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Las bacterias del género Lactobacillus podrían ser probióticos vaginales en potencia

24 marzo, 2013 18:13

El Síndrome del shock tóxico (TSS) o de choque tóxico es causado por una toxina bacteriana que puede causar un progresivo fallo multiorgánico si no se trata a tiempo con antibióticos. Una de las bacterias implicadas es Staphylococcus aureus, la bacteria que causa tantos problemas en los hospitales por enfermedades nocosomiales, responsable de aproximadamente 1 de 4 muertes.

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Western Ontario ha descubierto que ciertas cepas de bacterias Lactobacillus son capaces de amortiguar la acción de dicha toxina. Sus hallazgos se publican en la revista  Applied and Environmental Microbiology.

Ciertos tipos de Lactobacillus amortiguan las toxinas del TSS

Al principio de descubrirse el Síndrome, la mayoría de los casos del TSS estaban relacionados con mujeres que estaban menstruando y que utilizaban tampones. Hoy en día, aunque existen más causas que lo provocan, la utilización de tampones sigue estando relacionada con más de la mitad de los casos. Por esta razón, el grupo de investigadores decidió enfocar su estudio en las causas del TSS de origen vaginal.

El principal investigador del estudio, Gregor Reid, llegó a la conclusión de que:

“Este tipo de TSS debe estar influenciado por los tipos de bacterias presentes en la vagina y que las cepas de S. aureus capaces de generar la toxina lo hacen bajo condiciones ambientales que lo propicien, en el caso de la vagina, estarían condicionadas por el pH y las bacterias que allí viven”

Para llegar a los resultados obtenidos, se estudió la flora vaginal de mujeres sanas, mujeres con vaginosis bacteriana y mujeres con una condición intermedia. Posteriormente, expusieron los 3 tipos distintos de flora bacteriana a la toxina producida por S. aureus. Los resultados muestran que cepas de la bacteria Streptococcus agalactiae, causante de muchas infecciones durante el parto, aumentaron la producción de la toxina 3,7 veces y, en contraposición, ciertas especies de Lactobacillus descendieron la producción de la toxina en un 72%. Tenemos aquí a un posible probiótico en potencia.

Por último, los investigadores afirman que para el cuidado clínico adecuado de las mujeres es necesario conocer todas las bacterias que habitan en la vagina y señalan que un frotis vaginal se queda corto, ya que muchas especies son difíciles de cultivar o directamente nunca se han podido cultivar. También apuntan la necesidad de manipular la microbiota vaginal con probióticos y no con antibióticos de amplio espectro que ya resultan obsoletos y que, además, no están diseñados para neutralizar toxinas.

 

Fuente: American Society for Microbiology 1, American Society for Microbiology 2