Fuyao Ladder

Fuyao Ladder Yunnan Omicrono

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De 6 horas a 30 minutos: así es el ascensor de casi 300 metros que ha cambiado la vida de los alumnos de una aldea china

China ha construido un ascensor de 288 metros para que los niños de una aldea remota lleguen a la escuela en 30 minutos en lugar de 6 horas.

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En una aldea remota de la provincia china de Yunnan, los niños llevaban generaciones enteras subiendo un acantilado para poder ir a clase. Cada diez días, más o menos, tenían que caminar durante 3 horas por senderos escarpados para llegar al internado donde estudiaban.

Esa rutina agotadora acaba de cambiar por completo. La aldea de Nizhuhe, situada en el fondo de un cañón, cuenta ahora con un segundo ascensor de acantilado que se suma al que ya existía desde 2022.

El nuevo ascensor, bautizado como Fuyao Ladder, tiene una altura de 288 metros. Se instaló junto al Qingyun Ladder, la estructura de 268 metros construida hace cuatro años.

Antes de la llegada de estos ascensores, los pequeños hacían auténticas proezas de escalada para bajar y subir la montaña. La escuela a la que asisten, el colegio de primaria de Guanzhai, se encuentra en la cima, a unos 1.650 metros de altitud.

Según el medio local Yunnan Net, el nuevo ascensor está veinte metros más alto que el primero. Cuenta con un muro de cristal totalmente transparente de 360 grados pensado para disfrutar de las vistas mientras se asciende.

La velocidad de desplazamiento es de 5 metros por segundo, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta el desnivel que hay que salvar. Gracias a ella, un trayecto que antes suponía media jornada se resuelve ahora en cuestión de minutos.

La capacidad conjunta de los dos ascensores alcanza las 1.200 personas por hora. Esto ha permitido que la zona pase de admitir 4.000 visitantes diarios a poder recibir hasta 15.000, aliviando así la saturación que sufría el primer ascensor.

Fuyao Ladder

Fuyao Ladder Yunnan Omicrono

El recorrido completo de los estudiantes empieza con un trayecto corto en autobús lanzadera hasta la base del ascensor. Desde allí, la subida los deja en una plataforma cercana a la cima en apenas unos minutos.

Todavía les queda un último tramo por recorrer, esta vez en un teleférico que dura unos 5 minutos. Aun así, el conjunto del trayecto se ha reducido drásticamente respecto a lo que suponía antes.

Lo que antes era una excursión de ida y vuelta de hasta 6 horas se ha convertido en un desplazamiento de apenas media hora. El proyecto forma parte de lo que en la zona llaman el autobús escolar aéreo, una manera de garantizar que los alumnos lleguen a tiempo a sus clases.

China ya tenía experiencia en este tipo de infraestructuras verticales. El país posee el récord Guinness al ascensor exterior más alto del mundo, el famoso Bailong, que recorre 326 metros de acantilado en apenas minuto y medio.

Vistas desde el Fuyao Ladder

Vistas desde el Fuyao Ladder Yunnan Omicrono

Sin embargo, este nuevo ascensor no busca batir marcas ni titulares espectaculares. Su función es mucho más concreta: permitir que un puñado de niños de una aldea remota pueda estudiar sin poner en riesgo su seguridad cada semana.

Los alumnos tienen entre 6 y 15 años, una edad en la que ese tipo de ascensos por senderos de montaña resultaban especialmente peligrosos. Con la nueva estructura, la comunidad ha resuelto un problema que llevaba décadas presente en la vida diaria del pueblo.

Más allá de la ingeniería empleada, lo llamativo del caso es el propósito detrás de la obra. No se trata de un rascacielos pensado para impresionar ni de una atracción turística al uso, sino de una solución práctica para que la educación llegue a todos los rincones, por aislados que estén.