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Tecnología

Consiguen introducir falsos recuerdos en ratones. Origen, cada vez mas cerca

26 julio, 2013 11:31

En Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010) la trama gira en torno a un grupo de personas con el objetivo de introducir una idea, un concepto, en la mente de un individuo a través de sus sueños. Pese a lo fantástico del argumento, la maestría de Nolan y el gran trabajo de los actores otorgó a la cinta un halo de veracidad, como si realmente pudiésemos cambiar la personalidad o los recuerdos de una persona gracias a los sueños. Al fin y al cabo, cada vez que soñamos vemos aspectos de nuestra personalidad de los que no éramos conscientes. Pero, ¿y si realmente fuese posible implantar recuerdos falsos en una persona?

Algo así han conseguido los investigadores del centro RIKEN del Instituto de Tecnología de Massachusetts, que en recientes experimentos con ratones, crearon falsas memorias. Detrás del proyecto hay nombres muy importantes, como el de Susumo Tonegawa, premio Nobel por sus trabajos en inmunología, y tiene como objetivo descubrir lo fiables que son los recuerdos que tenemos los seres humanos.

Albino_Mouse

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La clave del experimento está en que los recuerdos se guardan en lugares físicos del cerebro. De hecho, el Doctor Moser, neurocientífico, asegura que ya pueden señalar al punto del cerebro en el que está guardada la memoria en cuestión. En el experimento, los investigadores soltaron a ratones en un entorno normal y corriente, y averiguaron dónde guardaban el recuerdo de estar en ese lugar. A continuación, aplicaron descargas al mismo tiempo que estimulaban esos recuerdos. Cuando volvieron a soltar a los ratones en el primer entorno, estos evitaban los lugares cuyos recuerdos llevaban asociados una descarga, pese a que nunca recibieron una descarga allí.

“La diferencia entre un ratón y un humano es realmente pequeña”, asegura el Dr. Moser, ya que en ambos los recuerdos se forman en la misma región del hipocampo. Por lo que, en teoría, sería posible como mínimo asociar recuerdos falsos a determinadas situaciones, aunque introducir auténticas historias como en Origen sigue siendo ciencia-ficción.

Fuente | The New York Times