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¿Experimentan nuestras bacterias el jet lag?

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Nuestro cuerpo y las actividades que están ocurriendo continuamente están íntimamente conectadas a un reloj biológico basado en los ciclos naturales de luz y oscuridad que conforman las 24 horas del día. Cuándo viajamos a países con diferentes franjas horarias, alteramos este ciclo, y con ello los diferentes procesos biológicos que transcurren en nuestro organismo. Hoy en Medciencia os acercamos como este fenómeno puede llegar a pasarle factura a nuestro organismo, y mostrar quien está detrás de estos síntomas.

El jet lag favorece la aparición de numerosas enfermedades

El fenómeno conocido como jet lag o disritmia circadiana se produce al alterar nuestro reloj biológico como explicamos anteriormente, y provoca la aparición de fatiga, vómitos y confusión. Recientemente, se ha encontrado una relación entre este desequilibrio y el aumento de la vulnerabilidad frente a enfermedades como la obesidad, diabetes o el cáncer.

Existen diferentes teorías que intentan explicar esta relación, y los investigadores han añadido un nuevo elemento a considerar: las bacterias del tracto digestivo. El estudio se realizó en ratones y en un pequeño grupo de personas y encontró que las bacterias del intestino sincronizaban su reloj biológico con el de su hospedador, ya que alterando este ultimo se alteraba el de las bacterias.

Estas bacterias juegan un papel vital en una gran cantidad de procesos, desde inmunidad a metabolismo catabólico, pasando por nuestros estados de humor. Eran Elinav, especialista de inmunología y microbiología del Weizmann Institute of Science en Rehovot, afirma:

Los ritmos circadianos de estas bacterias son la pieza del puzzle que nos faltaba.

El experimento

Elinav y su equipo analizó muestras de bacterias procedentes de las heces de ratones de laboratorio, mantenidos en un ciclo de 12 horas de luz y oscuridad. Las muestras se tomaban cada 6 horas en ciclos de 24 horas. Casi el 60% de los microorganismos presentes consistían en diferentes tipos de bacterias que fluctuaban, durante la noche y el día.

Durante la fase oscura, la bacterias aumentaban la digestión de los nutrientes, reparaban su ADN y crecían. La información fue obtenida gracias a la actividad genómica recogida de las muestras en los diferentes horarios. Sin embargo, durante la fase de luz, estos microorganismos cambiaron su actividad, enfocándose en tareas como la construcción de estructuras bacterianas o la detoxificación.

En los ratones con una mutación que desactivaba su reloj biológico, las bacterias no presentaban las mismas fluctuaciones, en ninguna de las dos fases, lo que nos sugiere que estos procesos están ligados.

Aunque se haya demostrado que estas bacterias jueguen un papel importante en los síntomas del jet lag, dormir en periodos irregulares y comer a deshora parece contribuir significativa, sin olvidar que el estrés también parece estar asociado a estas enfermedades.

Fuente | Science