Un equipo de investigadores asegura que en el futuro próximo podremos usar los latidos del corazón como contraseñas.

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Llevamos ya mucho tiempo buscando el “sustituto” de las contraseñas; un método sencillo pero altamente seguro que nos permita guardar nuestros datos de miradas indeseadas.

La biometría, usar nuestro propio cuerpo como contraseña, no ha terminado de despegar como alternativas; sin embargo, el último estudio salido de la Universidad de Binghamton en Nueva York indica que podríamos usarla de manera mas inteligente.

En busca de la alternativa perfecta a las contraseñas

El equipo de investigadores ha llegado a la conclusión de que podemos usar los latidos del corazón como contraseñas; en concreto, podrían servir para cifrar nuestros datos médicos personales. Y todo ello, sin tener que hacer nada especial.

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Hoy en día existen muchos métodos para almacenar y cifrar datos privados; pero todos requieren complejos cálculos aritméticos y la generación de números aleatorios. No es lo ideal para sistemas wearables, donde prima el consumo de batería y la reducida capacidad de procesamiento.

Por eso la idea que han tenido los investigadores es tan interesante; en vez de generar una clave de cifrado, pueden usar la que genera nuestro propio corazón. La idea es usar la misma metodología para captar las señales electrocardiográficas que se usan para el diagnóstico.

Cómo podríamos usar los latidos del corazón como contraseñas

El sistema reutilizaría los mismos datos obtenidos para generar una clave única; esta clave sería usada para acceder a nuestros registros médicos. De esta manera, tendríamos la completa seguridad de que nadie puede acceder a estos datos privados; también se reforzaría la privacidad entre el médico y el paciente.

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Al mismo tiempo, es poco probable que los sistemas del futuro usen este método en exclusiva; y es que los latidos de nuestro corazón son algo inconsistentes, dependiendo de si estamos calmados o cansados, o incluso nuestro estado mental.

Por eso la propuesta es que este sistema sea un sistema de autenticación secundario; este complementaría a otros sistemas para añadir una capa más de seguridad pero sin depender de él.