Tecnología

La reparación de órganos mediante la inyección de células sanguíneas

Noticias relacionadas

Una serie de estudios científicos, publicados recientemente en Stem Cell Journal y Developmental Cell, han demostrado que se podrían utilizar células sanguíneas para reparar órganos dañados evitando así la realización de trasplantes de órganos.

Esta gran noticia viene tras una investigación que analizó los genes de un tipo de células que constituyen parte de la estructura de los vasos sanguíneos: las células endoteliales, que se encuentran en estrecho contacto con la sangre. Hasta ahora, se desconocía que estas células presentaran la propiedad de reparar tejidos dañados, pero tras localizar los genes que se activaban en estas células, los investigadores se dieron cuenta de que tienen un importante papel en la reparación de órganos.

Además, también encontraron que estas células se especializan según las necesidades del órgano en el que se encuentren. Esto es una gran novedad ya que se creía que todas las células endoteliales eran iguales y no diferían según su localización.

Los científicos descubrieron que las células endoteliales tienen la capacidad de secretar una serie de moléculas que regeneran los tejidos del órgano. Cuando un órgano se lesiona, sus células sanguíneas, al encontrarse también dañadas, son incapaces de repararlo, por lo que es necesario la realización de un trasplante para suplir su función. No obstante, este tratamiento tan invasivo podría cambiar radicalmente si se inyectaran estas células en el órgano lesionado para que lo regenerasen.

Son muchas las posibilidades que se abrirían si se consigue este objetivo: podrían ser utilizadas como caballos de Troya para bloquear el crecimiento del tumor, o podrían ser alteradas para llevar productos químicos tóxicos, o convertirse en misiles crucero biológicos para realizar multitud de tareas en el interior de los órganos enfermos. El abanico de posibilidades es muy amplio.

Sin embargo, habría que superar importantes obstáculos hasta que se pudiera realizar tal empresa. Uno de los problemas consiste en que cada célula endotelial se especializa según el órgano en el que se encuentre, por lo que habría que obtener esas células en una fase más inmadura para que puedan diferenciarse en el tipo específico que queramos.

Afortunadamente, un estudio anterior ha conseguido obtener células endoteliales indiferenciadas a partir de células madre de ratón y, tras este hito, se ha conseguido trasplantarlas en otros ratones para reparar órganos como el hígado o los riñones gracias a que estas células consiguieron diferenciarse en el tipo específico que se deseaba. Pero todavía se necesitan más estudios para que se consigan estos resultados en humanos.

Habría que conseguir células endoteliales que no activasen las defensas del receptor para que no las destruyesen. Esto se podría conseguir mediante una técnica denominada transferencia nuclear de células somáticas (SCNT, por sus siglas en inglés) que consiste en la implantación del núcleo de una célula del receptor en un óvulo sin núcleo para generar células madre que podrían producir células endoteliales genéticamente idénticas a las del paciente.

Alternativamente, se podrían utilizar las células que se obtienen tras una amniocentesis prenatal para generar células endoteliales capaces de raparar y regenerar vasos sanguíneos. Si se conservan adecuadamente, se podrían usar posteriormente cuando fuera necesario.

Si este hecho importante finalmente se consigue realizar, se daría un paso enorme para la regeneración de órganos con células endoteliales. Sin duda, establecería un antes y un después en el tratamiento de muchas enfermedades. Los científicos se muestran bastante optimistas y creen que estas sorprendentes aplicaciones terapéuticas se conseguirán en un futuro no muy lejano.

Fuente: Medical News Today