A día de hoy WhatsApp cuenta con miles de millones de usuarios activos. Hablamos de cifras con las que soñaría cualquier otra plataforma, sin embargo, no todas podrían soportar la carga de tantos usuarios usando su aplicación simultáneamente.

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Y, aunque WhatsApp no se cae todos los días, hasta ellos han sufrido grandes cortes del servicio. Uno de los más sonados tuvo lugar durante la Nochevieja del 2015 al 2016, cuando los usuarios estuvieron unas cuantas horas sin poder intercambiar mensajes con sus amigos o familiares.

Curiosamente, desde hace unos años el servicio se cae menos a menudo. ¿Cómo consiguen que su sistema soporte una carga tan inmensa de usuarios en épocas como las Navidades o el Año Nuevo? ¡Os lo contamos!

Una infraestructura colosal

En octubre de 2016 Facebook compró WhatsApp por 21.800 millones de dólares. Desde ese momento, WhatsApp pasaría a utilizar la infraestructura de Facebook, que es de unas proporciones colosales.

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Como consecuencia, durante los últimos años WhatsApp ha sufrido muchas menos caídas. No es de extrañar teniendo en cuenta que Facebook cuenta con una cantidad de usuarios aún mayor que WhatsApp, por lo que están preparados de sobra para afrontarlo.

Para entender un poco mejor cómo logran soportar tal carga de usuarios César Córcoles, profesor en los Estudios de informática, multimedia y telecomunicación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica a OMICRONO cómo es el funcionamiento de la tecnológica para que sea posible felicitar el nuevo año sin problemas.

Servidores por todo el planeta

Córcoles indica que dicha infraestructura está compuesta por una gran cantidad de servidores que, además, están repartidos por lo largo y ancho del mundo. En Europa Facebook cuenta con centros de datos en Suecia e Irlanda, aunque se espera que durante 2020 abran otro más en Dinamarca.

Eso sí, hablamos del viejo continente, pero también disponen de infraestructuras en Singapur y decenas de ellas repartidas por EEUU (Georgia, Utah, Alabama, Nebraska, Virginia y más). Cabe recalcar que cada uno de estos centros es una verdadera monstruosidad en lo que a tamaño se refiere. Como ejemplo tenemos el de Singapur, una instalación de 170.000 metros cuadrados y 11 pisos de altura.

Volviendo con lo de antes, en caso de que alguno de los servidores falle, Facebook dispone de multitud de servidores adicionales que, en un principio, se dedican a otros servicios, pero que podrían servir de apoyo tras apenas unos minutos de preparación.

Imaginemos que esos servidores adicionales siguen sin ser suficientes. Si se diera dicha tesitura, WhatsApp no debería tener problema alguno, pues Facebook podría contratar los servidores de otras grandes compañías, como Google o Amazon.

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Pese a ello Facebook está preparado desde hace años para que eso no suceda. Por supuesto que es posible que WhatsApp se caiga, sin embargo, normalmente suele estar relacionado con la red de las operadoras de telefonía del país en cuestión, explica Córcoles.

"Que se caiga un servidor de Facebook sin alerta previa es algo que ocurre muy pocas veces", insiste el experto que apunta además que que se caigan dos al mismo tiempo con la misma información es más improbable todavía. Y si llega a pasar, seguramente sea un porcentaje mínimo de usuarios quienes lo sufra.

Ni estando en medio de África deberíamos tener problemas, hasta ese punto es robusta la infraestructura de Facebook y WhatsApp. "Es tan poco probable que se caiga una granja de servidores de Facebook como que durante una operación en un quirófano se vaya la luz", concluye Córcoles.

Y así es como desde WhatsApp son capaces de soportar millones de usuarios simultáneos repartidos por todas las zonas del globo terráqueo. La clave está en una infraestructura tecnológica inmensa y costosa que pocas compañías del mundo pueden permitirse.