El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Evan Vucci Reuters

Hardware

EEUU cambia las normas: prohíbe los nuevos robots humanoides chinos para proteger el desarrollo de la IA

La Comisión Federal de Comunicaciones prohíbe importar nuevos robots e inversores chinos para evitar ciberataques y proteger la infraestructura de la IA.

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Los robots humanoides son la última gran tendencia en el sector tecnológico y hay dos países que están apostando más por ellos: China, que cuenta con el modelo más avanzado, y EEUU, que acaba de cambiar las normas en cuanto a estas máquinas.

Según adelantó la agencia Reuters, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) ha publicado una normativa que prohíbe de forma inmediata la importación a Estados Unidos de nuevos modelos de robots humanoides y cuadrúpedos de origen chino.

No solo eso, sino que también se vetan los inversores de potencia conectados, elementos cruciales para la infraestructura energética de la inteligencia artificial (IA).

La medida, motivada por razones de seguridad nacional, busca evitar que el rápido crecimiento de la robótica y los centros de datos en suelo norteamericano dependa de hardware vulnerable a ciberataques, robo de datos o sabotajes remotos coordinados desde Pekín.

El caso Unitree

La prohibición impacta directamente en la línea de flotación del incipiente pero dinámico sector de la robótica física (embodied AI).

Dos unidades de Unitree G1 en el MWC 2025

Dos unidades de Unitree G1 en el MWC 2025 Marta Sanz Omicrono Barcelona

Según datos de Counterpoint Research recogidos por Reuters, la restricción afectará de lleno a gigantes asiáticos como Unitree, líder mundial en robots humanoides que ostenta casi una quinta parte de la cuota de mercado global.

Unitree, recientemente incluida por el Pentágono en la lista de empresas vinculadas al ejército chino, había cerrado alianzas clave en Silicon Valley, integrando los innovadores chips de la arquitectura 'Blackwell' de Nvidia para dotar de "cerebro" a sus autómatas.

Aunque la firma de semiconductores estadounidense ha asegurado que los datos de los robots permanecen en EEUU, los sectores más duros de Washington temen el potencial espía de estos dispositivos.

Como advirtió la FCC en su comunicado, los robots modernos equipados con múltiples sensores visuales y auditivos "recopilan datos que podrían ser utilizados por agentes malintencionados para vigilar a los estadounidenses o controlar los dispositivos de forma remota".

"Estos dispositivos podrían generar vulnerabilidades en la cadena de suministro que podrían perturbar la seguridad económica y nacional de Estados Unidos, además de crear un riesgo de ciberseguridad que amenaza la infraestructura crítica estadounidense", declaró la FCC en un comunicado.

La segunda gran pata de este veto afecta a los inversores de potencia, componentes imprescindibles para conectar las fuentes de energía renovable y los sistemas de baterías tanto a la red eléctrica general como a las instalaciones de los centros de datos de IA, cuyo consumo energético se ha disparado.

China domina de manera abrumadora este mercado global a través de firmas como Sungrow Power Supply y la sancionada Huawei, que ha ganado cuota en Occidente mediante precios altamente competitivos.

El temor del Gobierno estadounidense es revivir escenarios de ciberataques como la red Volt Typhoon, en la que piratas informáticos vinculados al estado chino comprometieron infraestructura crítica.

Robots de UBTEch.

Robots de UBTEch. UBTech Omicrono

Las autoridades buscan evitar a toda costa que Pekín pueda presionar el botón de apagado de la red de supercomputación estadounidense en un eventual conflicto geopolítico.

Con este movimiento, Washington intenta no repetir el error cometido con las tierras raras, un sector dominado históricamente por Pekín que el gigante asiático ha utilizado como palanca de presión internacional.

El presidente de la FCC, Brendan Carr, y el representante republicano John Moolenaar coincidieron en que la medida "protege la seguridad nacional y fortalece la industria robótica de la nación", abriendo la puerta a que fabricantes locales y de países aliados (quienes quedarán exentos de la norma) asuman el control del mercado.

Aunque la directiva afecta únicamente a los modelos que aún no han sido comercializados, la FCC ha dejado la puerta abierta a revocar licencias de robots e inversores ya desplegados en el país.