Fotomontaje con los logos de OpenAI y Anthropic.

Fotomontaje con los logos de OpenAI y Anthropic. Manuel Fernández Omicrono

Software

El veto del Pentágono impulsa a Anthropic: el movimiento 'cancela ChatGPT' lleva a Claude al primer puesto en la App Store

La negativa de Trump a usar Claude y otros productos de la compañía ha impulsado un descontento generalizado con la aplicación rival de Sam Altman.

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La llamativa mezcolanza de intereses entre las empresas de inteligencia artificial como OpenAI y entidades gubernamentales militares como el Departamento de Guerra ha causado un importante revuelo entre los usuarios que ya llaman al boicot.

Después de que OpenAI anunciara un acuerdo con el Departamento de Guerra de los Estados Unidos para desplegar sistemas avanzados de IA en entornos clasificados, el movimiento 'Cancel ChatGPT' (Cancelar ChatGPT) ha ganado mucha fuerza.

Un movimiento que aboga por borrar del teléfono todo rastro de ChatGPT en clara respuesta al acuerdo de Sam Altman con el gobierno de Donald Trump, y al que hay que sumar un veto directo del Pentágono sobre Claude después de las advertencias vertidas por Anthropic.

El culebrón del Pentágono

Todo comienza el pasado 26 de febrero, cuando Dario Amodei, CEO de Anthropic y responsable casi directo de las herramientas de IA de la compañía, lanza un comunicado relacionado con los tratos entre la compañía y el Departamento de Guerra.

En él, Amodei abogaba por la idea de usar IA para "defender a Estados Unidos y otras democracias", con el objetivo de derrotar "adversarios autocráticos". Sin embargo, lanzaba varias advertencias contra el uso de estas tecnologías en entornos militares.

Dario Amodei, CEO de Anthropic, durante la Cumbre de Impacto de la IA en India

Dario Amodei, CEO de Anthropic, durante la Cumbre de Impacto de la IA en India Reuters El Androide Libre

Aunque el CEO ha negado limitaciones a la hora de utilizar la inteligencia artificial en operaciones militares, advertía en su comunicado que, al menos en un "conjunto limitado de datos", la IA podría socavar los valores democráticos.

Recalcaba dos usos de la IA que se constituían como líneas rojas en los acuerdos de Anthropic con el Departamento de Guerra: la vigilancia doméstica masiva potenciada por IA y armas totalmente autónomas.

Unos usos que el Departamento de Guerra parecía querer adoptar. Y es que anteriormente, declararon que solo contratarían a empresas de IA que aceptasen "cualquier uso legal" y que eliminasen las salvaguardas en estos casos mencionados.

Ya en ese momento amenazaron con eliminar Claude de sus sistemas, e incluso de designarlos como un "riesgo para la cadena de suministro". Todo ello pese a que el ejército había dotado a Anthropic de un estatus de privilegio. Básicamente, Anthropic se plantó ante las presiones del Pentágono.

Sam Altman, CEO de OpenAI, en una foto de archivo

Sam Altman, CEO de OpenAI, en una foto de archivo Wikimedia Commons Omicrono

Tras el comunicado, llegó el de Sam Altman, apenas dos días después: un acuerdo con el Pentágono para desplegar sistemas avanzados de IA en entornos clasificados, aunque con prácticamente las mismas salvaguardas que Anthropic.

Tres, concretamente. Nada de vigilancia doméstica masiva, nada de armas totalmente autónomas y nada de usar las tecnologías de OpenAI para "decisiones automatizadas de alto riesgo", como serían los sistemas de crédito social.

En aquel momento, OpenAI justificaba su decisión asegurando que el ejército estadounidense, a su juicio, necesitaba urgentemente de "modelos de IA sólidos para respaldar su misión, especialmente ante las crecientes amenazas de adversarios potenciales".

La guinda del pastel la dio Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, que anunció la prohibición inmediata de los productos de Anthropic en las agencias federales de su ejecutivo. "No los necesitamos", dijo Trump en su red social Truth Social.

Anthropic se ve 'beneficiada'

La situación ha llevado a que se produzca un fuerte movimiento contra ChatGPT, a tenor del acuerdo de Altman y del veto de Trump a Anthropic, en clara respuesta a la firme postura de Amodei respecto al Pentágono.

Fotomontaje inspirado en Sam Altman

Fotomontaje inspirado en Sam Altman

Apenas horas después de que se produjeran todos estos hechos, numerosos usuarios en los subforos de Reddit de OpenAI y ChatGPT anunciaron su intención de desuscribirse de ChatGPT y de desinstalar la app por completo.

La postura antibelicista de estos usuarios, así como la movilización de estos en redes sociales, ha conseguido que una buena cantidad de antiguos consumidores de ChatGPT opten por Claude, llevando a la app de Anthropic a los primeros puestos de descargas en tiendas.

En la App Store de iOS en la zona de Norteamérica, Claude ha escalado puestos hasta posicionarse en primer lugar, por encima de ChatGPT y de Gemini. En España, tanto en la App Store como en la Google Play Store, la cosa cambia ligeramente.

Por un lado, ChatGPT sigue liderando con mano de hierro en las herramientas de productividad, seguido de Gemini y de Grok. Claude queda ligeramente por debajo, aunque se mantiene entre las 10 apps más descargadas.

Donald Trump, durante una fotografía este domingo, regresando a la Casa Blanca.

Donald Trump, durante una fotografía este domingo, regresando a la Casa Blanca. Reuters

Ante este panorama, el CEO de ChatGPT, Sam Altman, ha salido a defender su gestión en X (antes Twitter). En algunos de sus comunicados, Altman aclara que en todo momento OpenAI tiene el control sobre el acuerdo realizado con el Pentágono.

"Entregamos un sistema [...] y pueden usarlo de acuerdo con las leyes [...]. Pero nosotros decidimos qué sistema construir, y el Departamento de Guerra comprende que existen muchos riesgos que comprendemos profundamente", dijo Altman recientemente.

Estas noticias se dan en un contexto de bonanza económica para OpenAI, que selló recientemente una alianza de 50.000 millones de dólares para llevar ChatGPT y sus agentes de IA a la nube de Amazon Web Services (AWS).

Paralelamente, el pasado 27 de febrero, los de Altman cerraron la mayor ronda de financiación privada de la historia, con un monto total de 110.000 millones de dólares, gracias a la presencia de Amazon (50.000 millones), Nvidia y SoftBank (30.000 millones cada una).