, incluyendo palmas, dorso de manos, entre los dedos y especialmente debajo de las uñas, al menos 20 segundos. Tras esto, se debe enjuagar bien con agua corriente y secarlas con tela limpia o agitando las manos.

Y, para acabar, os dejo la técnica correcta que recomienda la OMS para un lavado de manos ideal.