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Adobe desactiva las cuentas de Venezuela y nos recuerda el problema de la nube

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Incluso aunque no sepas mucho de informática, probablemente habrás escuchado los términos "nube" y "servicio de suscripción"; al fin y al cabo, es lo que está de moda ahora mismo. Un servicio que "usa la nube" se basa en una red de servidores (que conforman esa "nube"), y ejecutan el código necesario y obtienen el contenido necesario.

Por lo tanto, las apps basadas en la nube necesitan una conexión a Internet constante; ya que no nos descargamos todo el contenido ni todo el código en nuestro dispositivo cuando nos instalamos la app. Hay mucha polémica sobre si esto significa que realmente no tenemos nada en nuestra propiedad.

Una polémica que ahora volverá a despertar, después de que Adobe haya bloqueado todas las cuentas de los usuarios de Venezuela. No es que Adobe tenga nada en contra de los artistas venezolanos, sino que está obligada a dar este paso por las sanciones que el gobierno estadounidense aplicó al venezolano, después de las acusaciones contra Nicolás Maduro.

Adobe desactiva todas las cuentas en Venezuela

Las sanciones, que oficialmente se conocen como Orden Ejecutiva 13884, prohíben prácticamente todas las transacciones entre empresas estadounidenses y empresas y particulares venezolanos. Por lo tanto, una compañía estadounidense como Adobe no puede prestar servicio ni vender software en Venezuela a riesgo de desobedecer directamente a su gobierno y sufrir las consecuencias.

A Adobe claramente no le interesa este tipo de acciones, pero se ha visto obligada a realizarlas. La propia compañía promete que intentará volver a prestar servicio en Venezuela en cuanto sea legalmente posible. Pero el mayor problema no es que los usuarios venezolanos no puedan comprar productos de Adobe: es que no pueden ni recibir lo que ya han pagado, ni su dinero.

Adobe ha confirmado que no solo no puede dar a los usuarios las apps por las que han pagado, ni siquiera puede devolverles el dinero. La orden ejecutiva implica el cese de toda la actividad comercial, incluidas las devoluciones.

Esto incluso no sería tan malo, sino fuera porque los usuarios que han pagado han perdido acceso a sus apps. Los programas no funcionan al intentar conectarse a los servidores de Adobe y su servicio Creative Cloud. Con un servicio de suscripción, no pagamos una sola vez por un programa, sino que pagamos una cuota que nos otorga acceso a la nube.

Por una suscripción que empieza en los 12,09 € al mes, tendremos acceso a las apps de Adobe, algunas de las más conocidas y punteras del sector. Todo el mundo conoce Photoshop, pero también podemos usar otros programas más especializados, como Illustrator, Premiere Pro, Spark, Lightroom, o Dreamweaver.

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Tanto para profesionales como para amateurs, Adobe Creative Cloud es una oferta difícil de rechazar. Recordemos que estos programas se vendían por separado a precios prohibitivos; una licencia de Photoshop CS6 costaba 1.350 €. Comparado con eso, pagar 12 € al mes por usar ese y otros programas como Lightroom es mucho más asequible para el usuario medio.

El problema es que, realmente no estamos pagando por un programa, sino por el derecho a usar el servicio que a su vez nos permite usar el programa. Es una distinción importante, como están descubriendo los usuarios venezolanos, que ya no pueden usar las apps por las que pagaron.

Es evidente que esta situación no es culpa de Adobe, pero al mismo tiempo también lo es que hace una década los usuarios no se habrían visto tan afectados como ahora.