Tecnología

Confirmado: SI es posible implantar recuerdos falsos

26 julio, 2013 19:58

Hace un tiempo nuestro compañero Dani os habló sobre como gastar una pequeña broma a vuestros amigos implantandoles recuerdos falsos de una forma bastante sencilla. En esa explicación Dani se servía de la psicología social más que de una técnica neurocientífica como tal. ¿Os suena la película Inception (Origen), del gran Leonardo Di Caprio? En ella se intentan implantar recuerdos a través de los sueños, entrando más y más en el subconsciente de la víctima. Una película genial que tod@s deberíais ver, pero que incluso para los protagonistas es una tarea difícil (y eso que hablamos de cine). Pues bien, los científicos SI lo han conseguido, han convertido Origen en una realidad.

Como os explico Dani en su día, nuestra memoria es realmente mala (aunque pensemos lo contrario), y bastante manipulable. Cuando evocamos un recuerdo activamos unas neuronas determinadas, y lo que no recordemos correctamente lo rellenamos con suposiciones, por ello nuestros recuerdos son bastante lábiles. Y por supuesto saber esto puede servir para acabar manipulando nuestra mente, pues si activamos las neuronas adecuadas de forma artificial podemos recuperar recuerdos muy antiguos.

Precisamente eso consiguió el neurocirujano Wilder Penfield en 1940 al provocar descargas eléctricas en los lóbulos temporales de algunos pacientes que iban a someterse a una cirugía cerebral. Al activar sus neuronas mediante las descargas, estos evocaban recuerdos muy específicos que creían haber olvidado. Era un método bruto, pero eficaz, que nos enseñó como funciona esa parte de nuestro cerebro (el lóbulo temporal, responsable de la memoria), concretamente en una región concreta de este lóbulo, el hipocampo.

Volviendo al actual estudio, publicado en la prestigiosa revista Science, ha corrido a cargo de los neurocíentificos del MIT, dirigidos por el Premio Nobel Susumo Tonegawa. Dichos investigadores han demostrado que es posible aislar y activar recuerdos específicos almacenados en el hipocampo de un ratón, y se han servido de esta capacidad para, a su vez, implantar falsos recuerdos que antes no existían. Para ello siguieron unos determinados pasos:

En primer lugar, los investigadores manipularon genéticamente a los ratones para que pudieran expresar una proteína, la canalrodopsina-2 (ChR2), expresada únicamente en el hipocampo y solo en las neuronas implicadas en la formación de la memoria. Esto permitía que los neurocientíficos pudieran etiquetar fácilmente las neuronas que iban a manipular para introducir el recuerdo específico.

Se colocó al ratón en un entorno tranquilo (Ambiente A). Y aquí viene la parte peculiar: La proteína ChR2 es sensible a la luz, si se usa una punta de fibra óptica implantada en el cerebro que emita luz se conseguirá que se active esta proteina (una técnica conocida como optogenética).

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Al colocar al animal en un ambiente totalmente diferente (Ambiente B) y emitir otra vez la luz, se conseguirá reactivar la zona específica que se ha manipulado en el ambiente anterior, identificando ambos ambientes como uno solo.

Posteriormente se produce la implantación de memoria. Mientras el ratón está ocupado recordando el primer entorno, los investigadores dan una descarga eléctrica suave a sus pies, de forma más o menos frecuente. Estas condiciones producen miedo al roedor, que acaba paralizándose por el terror e identifica este nuevo ambiente con el miedo.

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Al devolver al ratón al primer ambiente (Ambiente A) este se paró en seco, por miedo. Es decir, se había producido un miedo por un recuerdo falso al asociar el Ambiente A con el Ambiente B gracias a la activación de la ChR2, cuando ambos eran totalmente diferentes, pero el ratón aún estaba familiarizandose con el primer ambiente cuando fue trasladado al segundo y su hipocampo había sido “activado” para modificar su memoria mediante optogenética.

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En definitiva, Tonegawa y su equipo habían conseguido implantar un recuerdo falso mediante la manipulación de las conexiones neuronales implicadas en la memoria verdadera del ratón. Volvieron a repetir el experimento con diferentes ratones, que también se quedaron congelados por el miedo, pero no les sucedió tan fácilmente como a aquellos ratones que no habían sufrido la manipulación genética de su hipocampo.

Como comenta el co-autor, Steve Ramírez:

“Hay varias condiciones que conducen a la formación de falsos recuerdos? ¿Pueden crearse artificialmente recuerdos falsos para construir eventos placenteros o aversivos? ¿Qué pasa con los falsos contextos en otros contextos, como memorizar objetos, alimentos u otros ratones? Estas son las preguntas que anteriormente formaban parte de la ciencia-ficción pero que ahora pueden contestarse mediante experimentos de laboratorio”

Como podéis ver, y volviendo a hablar de cine, la pregunta de “reconstruir recuerdos placenteros o aversivos” también puede identificarse con la película Total Recall (Desafío Total), donde el protagonista busca a una empresa que implanta recuerdos falsos para sentirse como un verdadero espía (aunque en su vida normal es un simple empleado de una fábrica de robots, muy futurista todo).

En conclusión, podemos contestar a muchas preguntas sobre como funciona nuestra memoria y como volverla más efectiva, pero habrá que tener cuidado para que la manipulación e implantación de falsos recuerdos no acabe en malas manos.

Vía e imágenes | io9.